lunes, 3 de noviembre de 2008

La nave abandonada


Obra escultórica de un integrante del Movimiento Poetas del Grado Cero, titulada El Castillo de Kafka.



El más antiguo especimen de los Poetas del Grado Cero, reconocido en una fotografía. Esta imagen fue encontrada en un manuscrito de Arthur Hesse, en Montanola, mientras se trasladaba la primera biblioteca de su hermano. En el reverso se podían leer las siglas del movimiento que en Honduras no tiene nada de original.



San Judas Tadeo, santo de los Poetas del Grado Cero
.


LA NAVE ABANDONADA


Es la noche bajo la nave abandonada. En las ruinas los hombres carraspean sus voces tratando de encontrar la claridad de Jim Morrison. El paraíso del orden chorrea en la altura donde todavía quedan algunos neandertales con recuerdos de veranos y de instantes. Es la noche de los malabares. En la planicie salpicada de esquirlas tiemblan las luciérnagas. El destino, los pedazos de los bribones esparcidos al aire. Sólo la demencia y el partenoncito incendiado, hollinado en su mollera lógica. Los nuevos aprendices, los poetas, con sus manos bordadas y sus cabezas emulando el canasto de Dios, han descubierto la columna dañada. ¡Un escultor! ¡Oh, genio, ha recuperado El Castillo de Kafka y ha visualizado sin ninguna puerta al mamotreto! Cierto estupor ha congregado a la molicie. Alguien fuma desentendido, con los testículos al aire y absoluta desvergüenza. Los últimos, los Poetas del Grado Cero, que debían haber muerto antes del diluvio, han corrido hacia la entrada del pequeño Partenón para recibir a la horda de nuevos narradores y mostrarles la abstrusa construcción kafkiana, como si en ello fuera la vida.


-¡Puta, mierda, es la última!

-¡Sí, pendejo!

- No la vayás a cagar diciendo culeradas.

- No, vo…si a estos cabrones del Grado Cero les vale verga…

-No les vale verga, vo, estos majes viven el pedo.

-¿Y qué ondas, qué les decimos cuando lleguemos?

-Nada, que qué pedo…

-Ahí vienen…

-¿Qué ondas? ¿Son escritores?

-Sí, narradores.

-¿Y qué pedo, qué narran?

-Ondas ahí, vo, culeradas… ¿Y qué pedo con la escultura…?

-Mmmmm, pija de escultura. Mmmmmm, la chusma no sabe qué pedo con esto del arte. Pija de trabajo. Es gran pedo la escultura, snob se mira un poco, rococó, anormal. Se pulieron con esta mierda.

-¡Hey vos, maje! explicale a estos qué pedo con la escultura de Kafka.

-Nada, vo, puro rebane esta onda. Yo la hice pero nada que ver con Kafka, Kafka es otro pedo. Kafka está encerrado adentro de ese pijazo de cemento. Nosotros somos los poetas, metámonos al pedo que Kafka hizo todo esto, pero nada que ver, puro rebane. Esta mierda no es nada, el arte no es nada, una cagada, una pila de mierda con forma de edificio.

-Todos estaban equivocados, ahora digamos la neta. Esta mierda no dice nada. Como dice Marito, es pura paja.



Supercero

viernes, 31 de octubre de 2008

La bestia escondida



Por Jorge Martínez Mejía



Desde el escondrijo de mi nombre veo pasar a los arrieros. Me he detenido en el inmundo fondo oscuro, a pesar de mis atuendos limpios, y les he visto buscarme con afán desmedido, con verdadero ahínco, con el instinto de los animales que tiemblan de miedo. Me he tendido casi a su lado para ver de cerca sus gestos y he visto como el odio se suaviza con el agua. Se han dado un descanso en la búsqueda y lavan sus ropas y sus cuerpos agitados. De las calles enlodadas por las que han corrido debajo de la lluvia han traído su fango en las faldillas. Antes yo he corrido por esas mismas calles, temeroso de mi muerte, y he encontrado el sitio justo para esconderme debajo de mi nombre. Hoy les veo, apaciguados ya, suavizados por el agua limpia de la fuente y el agotamiento. Su indulgencia por fin asoma como un niño a la caverna en donde la bestia resuella dormida.

martes, 28 de octubre de 2008

Jazz de la lluvia




La ciudad está destrozada.
Hay aviones que oscurecen
la jornada,
el tiempo,
los techados.
El agua nos llega hasta el cuello,
y casi nadie sabe nadar.

La lluvia rompe los cielos
y cae triste,
profunda,
estrepitosa.

La ciudad está destrozada,
invadida de vientos y agua.
Han muerto personas a causa del huracán.
Casas derrumbadas,
deslizamientos de tierra,
gente extraviada,
enferma, ahogada.

Y yo aquí,
escuchando el jazz de la lluvia, tomando café,
leyendo a Octavio Paz y a René Char.
Escribiendo algo similar a la poesía,
como si nada.

Karen Valladares

"Ahora soy un poeta"


-Soy un ninja, Chico migraña. Tengo mis chacos y mis estrellas.
-¡No eres un ninja, eres un chico vistiendo un traje de ninja!
-Mira, ahora soy un poeta, Chico migraña.

domingo, 26 de octubre de 2008

A un mes del aniversario de la muerte de la poesía





Libre de rémoras literarias y de cosas memorables; de la sala de recuerdos intensivos y del ritmo y de la borrachera, de mi cabeza calva, de mis viejos poemas. Sólo un recuerdo. Cuando pequeño abrí un abanico de juncos y apareció mi caballo haciendo ruido con sus patas veloces. Debí volverme antes de quedar atrapado. Son los recuerdos la peste, la boina gris, la imagen guardada en la retina. Hay que exiliarse en algún lugar antes de padecer la lógica musical, la reflexión y el afecto.

lunes, 20 de octubre de 2008

El hombre que conoció al famoso Agustín Fernández Mallo

“Y casi conocí en una ocasión a Michi Panero,
y es bastante más de lo que jamás soñaríais en mil vidas…”
Nacho Vegas


Por Darío Cálix
1
Supe de la existencia de este escritor español llamado Agustín Fernández Mallo, por un artículo que apareció publicado hace unos días en un blog de literatura que visito regularmente. El artículo era sobre la novela Nocilla Dream, publicada en el 2006. Hablaban en el artículo de la estructura fragmentaria de la novela, mencionaban algo sobre “zapping literario”, hablaban sobre el argumento de la novela, o más bien, sobre la falta de argumento de la novela. Como un collage, decían, 2666, decían, pequeñas historias superpuestas, decían. En resumen, un artículo bastante interesante, un autor nuevo e interesante. Encontré otras reseñas en otros sitios de internet y todos coincidían: el señor Mallo era el hombre a leer y a seguir en la nueva narrativa.
En aquel mismo artículo daban la dirección del blog de Mallo. Puta, pensé, qué será que a todos los escritores les da por abrir blogs. Click: Alfaguara no sé qué, blog de Agustín Fernández Mallo, El hombre que salió de la tarta. El último post publicado se titulaba “El pop también se lee”, trataba sobre la relación entre las letras de las canciones y la poesía. Mencionaba a varios compositores españoles que yo escucho con fervor actualmente: Nacho Vegas, Javier Corcobado, Sergio Algora, Robe Iniesta, etc. También mencionaba a Dylan, por supuesto; también a Waits, Cave, Cohen y todo el resto de la pandilla. Me cayó bien el tal Mallo, pensé que al menos podría sostener con él una buena charla sobre música.
También había ahí una pequeña biografía del autor. Y decía así:
Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) es licenciado en Ciencias Físicas. En el año 2000 acuña el término Poesía Pospoética —investiga las conexiones entre el arte y las ciencias—, cuya propuesta ha quedado reflejada en los poemarios Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus (2001), Creta lateral Travelling (2004) y el poemario-perfomance Joan Fontaine Odisea [mi deconstrucción] (2005). En 2007 fue galardonado con el Premio Ciudad de Burgos de Poesía por su libro Carne de Píxel. En el 2006 publica su primera novela, Nocilla Dream, que fue seleccionada por la revista Quimera como la mejor novela del año y por El Cultural de El Mundo como una de las diez mejores. Crítica y público han coincidido en el deslumbramiento que está suponiendo este Proyecto Nocilla para las letras españolas, del que Nocilla Experience constituye la segunda entrega de la trilogía, y que concluirá con Nocilla Lab.
Física, como el buen Parra. Poesía pospoética, ¿qué carajos es poesía pospoética?, ¿la poesía después de la poesía? ¡Qué discurso se echaría el poeta del grado cero, Jorge Martínez, sobre eso! ¿Se echaría un discurso el poeta pospoeta sobre los Poetas del grado cero? En fin, mejor sigamos. “Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del tractatus”, me parece un título genial. Me recordó de nuevo a Parra, que dice en alguno de sus primeros antipoemas: Los mortales que hayan leído el Tractatus de Wittgenstein pueden darse con una piedra en el pecho porque es una obra difícil de conseguir… Con la pena, mi Parra, yo no me puedo dar con una piedra en el pecho todavía.


Pospoética, poemario-performance, carne de píxel, dream experience lab, nocilla nocilla nocilla… No tengo idea si el tal Mallo escribe bien o no, pero moderno sí que suena el cabrón.
2
¿Qué teoría tendrá el físico Agustín Fernández Mallo sobre el azar? ¿Y el pospoeta, el narrador, el ser humano? Hoy me dejaron de tarea en una clase escribir un ensayo sobre una serie de cuentos que publicó recientemente la revista española Letras libres, entre los cuales uno era del señor Mallo. Ve nomás qué casualidad. Williamsburg, N.Y., es el título del cuento, y trata de ésa ciudad, que es en la que supuestamente habitan más artistas por metro cuadrado en el mundo.


El señor Mallo evidentemente no ha viajado nunca a Tegucigalpa, fue lo primero que se me pasó por la cabeza al terminar el cuento. Lo segundo fue que había superado las expectativas que tenía. Y lo tercero, que debía encontrar la manera de leer esas jodidas novelas Nocilla. Pero está difícil, la única manera de conseguir sus libros aquí es ordenándolos por internet, y aun si los vendieran los venderían carísimos, así que da igual (aunque si los vendieran al menos los podría robar). Le pregunté a varios amigos si lo tenían y nada.
Y yo que gasto el poco dinero que me cae en cigarros y pendejadas…
3
Había dejado un comentario aquella vez en el blog del tal Mallo y a los días recibí un correo suyo. Sí, un correo del famoso físico y pospoeta Agustín Fernández Mallo. ¿Y las letras de Patti Smith no te parecen poemas?, le comenté al ver indignado que no la mencionaba por ninguna parte. A lo que contestó: Las letras de Patti Smith me parecen poemas de Bob Dylan en esteroides. Me arrepentí inmediatamente de haber hecho esa pregunta tan estúpida, pero yo qué iba a estar sabiendo que me iba a contestar.


De cualquier forma, eso inició una interesante y nada corta correspondencia entre nosotros. Hablábamos casi exclusivamente de música. Una vez le pregunté por la pospoesía y se echó un discurso de tres páginas sobre una fusión entre ciencia y poesía y que no entendí en lo absoluto. Una vez le conté sobre la poesía del grado cero y sólo me dijo: Menudo gilipollas. Una vez me preguntó si había leído alguno de sus libros y yo le contesté que no, que a mi pobre país no llegaban todavía, pero que sí tenía muchas ganas de hacerlo (intenté darle lastima para que me mandara algunos ejemplares pero no funcionó).
Así pasaron un par de meses hasta que una vez me preguntó si no me gustaría ir a España. Pero claro que me gustaría, pospoeta Mallo (así le decía), pero lo veo como imposible. Yo te invito, me dijo. Dejá de joder, pospoeta Mallo. No seas tan gilipollas, me dijo, yo te pago el pasaje y todo lo demás por una semana; te llevaré a varios eventos, considéralo como una mini-beca o algo así que te estoy otorgando. ¿La mini-beca pospoética?, le pregunté yo por joder. No, la mini-beca Nocilla, me contestó.
4
De España sólo diré que es helada, nada más. Recuerdo que iba muy nervioso en el taxi camino a la casa de Agustín Fernández Mallo, recuerdo que inventé una especie de juego para calmar los nervios, ya que el taxista no me dejó fumar (lo cual casi que me espantó, pues hasta ese día siempre que imaginaba un español lo imaginaba con semejante puro en la boca). El juego consistía en encontrar la mayor cantidad de escritores famosos que pudiera entre la multitud. Por un segundo me pareció ver a Vila-Matas en un café, pero un carro se atravesó justo en el momento y no lo pude confirmar. Al que si vi fue a Panero, en un parque, intentando atrapar una paloma y echando grandes carcajadas. Por la risa lo reconocí.
Llegué. Toqué tres veces la puerta y ahí estaba el hombre, el pospoeta, el narrador del momento, Agustín Fernández Mallo. Has llegado al fin. Bienvenido, hombre, pasa adelante. Hola hola, gracias gracias. En ese momento me golpeó todo: el gran cansancio que tenía, el estrés, los nervios y, sobretodo, lo bizarro de estar ahí en una casita española frente al señor Mallo. En pocas palabras me sentí abrumado. Estoy muerto, pospoeta Mallo, le dije. Me llevó al cuarto que más bien parecía ropero en el que iba a dormir y ahí mismo me desplomé.
El día siguiente Mallo me llevó a conocer la ciudad. El miércoles lo acompañé a una conferencia (como espectador, obviamente) que duró toda la tarde y en la cual no pude evitar dormirme. Te tiene jodido el jet lag, eh, gilipollas, me dijo en la noche Mallo mientras nos tomábamos una cerveza. Yo sólo me reí. Agarré al fin valor y le dije que quería leer sus novelas, que me las prestara cuando llegáramos a casa. Mallo le dio un gran trago a su cerveza y me preguntó: ¿Ya llegaron los libros de Julio Cortázar a tu país? Puta, Mallo, no estamos tan jodidos, le contesté. Claro que ya llegaron, la mayoría ya llegaron. Mallo asintió y nos quedamos callados un buen rato. ¿Y qué tiene que ver Julio Cortázar?, le pregunté al fin. Que Nocilla es como una Rayuela serie B, me dijo. Serie B, repetí yo como en trance. Sí, serie B, dijo de nuevo Mallo como en trance también. Y en ese momento me pareció ver a la Maga, o a la imagen de la Maga que yo fabriqué cuando leí Rayuela, salir del bar y me sentí feliz y pedí otra cerveza.
5


Maté al jodido pospoeta Mallo. Lo maté un día antes de venirme de regreso. Lo maté porque no me dejó leer sus novelas. El jueves, viernes y sábado dio aburridísimas conferencias en las que me dormí siempre. No entiendo para qué me invitó, las conferencias no eran ni siquiera de literatura sino de física (de esto me di cuenta hasta en la última), y a mí qué diablos me importa la física. Todos los días le pedía sus novelas y me contestaba con evasivas. ¿Ya llegaron los libros de tal autor a tu país?, me preguntaba con sarcasmo. Sí, hombre, por supuesto. Ahora dame tus novelas, quiero leer las famosas novelas Nocilla. Recordá que esta es la mini-beca Nocilla, le decía yo al pospoeta Mallo, pero siempre se hacía el loco.
El domingo, el último día de mi estadía en España, le dije que ya estaba harto, que me diera unos malditos ejemplares de sus malditas novelas o que se iba a arrepentir de haberme invitado. Pues la verdad es que no mantengo ningún ejemplar de mis libros en casa, gilipollas, me dijo en un tonito bien estúpido. Pues entonces dame dinero para ir a comprar unos ejemplares, mañana me voy y todo lo que quería era leer las famosas novelas Nocilla, carajo. Mallo sólo se rió, y ahí fue cuando perdí la cabeza. Mirá, hijo de puta, le dije, vine hasta acá para leer tus putas novelas de mierda y no me voy a ir sin hacerlo. Vas a tener que esperar a que lleguen a tu país, gilipollas, me dijo. A mí la verdad es que me parecen malísimas, me arrepiento de haberlas publicado. Lo mío lo mío la verdad que es la física, decía Mallo, pero yo ya no lo escuchaba. ¿No me has visto en las conferencias, gilipollas? Soy todo un pro, dijo Mallo, y ahí fue cuando lo maté. Le estrellé en la cabeza una espantosa lámpara de lava color verde que mantenía siempre encendida sobre la mesa.
Le di vueltas a toda la casa buscando algún ejemplar pero todo fue inútil. Sólo habían libros de carácter científico. Tal parece que el pospoeta Mallo había renunciado a la literatura. Sí encontré en cambio el Tractatus de Wittgenstein, así que hice mis maletas, tome mi pasaje de avión, le vacié los bolsillos al gilipollas de Mallo para pagar el taxi y me di con una piedra en el pecho por él, por dios y por Parra.

domingo, 19 de octubre de 2008

Un Menard descarriado






Duchamp: Élevage de poussière



Por Jorger Martínez Mejía


Hace quizás unos veinticinco años leí a Claude Levi-Strauss, La Antropología estructural. Sin conocer toda su obra supe que sería uno de mis maestros, de mis filósofos. Quizás sin comprender su importancia en mi formación académica, más bien por curiosidad, compré su libro en la librería Ghandi, en la ciudad de México. La contrapolación del sentido total de la historia me produjo un desconcierto brutal. Recordaba los referentes de Engels sobre los estudios de Morgan respecto de las culturas precolombinas. Había una fascinación en mí, pero también algo se rompía respecto de que cada cultura es una estructura, una historia independiente. No sé, pero es trascendente el momento en que el todo se fragmenta y empieza la enorme duda tocante a lo que somos como estructuras independientes. Así entendí el estructuralismo. Una profundización del conocimiento occidental, un aporte de la antropología estructural. De alguna manera lo percibí como una celda hexagonal similar a las de las abejas. Después recordé que la imagen de las celdas de las abejas la obtuve en una revista de literatura mexicana en la que se ilustraba el estructuralismo con esta imagen. La idea de la similitud y la diferencia plantean enormes retos. Por ejemplo ¿en qué se diferencia lo semejante o qué semejanzas hay en las diferencias? No tengo idea de las ocasiones en que divagué acerca de este asunto, pero se trataba de una pugna casi inconsciente. Creo haber leído por ese entonces a Oscar Lewis y a Desmond Morris. Ensayos modestos pero que cargaron de imágenes mi trastornada imaginería de entonces: Las Mujeres corazón de Hombre, El Mono desnudo. Las huellas de estos libros se cifraron particularmente en la relación hombre-hembra. Una huella especial es el hecho de que entre más nos estudiamos más desconocemos la esencia de lo que somos, o más nos distanciamos de la idea original que teníamos de nosotros mismos. La interpretación global que teníamos se va resquebrajando e indefectiblemente afectará nuestra percepción del mundo. La ciencia la perturba, la religión, la poesía. Otro enorme dilema lo constituía la vigencia del pensamiento marxista. ¿Qué del marxismo es vigente? ¿La conciencia interventora que afecta la historia? ¿La conciencia histórica? ¿La dialéctica? Leí por ese tiempo “El hombre unidimensional” de Herbert Marcuse, algo extraño sonaba en el fondo. Lo memorable era que el clásico papel del proletariado como vanguardia política quedaba a un lado, e insinuaba que la energía erótica natural se habría paso para construir una sociedad de paz, en plena armonía y cooperación natural. Marcuse era muy difuso, esencialmente sus planteamientos partían de cierto análisis semiótico de la memoria de occidente. Planteaba por ejemplo que cambiando el sentido de la memoria (de las imágenes) que guardamos en nuestro subconsciente, podríamos transformar la sociedad. De modo que para poder liberarnos de la sociedad industrial, teníamos que liberarnos de nosotros mismos, de nuestras imágenes. No se trataba de un desastre de teoría, pero sí de una desorientación a todas luces. Esto es lo que me sonaba extraño. El análisis de la sociedad industrial con sus mecanismos de dominación ideológica en contraposición del individuo que lucha solo frente a ella, de manera espontánea, anárquica. Fue Jorge Sagastume quien compró el libro Marcuse frente a sus críticos, antes yo había comprado Eros y Civilización y a pesar de que nos gustaron los argumentos en contra de las tesis de Marcuse, no creo que hayamos discutido muy a fondo el asunto, excepto por el desplazamiento del proletariado del eje de conducción política de la revolución. Luego los comentarios con mis amigos patafísicos de aquel entonces. Un tema relevante de mis lecturas superficiales era ese concepto de los “revisionistas”. ¿Quiénes eran los revisionistas? ¿Quiénes eran los ortodoxos del Marxismo? Quizás no tuve los libros que en aquel momento hubiera querido y tampoco se trataba de sutilezas. Muchos años antes de que nosotros discutiéramos sobre asuntos estrictamente políticos relacionados con el pensamiento, en otra parte Jean Paul Sartre marchaba con los obreros en París y exponía su idea de la pre-existencia del hombre ¿Y a quién le importa lo que dijo Sartre, ahora? ¿O Albert Camus más que su “Mito de Sísifo”? En El extranjero casi era intolerable la impasibilidad del protagonista, tan auténtica y brutal. No se trata de estética en el fondo, no es una pose baladí decir que algo muere y burlarse de su rictus. Entre nosotros (me refiero a ciertos lectores comprometidos ¿Con qué?) discutíamos asuntos relacionados con la destrucción. Nos gustaba esa sensación nostálgica de Neruda o la intensión de ruptura de Tristán Tzara, de Bretón, Reverdy y Mallarmé. Vallejo en el fondo siempre fue un grito encerrado en un adobe de tierra roja, rota y reacia a terminar de romperse. Nos fascinaba de alguna manera el sentido de dolor y ensimismamiento poético, pero en una transpolación del dolor ajeno al propio, o a la inversa que es la misma cosa. ¿A qué autores leíamos entre mis camaradas que nos ayudaran a interpretar esta pendejada? Schopenhauer, Nietzche, Afanasiev, Erick From, Lefevre, Séneca, Brecht, Marx, Engels, Harnecker, Luxemburgo, Trotski, Mariáteggi…Mao, Maquiavelo, Tzun Zu, ¿Quién trajo a Isaiah Berlín? Para mí, en aquel momento, un derechista inaceptable. Recuerdo que mi amigo Wilson Maretti leyó con voracidad sus escritos casi arrebatándomelos de las manos, sólo para caer posteriormente, sin darse cuenta, en una actitud conservadora, tan procaz y cínica, que a nadie le producían gracia sus desaforadas alusiones a la disciplina alemana, o el perenne elogio lameculo de los gringos de la Zona Americana. De la noche a la mañana se había convertido en un experto en Karl Mannheim, y le venía bien. Mucho tiempo tenía que haber pasado para que llegara a conocer a fondo una teoría que encajara perfectamente en la estructura perfecta de su “zona de guerra”. Mannheim fue el punto de partida para dos o tres intelectuales que a penas esbozaron sus pergeños teóricos o sus dislates novelescos, pretensiosas chapucerías de ficción, poemas gay o diatribas noveladas. En mí particularmente, mis lecturas escogidas o no, produjeron un sentido idealista, un interés en construir una sociedad para la cual creía estar listo, una sociedad socialista, una utopía artística sin ninguna restricción para la producción de ideas. En una ocasión, el Doctor Roosevelt Borjas, distinguido antropólogo y enemigo mío por unas horas, presentó su libro ¿Por qué no se ha muerto de hambre Honduras? Y en su presentación expresó su percepción: Ya no existen las utopías, han caído. Me sentí ofendido. Levanté mi mano y le grité: ¿Cómo es posible anular los sueños del hombre? Posteriormente escribí algo al respecto. Después mi trabajo revolucionario con campesinos, mis fugas, mi poesía combativa y mis hojas derramadas. Mi musa. Mis lecturas detenidas de Góngora, Neruda, Vallejo, Huidobro, Alfonso Reyes, Efraín Huerta, Juan Bañuelos, Octavio Paz, Borges, Octavio Paz (el ensayista), Benedetti, Fernández Retamar, Otto René Castillo, Roque Dalton, Ernesto Cardenal, Jaime Sabines, Pablo Antonio Cuadra, Cisneros, Álvaro Mutis, Ungaretti, Seferis, Pavese, Leopardi, Cavafis, José Juan Tablada, Xavier Villaurutia, Elliot, Pound, Keats, García Lorca, Alexandré, Juan Ramón Jiménez, Whitman, otra vez Tristán Tzara, Baudelaire, Horacio, Catulo, Safo…Dante, Virgilio, José Carlos Becerra, Raúl Garduño, James Joyce, Becket, Milton, Apollinaire, Rimbaud, E.E. Cummings, Lope de Vega, Poe, Wilburg, Alberti, Holderlin, Witman, Olga Orozco, Cuasimodo, Rilke, Parra, Miguel Hernández, Brecht, Mistral, Quevedo, Artaud, Bécker, Rugama, Basho, Li Po, Rosalía de Castro, Omar al Khayan, Petrarca, Amado Nervo, Alí Chumacero, Lezama Lima. Y todo librito que cayera en las manos: Ensayo literario, ensayo filosófico, Darwin, Hume, Einstein, Kant, Hegel, Nietzsche, Aristóteles, Rosseau, Sartre, Camus, Gabriel Marcel, Heidegger, Kierkeghaard, Schopenhauer, Lucrecio, Séneca, Renán, Benjamin, Vargas Llosa, Borges, Alfonso Reyes, Ortega y Gasset, Sábato; en fin, una lectura en avalancha, un desorden de lectura y una lectura incompleta que quizás jamás pueda ordenar ni completar. Quizás quien me ayudó un poco a entender el desastre que tenía fue Octavio Paz con su orden enciclopédico y su visión de galerista en el que contaba una y otra vez su versión de la fiesta. Estaba demasiado lejos del vacío existencial tan llevado y traído en la literatura, lejos de entender qué era yo en medio de aquella inmensidad de palabras, de esas versiones, de esos cuentos y recuentos. Sí entendía por ejemplo que había dos grandes bloques de autores, los realistas y los no realistas. Los que se sujetaban a la realidad social con una intensión política y los que filtraban todo a partir de su propia subjetividad. Y entre estos el emblema para mí era Kafka. Algunos textos académicos que ofrecían una clasificación de la literatura y sus movimientos sin conexión con la historia, con el contexto cultural, me parecían recetas de platillos franceses. No obstante tenía alguna preocupación por interpretar ese caos, por hallarle un sentido lógico a mi búsqueda. A pesar de la desbaratada carrera de muchos amigos que se hicieron ideológicamente a la derecha, o los que se volvieron locos y quedaron tirados en una montaña; a pesar de que yo mismo durante varios años estuve encerrado en las enseñanzas de don Juan Matus, Carlos Castaneda y don Víctor Sánchez, cabalgando con mi grupo de brujos a la inversa, hacia el origen de nuestros pasos; merodeando por el Lago Yojoa en busca de sombras milenarias atrapadas en alguna ensenada o cañón rocoso. Lo que me mantenía asido a mi enorme egolatría era ese sentido de búsqueda. Dentro de esta búsqueda o tras una nueva visión y con el enorme miedo de volver a encontrarme con otros revisionistas que desconocieran el aporte del Marxismo y de la Historia en la construcción de la sociedad socialista, y más como un encuentro en la literatura, asumí a un autor de extraordinaria relevancia en mi formación: Michel Foucault. Los estudios arqueológicos de Michel Foucault, su labor de investigador reconstruyendo al hombre de la modernidad mediante el descubrimiento de los dispositivos del capitalismo que operan en la formación del hombre moderno. La ubicación precisa del punto de quiebre de la episteme moderna. La ubicación del estructuralismo como una conciencia plural del saber contemporáneo. La duda respecto de la verdad o la crisis de la verdad como discurso que reina en el cielo de nuestras reflexiones y preocupaciones ontológicas. El discurso de lo inaccesible, de una semántica imposible, el despertar de una nueva e inquieta conciencia del hombre; en fin, un reencuentro con mis inquietudes de estudio y un remosamiento de la temática de mi búsqueda sin desdeñar el aporte del marxismo, pero ubicándolo, de igual modo, en la cola del positivismo, al mismo lado del psicoanálisis como corolario de los grandes relatos.




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jueves, 16 de octubre de 2008

Un poema de Karen Valladares

Foto: Igor Amélkovich


Yo ya fui



Yo ya fui.
Ya soy.
Ya seré lo que sea en cualquier momento.
Y no digo de mi vida porque ya no sé si me pertenece…

Ya fui niña.

Fui niña y jugué con muñecas de moda

y con muñecas pasadas de moda.
Jugué landa caliente, chimiricuarta, escondite,

y todos los juegos posibles que me hacían olvidar por momentos eternos que algún día tendría que crecer y convertirme en adulto y estudiar.

Hoy ya soy adulto.

He tenido novios, amoríos, orgasmos.
Y eso sí, no sé cuántos.
He tenido que despertarme temprano, casi de madrugada durante años.

Yo ya soy la niña crecida, la mujer con pechos y piernas flacas.

La que busca trabajo por ratos para no ser mantenida.
La que escribe algo similar a la poesía,
porque desconoce cien por cierto la poesía,
pero escribe.
Escribe sobre los crepúsculos,
sobre la soledad que viste sus ojos,
sobre el hombre que le hace el amor,
el hombre que se la coge.

De la rutina aburrida de su vida,
de las tontas y absurdas historias de los taxistas
como si me importaran.

Yo ya fui niña.
Ya crecí.
Ya seré lo que todos quieren que sea,
pero díganme rápido qué quieren,
porque pasa el tiempo como viento y ni se siente.

Pasa el tiempo y aumentan los años
y todavía tengo rasgos de niña,
y de mujer
y de lo que posiblemente algún día sea.

miércoles, 15 de octubre de 2008

¿Por qué tanta presunción?

Foto: Pedro Martínez A.


El agua reina. Alrededor de esta casa, una calle se hizo laguna. En la esquina, en el remanso en el que se juntan los desperdicios, un perro muerto, azul de tanta agua, se desliza rozando la hierba, más leve y fabuloso que aquel poema de Baudelaire en el que París se moría en su hedor de urbe. Más religiosos que una mantis en su mortal amor, los buitres han bajado con su piel tímida para mostrarme que ningún color es más profundo. Bajo sus patas el agua es un manso camino, único para ellos en su viaje amable. Todas las personalidades, todos los carácteres, todos los hombres, todos los estilos literarios y la crítica, y la narrativa y la poesía misma; todo, en un segundo, fue similar al picotazo, al tripón verde que quedó atrás apenas para preguntarse ¿Por qué tanta presunción?

martes, 14 de octubre de 2008

Mejor dedíquense a vivir



Hola, poetas del glande cero…karen y yo nos hacemos el amor libres ya de toda fàbula, como aquella de la vaca que se ordeña a sí misma..me refiero a krisna ...
Vivimos, sobrevivimos sin poiesis…
Is posible…

Because i never say and before…
Murvin tu poesia es pésima…
Gus…you are un poeta de nada…sin cerveza.

Mejor dedí
quense a vivir..el tiempo es corto y las montañas se caerán un día
Nelson no existe.
Dario no quiere escribir más que tonterías parecidas a las de bukowsky…
Mario…ese libraco...ummmmmmmmmmmm…

Karen sigue escribiendo…y no es amor…

¡Ajúaa…que pedo hijos de putaaaaaaa!
Y Lempira nunca fue culero…

jueves, 9 de octubre de 2008

¿Es poeta del Grado Cero?

Foto, Irene Tinagli


-¡Bbbrrrrrr! -¡Bbbrrrrrr! -¡Bbbrrrrrr!
-¿Aló?
¿Dígame?
-Eeh, disculpe, creo que me equivoqué de número.
-No. No creo que se haya equivocado. - ¿Con quién hablo?
-Soy un poeta del Grado Cero.
-¡Ah, es poeta del Grado Cero? Con usted me hubiera gustado hablar.
-¿Sí? Entonces hablemos.
-Lo que pasa es que se me termina el saldo de este teléfono celular y tengo que seguir llamando a la persona que realmente busco.
-¿Entonces no quiere hablar con un poeta del Grado Cero?
-Sí, me encantaría, pero para hablar mierda cualquier otro día.

martes, 30 de septiembre de 2008

THE LAST DOG takes mierda in the boots



Foto: Henry Thomas Mann



I never say today and before... or tomorrow morning, neither the people nor at night, nor the city of cats, because I love you.




SC

sábado, 20 de septiembre de 2008

La poesía no tiene página principal


Hasta la vista, le dijimos al poeta Ernesto Cardenal.
Ya en el cuarto del hotel, con los ojos metidos en el culo de la luz, para variar un poco, recordamos los versos que jamás leímos en Managua, en San Salvador, en Guatemala o en Tegucigalpa. La sombra del desastre nos había seguido por todo el camino, la gueva, la mania de pelearnos por cualquier tontería. Es excecrable la poesía. No sirve para ni mierda.
Y en veinte minutos estaríamos leyendo en la tumba de Rubén Darío.
Y en cinco minutos estábamos de regreso.
Y en un minuto todo había terminado.
Y solo dos cervezas.
Estábamos peor que antes.
Nelson queriéndose ligar a una alemana,

Hasta la vista poeta, le dijimos a Ernesto Cardenal.
Ya por la noche,
Darío feliz como una lombriz.

domingo, 31 de agosto de 2008

Inician Gira Muerte a la Poesía y su Metarrelato de Jirafas



















Cuatro poetas del Grado Cero se reunirán en el Palacio Nacional de la Cultura de Managua, Nicaragua, a partir del 6 de septiembre de 2008, para iniciar la Gira Muerte a la Poesía y su Metarrelato de Jirafas. Darío Cálix, Nelson Ordóñez, Karen Valladares y Jorge Martínez Mejía serán recibidos por la Dirección de dicha institución desde el viernes 5. El sábado 6 y el domingo 7 brindarán un recital y compartirán en un conversatorio con invitados especiales al evento.

domingo, 24 de agosto de 2008

Última Declaración de los Poetas del Grado Cero

Alex Giovani Galo (Pintor hondureño)




Tuvimos una conversación sencilla para verificar lo que estaba sucediendo en la literatura. Pretendíamos empezar desde el principio, los sentimientos encontrados, los interrogatorios. Igual que a los Real Viceralistas o los Infrarealistas, o el Movimiento Hora Zero, o los antipoetas; nos dirigimos al descubrimiento de que no había nada nuevo bajo el sol. No había necesidad de ningún movimiento literario, no había culpables del desastre. No obstante era difícil acercarse a la mesa de los aperitivos sin percibir el hedor: carnes tumefactas, higos podridos, narices al horno, ensalada de orejas y lechuga negra. Y especialmente el chef anunciaba con petulancia el plato fuerte con una risa extraviada. Echado, con sus enormes cachetes rebanados en un plato con inscripciones chinas, Pablo Neruda dormitaba resoplando sus ronquidos. Más allá, a su lado, pero con una mirada enferma, Vallejo eructaba una cola de gato. A Octavio Paz, ya viejo y desarreglado, una vieja pintarrajeada lo perseguía con una escoba, tratando de encerrarlo en el inodoro.

Del otro lado de la ventana, los cipotes observaban los brindis trepados en piedras y en unas latas viejas. El festín era interminable como una de esas pesadillas en las que claramente el anfitrión atiende otros asuntos, una llamada por teléfono o unas cuentas en su pequeña caja fuerte situada detrás de un extraño Guayasamín. Todo parece movido por el ritmo zumbón de la Sonora Matancera. Lo hemos visto todo. Quisiéramos despertar y encontrarnos con la escena de nuestra propia vida, o apagar la tele desde donde se empieza a derramar un aserrín empapado en un vaho de licor que, indudablemente, proviene de esa cantina donde conversamos, rodeados de botellas de cerveza y putas europeas arrítmicas que mueven el culo de una manera tan ridícula y culpable, carentes de sensualidad, buscando quien las coja.

domingo, 17 de agosto de 2008

BALADA PARA UN CABALLO

Magrite, Window by theorem


Por lo hediondo del canto, por la miserable misión de decir algo, por los demonios, por la fiebre de ir a la deriva sin nada en las manos, por volver a la turba; por la libertad de gritar y caminar descalzos. Por el hastío, por la palabra mierda, por envejecer intentando, por el deleite de renunciar, por acuchillar el verso, por los versos proscritos, por el deber de callar, por la cerveza, por sepultar el pasado o por el puro placer de joder. Por tener a la poesía encerrada en este ataúd en el que todos estamos sentados.

PGC



BALADA PARA UN CABALLO

Jorge Pimentel

Por estas calles camino yo y todos los que humanamente caminan
por esencia me siento un completo animal, un caballo salvaje que trota por la ciudad alocadamente sudoroso que va pensando muy triste en ti muy dulce en ti, mis cascos dan contra el cemento de las calles. Troto y todo el mundo trata de cercarme, me lanzan piedras y me lanzan sogas por el cuello, sogas por las patas, me tienden toda clase de trampas, en un laberinto endemoniado donde los hombres arman expediciones para darme caza armados de perros policías y con linternas, y cuando esto sucede mis venas se hinchan y parto a la carrera a una velocidad jamás igualada por los hombres, vuelo en el viento y vuelo en el polvo. Visiones maravillosas aparecen ante mis ojos. Y vuelo y vuelo. Mis extremidades delanteras ejercen presión sobre las traseras y paralelamente y a un mismo ritmo antes de asentarse en el polvo retumban en la tierra. Relincho. Y mi cuerpo va tomando una hermosísima elasticidad me crecen pelos en el pecho y es un pasto rumoroso el que se ondea y es una música y es un torbellino de presiones que avanzan y retroceden en mi vuelo. Atrás van quedando millares de kilómetros y sigo libre. Libre en estos bosques dormidos que despierto con el sonido de mis cascos. Piso la mala hierba y riego mis orines calientes, hirviendo en una como especie de arenilla. Descanso a mis anchas, bebo el agua de los ríos, muerdo hierba, tallos, rumio. Mis mandíbulas se ejercitan. Muevo mi larga cola espantando a los mosquitos. Los guardacaballos vigilan desde la copa de los árboles. Caen las hojas secas.Los días se suceden y suelo dar suaves galopes hacia la vida. En invierno los senderos se hacen tortuosos; el fango todo lo invade. Para el frío utilizo cabañas abandonadas, cuevas en los cerros que me resguarden de las tormentas. Yo observo la lluvia desde mi cueva. Cae la lluvia y todo lo moja. Con este tiempo suelo galopar poco cuidándome de un desgarramiento. Muchas veces me siento solo y llego hasta los helechos de los ríos para pensar muy dulce en ti muy triste en ti y voy galopando bordeando el río añorando alguna yegua que llegó a correr en pareja conmigo. A veces los niñosque vagan sueltos por las campiñas mientras sus padres realizan tareas de recolección o labranza me montan a pelo y solemos recorrer ciertas distancias, ganando los años, aumentándolos. De ellos sí recibo algún trozo de azúcar. En el verano el sol se pone rojo y se hace presente con su alegría y los habitantes de los bosques y campos suelen saludarme con el sombrero y con la mano. Yo les contesto con un relincho parándome en dos patas. Y con la luz solar que todo lo invade suelo dar galopes hacia la vida. Allí donde mi presencia es esperada me hago realidad. Allí donde ni un sueño se revela me hago realidad me hago realidad en esos ojos que están cansados de ver las mismas cosas. Y es en verano cuando la vida se enciende y mis cascos recogen la hermosura de la tarde y asciendo a las cumbres donde diviso extensiones de mar de cielo de tierra. Mi figura domina la naturaleza. Cruza por el cielo un escuadrón de tórtolas. Cae la noche. Mi sombra se recobra. Las ramas crujen.Y por un instante pensé muy triste en ti muy dulce en ti. Cae la noche en estos bosques, pareciera que la tierra se difunde con la noche se propaga se manifiesta.Y toda la noche he ido creciendo. Y crecía y crecía aún más aún más ¿hasta dónde crecerás?¿No tienes miedo? No, contesté. Soy libre. El día, el nuevo día como algo fresco se anuncia solo. Por esta época del año suelen cruzar manadas de caballos ahuyentados y en busca de nuevos campos. Recuerdo que logré darles alcance y me contaron que lograron salvarse de una cacería emprendida contra ellos para mandarlos a vivir a un potrero y que luego de ser sometidos al cubo de aguay a la alfalfa son obligados en los hipódromos a correr distancias de 1,000, 2,500, 5,000 mts. y no eres libre de correr sino que te dopan te colocan descargas eléctricas, te manosean, te latigan con una fusta despellejándote. Y así durante un buen tiempo mientras ves acumuladas alforjas de oro y plata. Hasta que llegue el momento de ser sometido a la reproducción arrinconándote a una yegua a la vista y paciencia de todos, sin intimidad en una mañana de tinieblas y poca luz y luego te separarán de tu yegua y potranco y pasarás tus años inmisericordes como padrillo viejo y cuando manques te dispararán un balazo en la sien. Ya había galopado un buen trecho con la manada que huía despavorida y me dijeron que probablemente para el invierno pasarían por aquí para ir más al norte. Y se alejaron a la carrera. Yo sabía lo que le sucede a un caballo en la ciudad. Y por ello me mantengo alejado de ella. Pero a veces me interno y sucede lo que tiene que suceder. Pero si yo me rebelo y persisto y amo terriblemente mis posibilidades de realizarme en un medio donde la civilización se matay permanecen odios, prefijo ser caballo. Mojaré la tierra con mis orines calientes hirviendo con estas ganas inmensas de vivir y me uniré a las manadas para galopar hacia la vida, para mantenernos unidos y vencer, para no estar solos, para volvernos verdes-azules-amarillos anaranjados-rojos y trotar hacia el nuevo aire fresco y el campo sin límites. Seré libre así y al menos mis guardacaballos cuidarán de mí y de mi yegua y de mi potranco.
(De Ave soul)

viernes, 8 de agosto de 2008


En la realidad no hay adjetivos
ni conjunciones ni preposiciones
¿quién ha visto jamás una Y
fuera de la Gramática de Bello?
en la realidad hay sólo acciones y cosas
un hombre bailando con una mujer
una mujer amamantando a su nene
un funeral - un árbol- una vaca
la interjección la pone el sujeto
el adverbio lo pone el profesor
y el verbo ser es una alucinación del filósofo.


Nicanor Parra

(Poema XX – Sermones y prédicas del Cristo de Elqui)

martes, 5 de agosto de 2008

Nada resucita a los Demiurgos y sus joyas putativas

Michel Foucault
Año de los clones literarios, blogs, fantasmas cibernéticos y anonimato agresivo.
¡Por una puta poética todos estamos muertos!


En una buhardilla, o más bien una casa retirada de la ciudad, un maldito poeta que ya no es anónimo supone darle respiración boca a boca a la puta muerta, convertida por arte de un conjuro de los Poetas del Grado Cero, en una vieja senil, cadavérica y apestosa. El maldito ha empezado a sentir cierta predilección por el sabor a tierra, a estiércol y a polvo de librería. Quiere consumar el acto de besar a la puta como si con semejante actitud, la belleza sumergida en la memoria de los que pesquisan en la sombra, será recordada. La puta está muerta y hace mucho tiempo fue quemada junto a su boina gris. El maldito que la besa, también está muerto, el aburrido lector que lee esto, también está muerto. Todos estamos muertos por la puta poética que ya fue sepultada. Es el tiempo de los clones literarios, de las voces camufladas entre otras voces; el tiempo de los fantasmas que ululan en el ciberespacio robando símbolos sin esencia, con una extraña intensión de destruir todo lo que huela a malas palabras. Nadie vive ni ha vivido nada nuevo en el último año. Los senderos que conducían a la conversación fueron incinerados. El pequeño montículo donde murió la boina está cubierto de púas y retamas. El aire muerto se mece en los olvidados papeles de antaño. Sólo los Poetas del Grado Cero han decidido escupirle la cara a los clones literarios, a los fantasmas cibernéticos que se mueren de envidia y viven la vida prestada de los poetas esenciales.
Nunca tuvimos ARS poética. Esa mierda fue inventada por los directores de la palabra, por los equilibrados y pulcros temples que se sientan con la pierna cruzada en las presentaciones de libros, con los lentes levemente ajustados en el macho de la nariz para dar la sensación de control de su destartalado pensamiento.
La belleza dejó de ser lo que era. Ha muerto. Lo mismo el arte. Nada nos conmueve. Es difícil que leamos algo y quedemos asombrados. Nada nos asusta. Nada de la ligosa ortografía nos quita el sueño. Y no obstante, no despreciamos la vitalidad y cada gesto franco del artista que se enfrenta a su material con la infinita intención de alcanzarse a sí mismo.

Todo lo que apesta a modernidad es asqueroso. Todo ripio retocado, todo pulimento cosmético, toda joya parecida a otra joya, todo lo que apeste a corregido. La belleza ya no existe en ningún tiempo. Ni dentro ni fuera de ninguna parte. Si existió, ya no lo hará porque para eso la enterramos y nos meamos sobre sus huesos. Le echamos chorros de meados frescos en los hoyos de los ojos de su calavera. La asustamos y su espíritu cagado se fue para otra galaxia.
No todos estamos locos y enfermos. La mayor parte de los idiotas están cuerdos y saludables. Funcionan perfectamente y cada uno cumple el rol de aparentar su cordura, de no tener problema, de ocultar su miseria. Las putas cada vez son menos y los burdeles han sido clausurados. El mundo cambió totalmente y nadie quiere aceptarlo. Los escritores y las logias de artistas son microscópicas minorías fratricidas.
El poeta Clon es un idiota con la vida literaria alquilada. Le renta el estilo y la vivencia a otro poeta esencial que sí tiene vida propia. Pero hay miles de clones y es difícil no toparse con ellos en cualquier esquina, cibercafé o librería. Se caracterizan porque recitan los versos del poeta alquilado, frecuentan los mismos cafetines y sostienen conversaciones sobre el poeta de la renta. Ninguno habla de su propia vida. Corroen a los otros poetas.
El Poeta clon converso era un poeta clon similar al poeta anterior, pero la narrativa es más rentable y se convirtió en narrador. El poeta clon narrador le renta el estilo a otro narrador en boga; repite sus párrafos de manera tan jactanciosa que no es difícil encontrar el parecido, ya que su imitación es producto de su inteligencia celular. Sueña con encontrarse con su poeta padre, tomarse una foto para realizar su proeza literaria: Su clonización ha concluido. Hay clones tardíos de Rimbaud y Lautreamont. Son idiotas muy parecidos a los Poetas del Grado Cero. Quisieran haber participado en el asesinato de la poesía. Los clones tardíos de Rimbaud y Lautreamont quieren la gloria de parecérseles en un cien por ciento de iconoclasia y malditismo. La dificultad de estos clones es que su poesía es malísima y sin sustancia.

El Poeta Fantasma Cibernético es un ratón del espacio, tiene dedos recortados por efecto del uso del “mouse”. Tiene varios e-mails, nicks, contraseñas y grupos de contacto entre los que husmea a los poetas y narradores del momento. Tiende al robo o al saqueo informático. Se levanta temprano y sin lavarse el hocico se trepa a la máquina. Abre los sitios de la farándula…ríe embaucando…busca en los blogs las novedades y maldice por qué a él no se le ocurre nada. Manda comentarios a diferentes sitios. Crea blogs pseudos-literarios que nadie nunca visita. Se disfraza de agente literario. No tiene valor de mostrar sus propios trabajos. Comenta de manera anónima el de otros las más de las veces con sorna jactanciosa.
El Clon Anónimo Agresivo es un temeroso poeta clon que no ha salido de su cápsula reactiva. Es hermano menor del Fantasma Cibernético del que depende emocionalmente para participar en las actividades del ciberespacio. Poco manejo de informática. Usa de manera torpe la Internet, y se enfurece cuando otros le toman la delantera y crean “productos novedosos”. Entonces saca sus uñas y se alía con el Fantasma Cibernético. Juntos crean Blogs Clones para ocultarse, escriben diatribas, parodias y descarados insultos con el estilo clonado de los agraviados. Les fascina la jerga informática, pero son mecánicos. Su visión es pobre, similar a la de los moribundos o los recién nacidos.


El Poeta Clon en Desuso. Este es el momento imposible para este poeta clon antiguo. Sus creaciones pasaron de moda tan rápidamente y ya nadie las encuentra en ninguna parte. Ocasionalmente usa al Fantasma Cibernético para informarse un poco de cómo andan las cosas en “La Internet” –poniendo énfasis en la frase para mostrar su marginalidad. Es un poeta que se siente más cómodo durmiendo y soñando despierto. Rebusca en viejos libros de poesía, algo para “reciclar” de sus propios gustos y escribe anquilosados versos idiotas que a nadie le interesa leer. Evita la lluvia, los días demasiado soleados, las actividades públicas y las conversaciones demasiado juveniles. Todavía es un Poeta Clon Revolucionario que añora a Otto René Castillo y a Roque Dalton. Relee con nostalgia sus fracasos inéditos y se duerme temprano. Ronca como un motor de 8 cilindros averiado.

El Clon Total no es poeta. Es un inútil con ínfulas intelectuales. Memorizador o garrotero por excelencia. Carece de vena creativa. Sus máximas vivencias se encuentran en un pasado tan remoto como la Grecia Clásica, o en las viejas aventurillas de sus amigos de infancia. Husmea entre libros que lee con fruición para encontrar algún retazo que le sirva de consuelo a su existencia. Lanza vituperios contra todo y contra todos. Es único en el ciberespacio. Se caracteriza por mantener su pulcra página alejada del contagio del estilo de los Poetas del Grado Cero. Mezcla estilos, roe aquí y allá. Copia recetas literarias. Se pone circunspecto cuando habla de literatura. Procede con rudeza y falsa modestia. Es un hábil plagiador de literatura. Parece genuino pero es clon. Un Clon de alta fidelidad.

Los Poetas Emos son clones naturales de los Poetas del Grado Cero, pero con una grave falla de clonización. Famélicos y retraídos, aspiran a la muerte total de los signos. Sólo la sangre propia les quita la sed. Se disparan en los pies por falta de puntería creativa. Son narcisistas empedernidos con cierta dosis paíspoesible tendiente a la inanición. Su poesía aún está en proceso de creación, es inédita, rítmica y rayana en lo minimalista:

“Muer-
Muer-
Muert
Mu- Muer-
Muert Muuert---
Muerte… A Aaa---
la Po
Po
Po
Po
Poe…
Poes
poesía
mía”
El Poeta Punk es un fracaso en Honduras en donde surgieron dos o tres modelos de manera espontánea. El poeta Punk mezcla en sus poemas canciones rockeras de los ochentas. Su aspiración es la vagancia literaria y su compromiso político nulo. Son tan débiles que no tienen ánimo ni de escribir…se levantan en la mañana solo a comer y se vuelven a echar. Como no hay muchos punk, se reúnen ocasionalmente y permanecen hasta tres días haciendo el pase de vagabundos y mendigos en las proximidades de los mercados. Tienen sucias libretas en donde apuntan sus extraordinarios dislates con las más inverosímiles estructuras poéticas…Pocas muestras tenemos:

“Mi resaca
Mi resaca
no me
mata
Mi resaca
no me mata
aunque Mate a
mi mamá
si despierto
hecho un
estrago
yo me siento aún dormido
Yo m e siento aún
do r m i do aunque
mate a mi mamá Mi resa ca no me mata…”

¿De dónde salieron los Poetas del Grado Cero?

Pasábamos embebidos leyendo poesía, sumergidos en la cotidianidad, sin observar la metamorfosis cotidiana de la vida. Mirábamos todo sin ver nada. Habíamos recibido desde afuera todos los códigos de la poesía y lo asimilábamos naturalmente como sucede con todo lo cotidiano. Hasta que una tarde le echamos Vick a un puro de marihuana y lo interrelacionamos todo. El código general de la literatura comenzó a dibujarse en el hilo de humo azul. Fue como si el mismo Humberto Eco y Roland Barthes estuvieran poniéndole con nosotros. -¡Jodás, hijueputa! Dijo un enfurecido infrarrealista que estaba aplastado debajo del trasero de Nelson…era Papasquiaro. Nelson creía que Papasquiaro era una piedra. -¡Mierda…grrrr…puta, no jodás qué frío hace! dijo Mario Santiago. Lo había resucitado el tufo a mota.
En conferencia estábamos los nueve: Nelson Ordóñez, Darío Cálix, Karen Valladares, Jorge Martínez, Roland Barthes, Humberto Eco, Mario Santiago Papasquiaro, Roberto Bolaño, y Charles Bukowski, cuando escuchamos un estornudo o un ruido similar a un gas…-Déjenlo que hable- dijo Bukowski, en un pésimo español…Esa noche el culo de Darío recitó un poema, un insulto que le fascinó al mismo Bukowski. A partir de ese momento decidimos darle muerte a la poesía porque mucho culo hablaba, y organizamos la Logia de los Poetas del Grado Cero.

¿Cómo recuerda Darío ese mismo momento?


Charles Bukowski está justo frente a mí. Su cara es un asco: infestada de cicatrices y ampollas a punto de reventar de tanta pus. Es su cara de Ham on rye, la cara de su juventud. Nuestras frentes prácticamente se rozan.

-Me das asco, nene, me das asco.
Su aliento apesta a alcohol, naturalmente.
-Bukowski…
-Bukowski mis bolas. Yo soy Henry Chinaski. Yo soy Arturo Bandini, hijo de puta. Yo soy poeta; yo soy la poesía en pelotas, la única poesía, nene, la única. ¿Te ha quedado claro, pedacito de mierda?
- Sí…
- He estado leyendo tus mierdas. En tu puta vida me volvás a citar en tus mierdas, ¿oíste? En tu puta vida, pendejo. Yo nunca cité a nadie para que nadie me citara a mí. ¿Te ha quedado claro, pendejo?
-Sí, Bukowski…
- ¿Y qué es esa culerada de andarme imitando? Ya estoy harto de culeros como vos que se la pasan escribiendo nada más que culeradas.
-Pero si yo nunca…
-¡Mis bolas! ¡Vete a la vida, nene! Si querés escribir de verdad antes tendrás que salir a vivir. ¡Salí a buscar un poco de vida, carajo! ¿O pensás acaso seguir escribiendo esas culeradas que siempre escribís? Porque si vas a seguir con eso, más vale que lo hagás con estilo. O que empecés a imitar a otro, a alguien que sea culero como vos. ¿Me entendiste, nene? ¿Querés ser poeta? Pues viví, carajo. ¡Viví Viví Viví Viví Viví!
-…
-Sé mendigo. Dormí en las calles. Enamórate de una puta. Aprendé a beber de una vez por todas y emborrachate a diario. Conseguite un trabajo de 20 horas y emborrachate dos y escribí en las dos que te queden.
-…
-¿Cuándo saldrás a vivir un poco, nene? ¿Cuándo empezarás a escribir de verdad, nene? ¿Querés ser un escritor, nene? ¿Querés ser poeta? ¿Cuándo dejarás de escribir culeradas y te convertirás en un poeta de verdad? ¿Cuándo, nene? ¿Cuándo?

Sentía la asfixiante necesidad de responder algo. Cualquier cosa. Abrí mi boca en un acto desesperado, pero alguien, a saber quién y desde dónde, me interrumpió y además desperté con este grito:

-¡El 32 de diciembre de mil novecientos nunca!


Darío había fumado mucha mota con Vick. No le dio la payula, pero Bolaño le dio algunos consejos para reponerse…luego la Logia continuó en sus quehaceres normales.

miércoles, 30 de julio de 2008

EPITAFIO


Foto: Rafael López




Bienaventurados los que mueren temprano, porque ellos recibirán la sepultura exigua de los justos. Bienaventurados los malditos de palabra...porque saborearon la desbandada de los mojigatos; bienaventurada la batalla de escribir para la tribu de ciegos, porque sus cráneos rotos no volverán a juntarse; bienaventurada la aristocracia muerta, las malas palabras mimadas, los que renunciaron a las rosas líricas, los que bebieron el cieno vicioso de los imbéciles. Bienaventurados los que supieron arrepentirse de la venta y se cruzaron de brazos frente al boulevard de las putas y los bellos travestis; bienaventurados los desesperados, los ebrios, los que gritaron ¡Muerte a los asnos! en su ruinosa caída desde el cielo. Bienaventurados los que abandonaron la miserable morada de la dicha cotidiana y se hicieron añicos ahogados en sus mismas maldiciones. Bienaventurados los que murieron jóvenes y supieron morir y sobrevivir a la vergüenza y a la peste, a la terrible peste de la pez.

miércoles, 23 de julio de 2008

A quien me leyere




Leopoldo María Panero



Los libros caían sobre mi máscara (y donde había un rictus de viejo moribundo), y las palabras me azotaban y un remolino de gente gritaba contra los libros, así que los eché todos a la hoguera para que el fuego deshiciera las palabras...Y salió un humo azul diciendo adiós a los libros y a mi mano que escribe: "Rumpete libros, ne rumpant anima vestra": que ardan, pues, los libros en los jardines y en los albañales y que se quemen mis versos sin salir de mis labios: el único emperador es el emperador del helado, con su sonrisa tosca, que imita a la naturaleza y su olor a queso podrido y vinagre. Sus labios no hablan y ante esa mudez de asombro, caigo estático de rodillas, ante el cadáver de la poesía.

lunes, 21 de julio de 2008

Los viejos poetas resisten, resisten


Jorge Martínez Mejía



Hay una reducidísima logia segura de su muerte. Sabe que los libros se cerrarán, que las palabras serán otra vez la torre trunca y ninguna conseguirá lo que buscaba. Las puertas están cerradas. Un ciego escribe en el polvo el viejo poema que le dictó Borges a Ulises antes de que se convirtiera en perro. Debajo de un árbol, junto al arroyo, Madeleine mira la tiza azul de Pepe Luis trazando la línea del horizonte por donde desfilan las voces de los poetas muertos. El flautista sigue tocando esa música similar al viejo atardecer en que el pobre Rimbaud regresaba sin su pierna.
Ha llovido ayer un extraño aguacero sin que se escuchara el viento. A la larga el poeta joven cambiará su camino y reirá pensativo con su querida dama. Mientras nos bebamos estas cervezas la vieja cantinera barrerá el bar sólo para que pensemos que la noche ha llegado a su fin, y debemos largarnos con nuestras chácharas de porquería a otra parte. Los viejos poetas resisten, resisten la insulsa nadería de estos tiempos y miran con tristeza como se muere la Princesa de Mayo.

miércoles, 16 de julio de 2008

Gran Logia del Grado Cero analiza renuncia

Poetas de diferentes naciones preocupados con renuncia de poeta del Grado Cero




«Es que no sé, me siento en la onda de Fabricio Estrada, es la nueva tendencia estética».

Gustavo Campos



«No hay un único 'dream team'».

Fabricio Estrada



Poetas de diferentes latitudes, blogueros, clones, editores de revistas fracasadas, espasmos bukovskianos y alucinaciones María Paneras se encuentran desde hace tres días a la espera de las resoluciones de la Asamblea extraordinaria convocada por la Gran Logia de los Poetas del Grado Cero con motivo de la renuncia del insigne poeta iconoclasta, único maldito viviente, gran delantero y driblador de esquinas, Gustavo Campos, quien, de manera impresionante se aburrió de la membresía y ha solicitado se le remueva de manera irrevocable. Con nuevas botellas de ajenjo ha girado instrucciones a sus afiliados en México, Argentina, Colombia y España, donde la noticia ha empezado a sorprender por la influencia de la poética del grado cero en las nuevas corrientes literarias. Desde esta tarde hasta el 28 de septiembre, fecha en que se entreguen los pliegos de independencia a Gustavo Campos, la logia permanecerá reunida, intentando demostrar que la poesía está muerta y que la renuncia de uno de sus miembros vitales no producirá efecto alguno en su resurrección, que no se moverá ni un acento, y sólo se llegará a colocar un punto en una i.
Uno de los detalles en que ha hecho hincapié otro de sus fundadores, es que después del entierro de la boina quemada de Yorch en la cima del Merendón, (actividad en la que no participara el insigne poeta Campos) fecha clave consignada en el Manifiesto y considerada por varios críticos como el punto de partida de las futuras legiones de creadores; marcó el momento de separación real de dicho autor. Esa noche recomendó al más joven de los poetas que no se dejara contaminar o corromper por los poetas del grado cero, en abierta rebelión con el Artículo 2666 del Código de Ética y Mística del Grado Cero. La Logia de igual modo, considera esta grave falta como suficiente motivo para dictar una expulsión pos morten del autor. Otro de los datos importantes, es que, al buscar rastros del estilo del grado cero en la obra del autor, particularmente en sus libros Habitaciones Sordas, Desde el Hospicio y Bajo el Árbol de Madeleine, el mismo no se encuentra por ninguna parte. Y así, siguen pasando cosas extrañas que orientan a pensar en una posible conspiración de Gustavo Campos en contra de la Logia del Grado Cero. Otro dato curioso es que la semana recién pasada, el poeta Fabricio Estrada renunció del Movimiento Paíspoesible, argumentando diferencias ideológicas ya que, al parecer, el Presidente Salvador Madrid, gestionaba su aparecimiento en la portada de la Revista Fashion Stilo, dedicada al hedonismo banal. El autor hondureño de origen marroquí-italiano Zidane Giovaníni, ha intercedido en ambos movimientos procurando soluciones pacíficas de manera indirecta. Sus escritos presentados en la Revista Mimalapalabra, hacen pensar en el temor de que la diversidad estética influya negativamente en las nuevas tendencias literarias. Al consultársele al autor Gustavo Campos, este, de manera sospechosa, ha sostenido que "No sé, me siento en la onda de Fabricio Estrada, es la nueva tendencia estética". Lo de la diversidad de estéticas es una de las cuestiones que más está preocupando a la logia. Desde el mes de enero de 2008, Gustavo Campos le propuso maliciosamente a Yorch acabar con los Poetas del Grado Cero creando otro movimiento. “Hay que arrancarles la máscara”, le dijo en cierta ocasión. Los poetas del Grado Cero, venían trabajando en el perfeccionamiento de sus técnicas. «Desde el primer momento tuvimos clara la idea, que coincidan en un mismo espacio teórico y físico estéticas diversas e incluso enfrentadas. Siempre me hubiera gustado sentar a la misma mesa a dos poetas como Octavio Paz y Mario Santiago Papasquiaro, porque el lenguaje de la poesía siempre puede tener elementos en común; cuando se va más allá del grado cero del lenguaje, y eso es la poesía, » aseveró frente a un reconocido medio de comunicación de la Ciudad Planeta, el referido Gustavo Campos. La renuncia de Gustavo Campos del Movimiento Poetas del Grado Cero y de Fabricio Estrada de Paíspoesible, hace pensar que estos dos importantísimos poetas de la última década puedan fusionar su influencia y crear una nueva corriente literaria fundada en los principios de ambos movimientos. Algunos hasta han mencionado el nombre: Grado Poesible y Cero.

martes, 15 de julio de 2008

¿Cómo matar tanta porquería?

Foto Igor Amelcovich

Hay suficientes pruebas, evidencias tangibles de que no sólo la poesía debe morir, sino toda rémora que parta de la repetición. Hasta la saciedad de religión, de lenguaje, de símbolos, de ciencia, de filosofía, de nadería, de puestas de soles, de pretextos, de plazas vacantes, de vicio y de renuncias. Todas las cosas son la misma fórmula. No hay conocimiento, solo poder de manipulación. El asesinato ha sido clasificado, archivado y engavetado. Odio el desenfreno de tanta roña repetida. Hasta los locos aburren en su trepidante silencio, en su auto incineración. Hasta la sensación fúnebre, ociosa, derrochada, de recordar algo perdido. Arbitrario y estúpido vocablo este que predico mil veces remachado por Becket; tirado al fondo de todo lo que debe rechazarse. Entre los imbéciles no basta ser comprendido. Ni en los sueños se vive en paz con tal recurrencia ¿Cómo matar tanta porquería? Sonofelet y Jorge Martínez riñeron como dos trogloditas, hastiados de ver nacer las mismas cosas. En vano forcejearon ambos idiotas por comprender y disfrutar la belleza o la vida. En secreto se repudiaron, cargados de certidumbre, pero vislumbraron la falacia podrida. No se trata de renuncias ni de tener huevos ni de cagarse en la vía pública o clavar el inodoro de poemas en el palacio de los imbéciles. Se trata de ser uno mismo, sin la repetición maldita de limpiarse el trasero.