martes, 9 de noviembre de 2010

Cuatro poemas de Héctor Hernández Montecinos*


Imagen de Christophe Gilbert


Quizás uno de los más aventados poetas que conozcamos en estos tiempos podría ser Héctor Hernández Montecinos. Se suelta las amarras para caer a un  abismo construido a imagen y semejanza de la destrucción. No hay complejos ni presunciones en su trabajo, es un aventurero nato, un viajador de dos mundos paralelos: el de la poesía y el de los caminos de América. Uno y otro se entrechocan para ofrecerle el reto de arriesgarlo todo en cada poema.

Para Poetas del Grado Cero es muy grato mostrar cuatro de sus poemas.


Por Héctor Hernández Montecinos


Alteración y alteridad




Compadre:


bájese los pantalones
apúnteme. aciérteme en el paisaje fallando. yo pondré luego una pastilla debajo de la lengua.


me apuntó pero no me miraba. no era mi pecho frente a él. apuntaba a nuestro pasado antes de estar juntos. un hilo de sangre cae. en la comisura de los labios. la pastilla me dan ganas de ser él.


y luego ella


y la vida juntos


compadre:
bájese los pantalones (con todos sus significados). hágame sentir huérfano matando al padre y a la madre. dentro de mí. autor y autoridad: mátalos


entra
sale


dispárame en el ojo. en la sensación de observarte. cloro y estilo dirían por ahí. blanca inhalación de mente. todo huele como una voz en dos partes. en dos días. hoy escribo por casualidad. desperté con los tornillos en la cabeza.


la nominación. equivocarse en el momento más oportuno. no sé cómo se llama este arte. ni mi conciencia.


hoy desperté con las sábanas quebradas
el aliento a iglesia
y el cabello muerto


los ojos envician. él abajo. yo adentro. devenir y pulsión son una amalgama de necesidad. ya no leer. el cerebro es vicioso. una herida que llama a besarse. minerales en la garganta. desde la nariz todo es caer. desde los ojos todo es reescritura.


abuso
locura
extensión de la piel (papel)
halo de sangre
todo se mueve

en silencio.

El canto de las calaveras

Una lágrima de un muerto más otra
de un pájaro: así nacen los ríos en el cielo.


Los ríos:
llenos de aire. Las lágrimas de un muerto:
sin ninguna pendiente. Fría y horizontal.

Muchos ríos son un país
verde y blanco como flores y libros
que nacen en el fondo del mar.


Un poeta vende violines por vanidad
pero los violines son de cactus
y el desierto está lleno de ellos.


Mira: esos hombres esperan que de las carreteras
se vayan las moscas y las piedras
para hacer un templo
lleno de mendigos y sardinas en cuatro patas
con zapatos feos.


Entran los vasallos y las damas
transformados en palomas y palindromas,
sonríen ante la fotografía
del canto de una calavera.


Garganta seca: sin palabras
pedacitos de va, astillas de ob
sílabas enteras pero impares: el viento.


Dijo: los muertos son de piedra
como sus lágrimas en el fondo del río.

Dicen: nunca se detiene
el polvo,
piedra y río muertos.

Parecen vacas las que beben
leche de ese hígado
que duele como chile con rencor. Pero uno
siempre derrama, problemas de pulso.


Síntesis: dos muchachos se sacan
la máscara, marinero y náufrago,
como una reescritura
que terminará hundiéndose igual ¡cuidado!

Un par de estrellas negras desaparecen
en la noche y los borrachos del cabaret
son su coro.



Engendro



Una reescritura es una incógnita, una X, una máquina de suspensión; no
sentido sino sentido, no corrección sino imaginación: delirio


                                                                   palabras


                           videncias                                                                         sueños


                                                        imágenes


                                                                      pero todos creen que existen






Qué se puede decir
si uno sólo con respirar miente
como al caminar y hacer que se va mirando
o al hablar de las casas,
todas son polvo y humedad
y desaparecen cuando se duerme.


Todo el día hay palabras
algunas tienen ventanas
otras alfombras y luz
¿cómo se hizo la alfombra?
para tapar el significado con el significante
¿entendieron?
yo tampoco
no hay nada nuevo en la galaxia
a lo más ovnis y abducciones
que no me preocupan más que leer y escribir a la vez.

El problema es todo lo que se puede
decir en dos páginas a partir de un libro
y sobre cualquier poeta en México.


Lindos: varios pero me gusta uno solo
Mafiosillos: como en todos lados
Ambiciosos: a más dinero más barato lo vendes
Borrachines: menos que allá o más dignos
Delirantes: siempre pocos y ninguneados

Si algo sobra en este mundo
son poetas,
suman más que los policías y los delincuentes juntos,
pero nunca están de moda,
a veces sí, unos cuantos locos
unos cuantos suicidas,
esos que escriben al azar como yo.

Sabías que algunos de los poetas muertos
oyen la lluvia sobre sus cabezas
entre el infierno y el pavimento;
esta noche creo que la reescritura
es acostarse con un cadáver pícaro
y engendrar un monstruo,
pasar de la lengua materna a la lengua mutante
ni muy vivo, ni muy muerto
mejor sentado en una cama, en un coche o en una banqueta.


Da un poco de escalofrío la reproducción,
el hecho de que se lean
con su no sé qué.


El fin de los elementos


Lo que imagino es todo lo que fue es y será. La Mente es todo lo que hay*



Donde dice: “Mente” podría seguir diciendo “Mente”


Pero: ¿qué es un topo?

ahora que la ceguera es un ojo deshabitado el apetito y el retorno por y a la
          tierra es todo lo que hay
                                                     e

: lo que los minerales son no cabe en la vista:
lo que hay de mental en ellos es otra cosa:


(3) caso


El hecho de la reescritura no altera
el desorden de los sentidos


La Mente/ la escritura imposible de una lectura infinita


Bajo el mar/ muros de agua
atravesados también por animales fantásticos


Venenos, ventosas, signos blancos
que se mueven para que haya olas


          ausencia es azul:


una constelación hecha de membranas

Huellas como puntos
            En el agua de arriba
     Los tentáculos titilan su dimensión


El sol escapa de su rotación. La historia es derribada por la naturaleza. Los árboles son las estrellas agitadas en el otoño del tiempo. Las porciones de lecturas son páginas en ese espacio. No conozco los puntos cardinales, nunca he visto el aire.


Los libros terminan en el barro, sumergidos en las aguas cenagosas, como las de Xochimilco, alimentando a esas criaturas que murieron con las hormigas que formaban sus propios nombres. Remar es desorientar raíces como advertencia porque lo más parecido al lenguaje es el agua, casi la totalidad de nuestro cuerpo. Nacen las noches cuando se acaba la sangre y la luz vuelve a servir en la dirección que avanzan los olmos, los robles, los albaricoques, los almendros y todos estos árboles al volverse ceniza. Se presiente el fin de//


Ya no hay nada, sólo la Mente.


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* De NGC 224


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Héctor Hernández Montecinos (Santiago, Chile, 1979) es licenciado en Literatura, doctor en Filosofía mención en Teoría del Arte. Sus libros de poesía editados entre el 2001 y 2003 aparecen reunidos en [guión] (LOM: Santiago, 2008; Marick Press, Detroit, 2009, en inglés). [coma] (2ª ed. LOM: Santiago, 2009) comprende su trabajo poético de 2004 a 2006. Además han aparecido los siguientes libros antológicos de su obra: Putamadre (Zignos: Lima, 2005), Ay de mí (Ripio: Santiago, 2006), La poesía chilena soy yo (Mandrágora cartonera: Cochabamba, 2007), Segunda mano (Zignos: Lima, 2007), A 1000 (Lustra editores: Lima, 2008), Livro Universal (Demonio negro, Sâo Paulo, 2008, en portugués), Poemas para muchachos en llamas (RdlPS: Ciudad de México, 2008), La Escalera (Yerba Mala cartonera: La Paz, 2008), El secreto de esta estrella (Felicita cartonera: Asunción, 2008) y La interpretación de mis sueños (Moda y Pueblo: Santiago, 2008). Ha sido invitado, gracias a su obra poética, a Alemania, Argentina, Brasil, Cuba, Chile, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Perú. Desde 2008 reside en México donde da talleres, conferencias, además de ser editor del sello Santa Muerte cartonera.

Tomado de: http://www.puntoenlinea.unam.mx/





lunes, 8 de noviembre de 2010

ELA ZUBROWSKA: WATER ON WATER

Ela Zubrowska, una inteligente creadora de historias visuales nos ofrece en esta exquisita muestra "Water on water" la imaginación que es capaz de despertar el agua en nuestra sorprendida memoria. ¿Por qué nos fascinan tanto las imágenes que nacen y desaparecen en el agua? ¿Qué es lo que nos cautiva en la desnudez del cuerpo humedecido? El antiguo y extraño deseo de volver al agua del origen se encuentra en este trabajo de Ela Zubrowska. Ela es fotógrafa, diseñadora gráfica y de web.
http://www.elazubrowska.com/
















domingo, 7 de noviembre de 2010

CARDENAL GOLPISTA EXPULSADO DE COLONIA CAPITALINA POR LA RESISTENCIA

Tegucigalpa 7 de noviembre de 2010. El Cardenal Óscar Andrés Rodríguez tuvo que salir resguardado por un numeroso contingente policial ya que su nefasta preesencia en la colonia Óscar A. Flores de la capital Tegucigalpa. Una importante cantidad de personas se acercaron a la iglesia en la que oficiaba el cardenal Andrés Rodríguez para repudiar su presencia. Su manifestación pacífica consistía en reclamar mediante pancartas de cartón. Después del oficio, el cardenal salió resguardado por el numeroso contingente policial que lo depositaron en auto de lujo con vidrios polarizados. Cuando el auto se iba alejando los manifestantes le lanzaron huevos y otros objetos. Después de que el cardenal Oscar Andrés se alejó, el contingente de policías la arremetió contra los manifestantes a toletazos y golpes vivos. Varios fueron llevados presos ante la actitud beligerante de los pobladores que reñían por su recuperación. El cardenal Rodríguez tuvo que salir por la parte de atrás de la iglesia.

INSTRUCCIONES PARA QUEMAR UNA BOINA Y PARA ESCRIBIR UN POEMA DADÁ


INSTRUCCIONES PARA QUEMAR UNA BOINA

Por Jorge Martínez Mejía

Romperla con unas tijeras grandes y hacerla tiras, tiras delgadas. Sobre una página blanca, colocar las tiras en un orden simétrico, dejando la cinta del pequeño pito en el centro. Preparar la hoguera sobre el suelo natural sin utilizar ningún tipo de combustible más que el aire. El fuego debe ser rojo y chispeante, amenazante y fuerte, con pocas hileras de humo; preferiblemente se debe agitar con un pedazo de cartón hasta escuchar que crepita y levanta volutas explosivas. Se deberá comenzar el ritual de incinerado escogiendo las tiras de derecha a izquierda mientras se lee o se recita la oración del fuego. Si hay varias personas en el ritual de incinerado, deberán colocarse en círculo y mantener su mirada en el primer plano, es decir, en las tiras de boina gris que se conducen al fuego. Concluida la primera parte, el incinerado de las tiras de boina colocadas en el extremo derecho, considerando la cinta del pito como centro, comenzar el incinerado de izquierda a derecha dejando por último la cinta central. Es muy importante romper con el signo sistemáticamente. ¿Por qué? Porque se debe fundar otro signo de orden inverso. Estamos ubicados frente al fuego de los signos, estamos purificando el horrible trauma de la repetición y debemos conocerlo con absoluta precisión. Existen otras recomendaciones más específicas para deshacerse de los signos poéticos. Por el momento, este es el procedimiento general con que le pondré fin a uno de sus signos. Mi boina gris morirá en la hoguera porque se me antoja testimoniar mi desencanto. Pero conservaré las cenizas.


INSTRUCCIONES PARA ESCRIBIR UN  POEMA DADÁ

Por Tristán Tzara


Coja un periódico.

Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que
cuenta
darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las
palabras
que forman el artículo y métalas en una bolsa.
 Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una
sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Natalia Litvinova, poemas

Foto de la autora


DÍAS COMO NINGUNO


las pestañas de mi madre roen el cielo.
detrás de su espalda, la implosión del jardín,
la hierba embebida de sol, a punto de caer el pino.
mi padre se pone su gorro de cuero,
entorna los ojos ante lo que ciega,
abre la puerta, entra en la nieve
y todos los días no regresa blanco.
desde entonces no hago poemas,
tan solo invierto nombres,
voy arando campos
para desentrenar
a los soldados de mi guerra.



DESEOSA

espanto mi ceguera
cansada de ver
el pasillo infinito
del desarraigo.
deseosa de no buscar
lo que encuentro
y aguardar
lo que se busca
para descansar
mi idea perra
de ser la correa
del tiempo.


CEREMONIA

La infancia
te hará un palacio de invierno,
sembrará tus verduras,
será tu pájaro
recortado del periódico,
una castaña vista
desde la ventanilla del colectivo.
quemará la casa.
venderá tu fruto.
cortará el pájaro
adherido a la nieve.


ALETEO DEL DECIR



revolotear mi caída junto al pichón que cae.
estrellar mi rostro de pájaro contra el suelo.
no sé volar padre no sé
y respiro mal padre, tengo escamas,
intención de polilla siendo cuerpo
quemé las tripas de mi madre
para nacer con aleteo del decir sagrado,
pero denuncié lo que no fue sonoro
y caí junto al pichón
nacido en mi rostro de pájaro extranjero.
mi padre me dijo que tenía alas
y yo nadé
madre.

(de " Esteparia", Ediciones del Dock, 2010)
(Más textos de Natalia en http://ciclopaenlabocadeunmudo.blogspot.com)
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NATALIA LITVINOVA (Gomel, Bielorrusia, 1986 ) Hace 14 años vive en Argentina, escribe poesía y hace traducciones de poetas rusos. Este año publicó su ópera prima: Esteparia (Ediciones del Dock).
Es uno de esos singulares casos de extrema simpatía poética.

viernes, 5 de noviembre de 2010

GOBIERNO GOLPISTA SIGUE VIOLANDO DERECHOS HUMANOS EN HONDURAS: CONSEJO DE DERECHOS HUMANOS DE LA ONU


Ginebra, 4 nov (PL) Países latinoamericanos condenaron hoy aquí la violación de derechos humanos en Honduras desde el golpe de Estado de junio de 2009 y exigieron al actual Gobierno que investigue esos hechos y castigue a los culpables. Durante los debates del Examen Periódico Universal (EPU), previsto por las Naciones Unidas, la representación argentina particularizó en los asesinatos de periodistas hondureños que han tenido lugar desde entonces hasta nuestros días.

Por su parte, la delegación mexicana denunció la destitución de cuatro magistrados tras el golpe que destituyó al presidente constitucional Manuel Zelaya y que organizó elecciones mediatizadas en las que fue electo Porfirio Lobo. México exigió la inmediata restitución de los jueces y la adopción de medidas que garanticen la inamovilidad de los integrantes del Poder Judicial.

La representación uruguaya abordó el mismo tema y pidió a la comunidad internacional adoptar medidas urgentes para hacer frente y frenar la creciente vulnerabilidad de los periodistas nativos.

La vicepresidenta hondureña María Antonieta Guillén, que encabezó la delegación de su país, trató de capear como pudo el vendaval de críticas y denuncias, e intentó convencer al auditorio de que los asesinatos de los periodistas no tienen un carácter político. Admitió, sin embargo, que el índice de violencia en su país es muy elevado y la cifra de muertos por esa causa es de 67 por cada 100 mil habitantes.

Al rebatir sus argumentos, la vicepresidenta del Comité por la Libre Expresión en Honduras, Anarella Vélez, dijo que lamentaba que aún hoy continúe la impunidad en las violaciones a la libertad de expresión, cometidas en el marco del golpe de Estado. Delegados latinoamericanos recordaron que el próximo lunes debe de aprobarse un documento sobre el caso hondureño en el que se recogerán las recomendaciones surgidas en el debate.

jueves, 4 de noviembre de 2010

KAREN VALLADARES: Sin pelos en la lengua

Imagen de Joaquín Tornel: La Máscara

Si hay algo que nos sigue sorprendiendo en la poesía hondureña es el trabajo de Karen Valladares. Un estilo conocido hasta hoy como la NEGRURA SÓLIDA de su poemario Maldita Poesía. Una entrañable y aferrada búsqueda de lo cotidiano en su forma más cruda con un sesgo de aparente oscuridad que reivindica la voz de la mujer hondureña libre del amaneramiento pantanoso, libre del miedo a decir su palabra y su locura. No hay sectarismo y sentido de la marginalidad, pero sí una inconformidad con el establecimiento de códigos morales que ocultan las palabras oportunas encontradas únicamente en el respaldar de los asientos de los buses urbanos. Una voz nueva, dura y simpática, como la de las mujeres libres que construyen el nuevo imaginario de las letras hondureñas. Karen Valladares, indudablemente es la Negrura Sólida de nuestras nuevas letras.

PGC


SIN PELOS EN LA LENGUA

Por Karen Valladares

Yo no tengo pelos en la lengua para decir las cosas.
Digo que disfruto del sexo, como disfruto caminar.
Aunque es distinto, porque al caminar no tengo orgasmos.
Digo que disfruto la poesía, los buenos libros, las buenas pláticas,
los buenos amigos.

La amistad es ciencia ficción y las palabras no lo dicen todo.


Yo quiero que las palabras me digan, que me cuenten cómo soy,
así, sin pelos en la lengua, sin rodeos, sin limitaciones.
Que hablen o me escriban un cuento o un poema, pero que digan,
no importa si hablan bien o mal de mí. Qué más da.
Yo no tengo pelos en la lengua para decir las cosas.


Digo me gusta el sexo, me gusta que me coja mi marido.
Que me agarre desprevenida, como la palabra al verso.
Como el brazo a la cintura. Como la voz a la boca. Pero que me coja.


Yo no tengo pelos en la lengua para decir las cosas.


Digo mis palabras. Atrevidas o no. Punzantes, infelices, desnudas,
temblorosas, caídas, sumergidas, sedientas, orgásmicas.


Qué más da.


Yo simplemente digo las cosas. No me importa la plenitud,
lo infinito, la sencillez o la belleza.


Hay que dejar de pensar de vez en cuando, dejar de decorar la palabra, soltarla sin miedo,
sin comezón, sin tartamudeo. Sin pelos en la lengua.
Pero hay que seguir diciendo, seguir hablando...

lunes, 1 de noviembre de 2010

LA NÓMINA DE LOS POETAS SUICIDAS

Manet: El suicida

"El propio suicidio es un acto extraordinario. Así como llevamos la muerte en nosotros, llevamos también el suicidio. El del suicidio es un pensamiento que ayuda a vivir. Esa es mi teoría. Me disculpo por citarme, pero creo que debo hacerlo. He dicho que sin la idea del suicidio me hubiera matado siempre. ¿Qué quería decir? Que la vida es soportable tan solo con la idea de que podemos abandonarla cuando queramos. Depende de nuestra voluntad. Ese pensamiento, en lugar de ser desvitalizador, es un pensamiento exaltante. En el fondo nos vemos arrojados a este mundo sin saber por qué. No hay razón alguna para que estemos aquí. No tiene sentido. Pero la idea de que podemos triunfar sobre la vida, de que la tenemos en nuestras manos, de que podemos abandonar el espectáculo cuando queramos es una idea exaltante...."

E. M. Cioran


1. Thomas Chatterton se envenenó con arsénico en una buhardilla de Londres el 25 de agosto de 1770:Existir es no estar / pero que alguien te nombre...

2. Karoline Günderode se clava un cuchillo en el corazón y se lanza al Rhin el 26 de julio de 1806:Derrota a tu naufragio y olvida ya esta nave que ni pecio será con unos años.

3. Heinrich von Kleist se dispara un tiro en la boca después de disparar sobre su compañera Henriette el 21 de noviembre de 1811, junto al lago Wannsee: Sonríe mientras el arma apunta / tus últimas ideas en su pólvora...Y espérame un minuto antes de irte.

4. Charlotte Stieglitz (1834), joven sensible cultivadora de las bellas artes, se clavó un puñal en el pecho, el 18 de diciembre, para no estorbar la creatividad de su esposo, el poeta melancólico Heinrich Stieglitz: Juntos padecimos una pena… Te irá mejor ahora… Nos volveremos a encontrar, más libres… Saluda a todos los que amé… Hasta siempre jamás, tu Charlotte.

5. Thomas Lowel Beddoes, después de haber perdido una pierna en un intento de suicidio previo, muere por ingestión de veneno el 26 de enero de 1849 en Basilea: Y si el tiempo final se demorase / Liba este amargo arsénico que te pongo en el vaso.

6. Gérard de Nerval aparece muerto en la nieve de París el 26 de enero de 1855: Ahorcarse con el sombrero puesto / es burlar a la muerte de dos formas... / lo mismo un día de estos / le hago un quiebro.

7. Antero de Quental muere de dos disparos. Su mano apretó el gatillo en Punta Delgada el 11 de septiembre de 1891: ¿Cómo querrá la muerte mi alma / si está muerta?/ ¿No es el alma el botín?.../ ¡si yo no tengo!.

8. José Asunción Silva se dispara un tiro en el pecho sobre el que hizo dibujar un corazón a su médico el 14 de mayo de 1896 en Bogotá: No soy buen tirador / usted me entiende.

9. Ángel Ganivet se lanza dos veces al río Duina; la primera lo sacan del agua. En Riga el 29 de noviembre de 1898: No la horca, el arsénico ni el tiro / jamás la bala... nunca el aparejo / prefiero un trago amargo e infinito.

10. José Antonio Domínguez. El 3 de abril de 1903, en la ciudad de Juticalpa, Honduras, en un arrebato se infirió un disparo en el pecho y tras largas horas de agonía murió…¡Has muerto ya, mi corazón, has muerto!/ Y vale más porque en la amarga tierra/ fuiste al cruzar con el destino en guerra/ cual pobre esquife al vendaval abierto.

11. Wolf von Kalckreuth se dispara una bala en la sien junto a su cama. En Cannstadt, el 9 de octubre de 1906: A cambio de la herida de tu sien / recibe esta elegía / que me pondrá el laurel de tu epitafio.

12. Periclís Yanópulos monta un caballo a galope hacia el mar, y cuando ya no puede avanzar más se dispara un tiro con su revolver. En las cercanías de Eleusis el 10 de abril de 1910: Es Itaca / y no duele.

13. Peiu Yavórov ingiere veneno y se pega un tiro en la cabeza. En Sofía, el 16 de octubre de 1914: Ya no puedo arder más en esta llama / Nada puede volver /¿Qué hacer entonces?.

14. Georg Trakl se administra una dosis de cocaína que le produce la muerte. En Grdek, el 3 de noviembre de 1914: No he vivido, y lo sé.../ Tan sólo he muerto.

15. Mario de Sá Carneiro toma estricnina en París, el 26 de abril de 1916: Pero el cuerpo que posa, el que me mira / El que envejece al lado de mis cosas... / Ese tipo no es yo, no le conozco.

16. Arthur Cravan desaparece una noche en la Bahía de México, el año 1919: ...Y un barco con el que hundirte / en la bahía de Méjico / mientras el mar se pierde en el mar.

17. Sergei Esenin se ahorca en el hotel Angleterre después de escribir unos versos con su sangre. En Leningrado, el 28 de diciembre de 1925: Otra vez el espejo... / ¿Para qué quiero conciencia?.

18. Paco López Merino se dispara un tiro en la sien en el retrete de un café de la ciudad de La Plata, el 22 de mayo de 1928: Esta hora es perfecta / para el último hálito.

19. Costas Cariotakis intenta ahogarse en el Mediterráneo, y, al no conseguirlo, se ducha y se arregla para dispararse un tiro en el corazón bajo un eucaliptus. En Prévesa el 21 de julio de 1928: ¿Cómo será la nada del abismo? / ¿Cómo será la muerte?.

20. Jacques Rigaut funda la “Agencia General del Suicidio”, y se dispara un tiro en el corazón, en París, el 5 de noviembre de 1929: La autodestrucción como acto de fe... / Como negocio, en fin, seguro y cierto./ Se admiten asociados... / O accionistas solventes sin escrúpulos.

21. Vladimir Maiakovski se dispara un tiro en Moscú el 14 de abril de 1930: Muero de libertad / mientras el mundo es un incendio.

22. Ramos Sucre muere tras cuarto días de agonía por haber ingerido barbitúricos el día que cumple cuarenta años. En Ginebra el 13 de junio de 1930: ...y esta soledad única, indescifrable y nítida de segundos eternos / que reclama descanso, aunque sea final.

23. Florbela Espanca muere por una sobredosis de veronal en Matozinhos, el 8 de diciembre de 1930:Morir no es fácil, no / pero es lo más correcto.

24. Vachel Lindsay ingiere un desinfectante doméstico en Soringfield el 5 de diciembre de 1931:¿No hay ni siquiera un veneno accesible que llevarme a la boca?.

25. Hart Crane se arroja al Atlántico desde la cubierta del buque Orizaba en el Golfo de Mexico, el 27 de abril de 1932: En la borda, el sabor a salitre / me llama a ser océano. / Valoro la distancia / y alzo el vuelo.

26. Sara Teasdale ingiere una sobredosis de barbitúricos y muere en Nueva York el 29 de enero de 1932:Mis piernas no responden, / y no he amado aún... / Tan sólo fuí palabras en un mundo de gestos.

27. Raymond Roussel es encontrado muerto en un hotel de Palermo el 14 de julio de 1933: Cerciórese sin miedo de que ya no respiro... / Y, luego, entréguele esta carta a mi albacea./ Le nombro mi heredero, como ve. / Y olvídeme después / igual que lo ha hecho el mundo.

28. René Crevel abre la espita del gas y se deja morir en París el 18 de junio de 1935: ...y esta llave de gas que contiene la muerte / en sólo un giro…

29. Attila József se tira al tren en las cercanías de Balatonszárszó el 3 de diciembre de 1937: Y no lloréis por mi./ Sólo pago mi deuda.

30. Leopoldo Lugones quema sus libros y muere por ingestión de cicuta en la Isla del Tigre el 18 de febrero de 1938: Purifícate en la llama naranja / y hazte ceniza en el rito de Stromboli. / ¡Que bien ardes!, amigo.

31. Alfonsina Storni se interna despacio en las aguas del Atlántico en Mar del Plata el 25 de octubre de 1938: ...mirándome sin vista, / recordando desnuda / el hecho doloroso que nos muerde.

32. Antonia Pozzi ingiere una sobredosis de fármacos en su casa de Milán el 3 de diciembre de 1938: Una mujer en prosa soy ya... / Se acabó el rito.

33. Marina Tsvetaeva se ahorca en Elábuga el 31 de agosto de 1941: En el Este también la soledad lo es todo.

34. Cesare Pavese ingiere dieciséis envases de somnífero y muere en Turín el 27 de agosto de 1950: Sólo pide la muerte / urgente y necesaria / para dejar de ser / la peste de si mismo.

35. Tor Jonsson se ahorca en Oslo el 14 de enero de 1951: ¿Para qué escribir más / de todo lo que existe / si los ojos conforman / siempre un mejor poema?.

36. Jean Pierre Duprey fue hallado sin vida en su taller de París el 2 de octubre de 1959: Así quise ser yo, así./ Y orinarme en los símbolos del mundo.

37. Carlos Obregón ingiere una sobredosis de barbitúricos en Madrid, el 1 de enero de 1963: ...se averigua un sonido de sirenas / que ya no señalan la herida, / no la cantan, / porque la muerte es todo.

38. Sylvia Plath abre la llave del gas y mete la cabeza en el horno. En Londrés el 11 de febrero de 1963:Hoy quiero hablar contigo / hasta que llegue el alba / y se hagan memoria mis palabras.

39. Tomás González, el día de su vigesimosexto cumpleaños (Diciembre de 1966), tras regalarle a su madre flores y un poema, abrió la ventana y se arrojo al vacío: Madre, también yo quisiera ser mujer. / …para sentir en mi interior / la necedad terrible de haber traído al mundo a esta bestia maldita, / y perdonarte, madre.

40. Violeta Parra, cantora, poeta, compositora, pintora, hija y hermana de poetas… muere el 5 de febrero de 1967, en Carpa de la Reina, a los cincuenta años: Gracias a la vida / que me ha dado tanto…

41. José Mª Arguedas se dispara un tiro en Lima el 2 de diciembre de 1969: No convienen los versos / que nos muestran las vísceras azuleando al sol.

42. Paul Celan se arroja a las aguas del Sena a su paso por París el 30 de abril de 1970: No sirve de nada ya que no sea / morir ahogado en la clepsidra./ Quizás el Sena.

43. John Berryman salta desde un puente a las aguas del Misissippi en Mineapolis el 7 de enero de 1972:Yo he visto a los hombres / caminar fuera de sí / no siendo hombres,/ pero sombras tampoco.

44. Gabriel Ferrater toma barbitúricos y se ata una bolsa de plástico en la cabeza, en Sant Cugat, el 27 de abril de 1972: Te vas a trompicones / amputándome. / Te me ajas sin más.../ y yo mirando.

45. Alejandra Pizarnik muere por una sobredosis de barbitúricos en Buenos Aires el 25 de septiembre de 1972: Podad mi cuerpo cada primavera, / y que crezcan con fuerzas renovadas, / en su tumba, mis esquejes.

46. Jon Mirande, la noche de Navidad de 1972, ingiere una sobredosis de barbitúricos en París: Morir matando / no puede ser suicidio.

47. Alfonso Costafreda es hallado sin vida en el pasillo de su casa en Ginebra, el 4 de abril de 1974:Los latidos contados / de mi corazón se desbocan / buscando el cero.

48. Jaime Torres Bodet asolado por el cáncer, pone fin a su vida con un disparo. En México, el 13 de mayo de 1974: Un algo celular me crece adentro / que me hace pensar / más en mi mismo.

49. Anne Sexton enciende el motor del coche en el garaje y muere por inhalación de anhídrido carbónico. En Weston, el 4 de octubre de 1974: ...y un poco de este anhídrido carbónico / que bien dosificado te hace dormir tranquila para no despertar de nuevo / al tedio de los días.

50. Héctor Murena muere rodeado de cajas de vino en el cuarto de baño de su casa de Buenos Aires, el 5 de mayo de 1975: Déjate al aspaviento de sus órbitas / abandona tu piel a su mandato.

51. Jens Bjorneboe anuncia su suicidio en un programa de televisión y muere luego ahorcado en Veierland el 9 de mayo de 1976: Suspenderse un instante y dormir. / Dejar de ser el cadáver diario / y ser el muerto.

52. Luis Hernández se deja atropellar por el metro de Buenos Aires, el 3 de octubre de 1977: Matar a Dios / quizás sea el mejor de los suicidios.

53. Justo Alejo se suscribe a la revista Clarín y se arroja al vacío desde el edificio del Ministerio del Aire en Madrid, el 11 de enero de 1979: Sólo una cosa quiero / antes de ver el fín:/ y es recibir Clarín / en mi tumba espartana...

54. Alexis Traianós conecta una manguera desde el tubo de escape al interior de su automóvil y fallece por asfixia. En Capandriti, el 7 de mayo de 1980: Todos los muertos soy yo./ Todos.

55. Enrico Freire, murió en Granada, el 14 de octubre de 1980. Dejó abierto el gas y encendió la vela que siempre usaba para “inspirarse” y escribir su último poema, titulado “explosión”: Antes del grito, tardo 44 años, 3 meses y un día en encontrar la salida.

56. Severino Tormes, estrelló su coche contra un árbol camino de Tordesillas, el 15 de noviembre de 1980: 15 de noviembre: Tengo la sensación de haber vivido absolutamente en vano. ¿De qué me han servido los libros, la música, el amor, la poesía?. Una amarga carcajada contra un árbol y otra eterna en el infierno.

57. Paula Sinos (Baracaldo 1950-Portugalete 1981): El maquinista del trén dijo: “Vi un bulto a lo lejos… creí que era un perro… Frené pero era tarde… jamás olvidaré su rostro…”: Siempre puedes pensar que fue el trén / el que se arrojó a ti.

58. Fabrice Graveraux se corta las venas delante de sus amigos en Viareggio, el 8 de enero de 1982: En la lente el disparo, / en la vena el cuchillo. / Es la fiebre. / Es París.

59. León Artigas, el 14 de febrero de 1984, se introdujo el cañón de una pistola entre los diente y disparó. Sucedió en Badajoz: Imploraré tan sólo un destello / cegador de lucidez / para devolverle a Dios / un cadáver de lujo.

60. Beppe Salvia se lanza al vacío desde su casa de Roma, en marzo de 1985: ¿De que sirve perdurar con parámetros / de supervivencia, intentando pasar cada día sin saltar al vacío,...? / Mira los ojos de tu hija / y despídete con un beso.

61. José A. Acillona, murió desangrado en el psiquiátrico de Oña, en mayo de 1990, tras rebanarse el cuello con una lata de conservas: Hace mucho tiempo que te espero. Tú eres mi salvador. Tú eres el justiciero que me volará la nuca. ¡Dispara ya, cabrón!.

62. Alina Reyes se embarcó para siempre en la nave-bañera de un hotel con las venas cortadas, el 14 de noviembre de 1991, en Madrid: “Qué extraño… La luz está aparada y sin embargo juraría que la acabo de encender. Por lo menos, mañana la doncella no tendrá que hacer la cama”.

63. José Ignacio Fuentes, murió colgado de su cinturón en la cárcel de Basauri, el 14 de octubre de 1991, dos años después de degollar a su esposa: No tengo más que hacer que fumar hasta la muerte. / Yo fumo y sueño. / Quién sabe si algún día veré un río / o la garra piadosa de una soga.

64. Nicolás Arnero (Segovia, 1950) se ahorcó el 20 de enero de 1991 dejando subrayada una frase en un libro de Pavese: “Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más.”: Intuyo la cobarde humillación / de substraerme al suicidio.

65. Víctor Ramos, falleció desangrado por autocastración en la cárcel de Nanclares de Oca, el 10 de octubre de 1995: De queroseno puro, / antes de que florezca la rareza, / rociar la realidad.

66. Wenceslao Rodriguez, Madrid 1970, Sevilla 1997, colgado de una viga de la pensión El Guaraní: …a la luz de un flexo en el desván, / introdujo entre sus labios el cañón de una pistola / e imaginó el fragor de una sonrisa / ante los pies descalzos de la soledad.

67. Marithelma Nostra, Brasil, murió por una sobredosis barbitúricos en un hotel de Madrid (1999.):¿Sabes?... He observado que hay personas que recurren a un segundo lenguaje para expresar lo que verdaderamente sienten. (…) Estas personas casi nunca saben lo que quieren, casi nunca saben lo que esperan y casi siempre se suicidan.

68. José Agustín Goytisolo posiblemente se suicidó el 19 de marzo de 1999 arrojándose al vacío desde el balcón de su casa: …una tristísima ceniza / que caía y caía sobre la tierra, / y sigue cayendo en mi memoria, / en mi pecho, / en las hojas del papel en que escribo.

CONTINUACIÓN DE LA NÓMINA SUICIDA:

Bierce, Ambrose (1842-1914).• Roorda, Henri (1870-1925).• Akotagawa, Ryonosuke (1892-1927).• Howard, Robert Ervin (1906-1936).• Hrabal, Bohumil (1914-2000).• Criscuolo, Luis (1946-1997).• Rosselli, Amelia (1930-1996).• Cesar, Ana Cristina (1952-1983).• Fierro, Humberto Quito 1840-1929.• Silva, Medardo Angel (1848-1919).• Carranza, Maria Mercedes (1945-2003).• Rokha, Pablo de (1894-1968).• Lira, Rodrigo (1941-1981).• Boye, Karin (1900-1941).• Rabearivelo, Jean-Joseph (1901-1937).• Parker, Dorothy (1893-1967).• Ledesma Vasquez, David (1934-1961).
Manuel Acuña (1849-1873), murió a los 24 años por ingesta de cianuro de potasio... fundó la Sociedad Literaria Nezahualcóyotl. El cadáver del escritor, de cuyos cerrados ojos, se dice, estuvieron brotando lágrimas según él mismo lo había anticipado:"como deben llorar en la última horalos inmóviles párpados de un muerto".

Otra nómina de suicidas:

Acuña, Manuel (México, 1849-1873); Adamov, Arthur, nacido en Rusia en 1908 y muerto en Francia en 1970; Águila, Pablo del: Nacido y muerto en Granada (1946-1968); Ajmátova, Ana: Nacida y muerta en Rusia; Akutagawa, Ryûnosuke, (1892-1927), nacido y muerto en Japón; Aleramo, Sibilla (pseudónimo de Rina Faccio, 1876-1960), nacida y muerta en Italia; Améry, Jean, (1912-1978), nacido y muerto en Austria; Aragon, Louis (1897-1972): nacido y muerto en París; Arenas, Reynaldo (1943-1990), nacido en Cuba y muerto en USA. Arguedas, José María (1911-1969), nacido y muerto en Perú. Artaud, Antonin (1895-1948): nacido y muerto en Francia. Babel, Issak (1894-1941), nacido y muerto en la Unión Soviética. Benjamin, Walter (1892-1940), nacido en Alemania y muerto en Portbou, Girona. Berryman, John (1914-1972): nacido y muerto en USA; Biest, Alain van der, nacido en Bélgica en 1944, y muerto en 2002. Bjorneboe, Jens: (1920-1976), nacido y muerto en Noruega. Carvan, Laura; Casariego Córdoba, Pedro (1955-1993): nacido y muerto en Madrid, España. Casey, Calvert, nacido en Cuba (1924) y muerto en Roma en 1969. Castelo Branco, Camilo (1825-1890), nacido y muerto en Portugal. Celan, Paul (1930-1970), nacido en Rumania y muerto en Francia. Cesarano, Giorgio (1928-1975). Chatterton, Thomas: Nacido en Bristol, 1752; muerto en Londres, 1770; Costafreda, Alfonso (1926-1974); nacido y muerto en España. Crane, Hart (1899-1932), nacido y muerto en USA. Cravan, Arthur (1887-1920), nacido en Francia y muerto en México. Crevel, René (1898-1935), nacido y muerto en Francia. Cuesta, Jorge (1903-1942): Nacido y muerto en México. Curtis Ian (1956-1980), nacido y muerto en Inglaterra. Dagerman, Stig (1923-1954), nacido y muerto en Suecia. Dazai, Osamu (1909-1949), nacido y muerto en Japón. Debord, Guy (1932-1994), nacido y muerto en Francia. Deleuze, Gilles (1925-1995), nacido y muerto en Francia. Dick, Phillip K. (1928-1982), nacido y muerto en USA. Drieu La Rochelle, Pierre (1893-1945), nacido y muerto en Francia. Duprey, Jean-Pierre (1930-1959), nacido y muerto en Francia. Egea, Javier (1952-1999): Nacido y muerto en España; Esenin, Sergei: nacido en Konstantinov, 1895, y muerto en Leningrado, 1925; Espanca, Florbela (1895-1930), nacida y muerta en Portugal. Fassbinder, Rainer Weiner (1946-1982), nacido y muerto en Alemania. Redern, Paul (1871-1950), nacido en Austria y muerto en USA. Ferrater Soler, Gabriel (1922-1972), nacido y muerto en España. Forrest Thompson, Verónica: Nacida y muerta (1975) en Inglaterra; Forrestal, James (1982-1949), nacido y muerto en USA. Galvao, Patricia (1910-1962), nacida y muerta en Brasil. Ganivet, Angel: Nacido en Granada, 1865, y muerto en Riga, 1898. García Sierra, Antonio. Gary, Romain (1914-1980), nacido en Rusia y muerto en Francia. Gilman, Charlotte (1860-1935), nacida y muerta en USA. Gogu, Katherina: Nacida y muerta (1993) en Grecia. Gómez Jattin, Raúl (Cartagena de Indias, Colombia, 1945-1977). Graciotti, Mario (1901-1993, nacido y muerto en Brasil. Graveraux, Fabrice: (1951-1982). Nacido y muerto en Francia; Günderode, Karoline von (1780-1806): Nacida y muerta en Alemania. Halcón, Manuel (1903-1989): nacido y muerto en España. Haliwell, Kenneth: (1926-1967), nacido y muerto en Inglaterra. Hemingway, Ernst (1898-1961), nacido y muerto en USA. Hernández Camarero, Luis: Nacido en Perú, 1941, y muerto en Buenos Aires en 1977. Hervás, Eduardo (-1976): Nacido y muerto en España. Inge, William (1913-1973), nacido y muerto en USA. Jarrell, Randall: Nacido y muerto en USA; Jonsson, Tor: Nacido (1916) y muerto (1951) en Noruega; József, Attila (1905, 1937): Nacido y muerto en Rumanía; Karyotakis, Kostas: Nacido y muerto en Grecia (1896-1928). Kawabata, Yasunari (1899-1972), nacido y muerto en Japón. Kees, Weldon (1914- presumiblemente el 18/7/1955), nacido y muerto en USA. Kennedy Toole, John. Kiš, Danilo (Subotica, 1935 - París, 1989). Kleist, Heinrich von (1777-1811), nacido y muerto en Alemania. Kofman, Sarah (1934-1994) Nacida en Polonia y muerta en Francia. Koestler, Arthur (1905-1983), nacido en Hungría y muerto en Inglaterra. Kosinski, Jerzy (1933-1991), nacido en Polonia y muerto en USA. Lafargue, Paul (1842-1911), nacido en Cuba y muerto en Francia. Lapathiotis, Napoleón: Nacido y muerto (1944) en Grecia. Laranjerira, Manuel (1877-1912), nacido y muerto en Portugal. Larra, Mariano José de (1809-1837), nacido y muerto en España. Lequier, Jules (1814,1962), nacido y muerto en Francia. Levi, Primo (1919-1987), nacido y muerto en Italia. Lindsay, Vachel (1879-1931), nacido y muerto en USA. London, Jack (1876-1916), nacido y muerto en USA. López Merino, Francisco (1904-1928): Nacido y muerto en Buenos Aires. Lowry, Malcolm (1909-1957), nacido y muerto en Inglaterra. Lucentini, Franco (1920-2002), nacido y muerto en Italia. Lugones, Leopoldo (1874-1938), nacido y muerto en Argentina. Mandiargues, Pieyre de: Nacido y muerto en Francia (1909-1991). Mann, Klaus (1906-1949), nacido en Alemania y muerto en Francia. Márai, Sandor (1900-1989), nacido en Hungría y muerto en USA. Maupassant, Guy de (1850-1893), nacido y muerto en Francia. Mayakovsky, Vladimir (1893-1930), nacido y muerto en Rusia. Mirande, Jon: Nacido y muerto en París, 1925-1972. Mishima, Yukio (1925-1970), nacido y muerto en Japón. Montherlant, Henry de (1896-1972), nacido y muerto en Francia. Murena, Héctor (1923-1975): Nacido y muerto en Buenos Aires. Nava, Pedro (1903-1984), nacido y muerto en Brasil. Novo, Salvador: Nacido y muerto en México; Obregón, Carlos: Bogotá, 1929- Madrid, 1963. Pavese, Cesare (m. 1950), nacido y muerto en Italia. Pérez Creus, Juan; Plath, Sylvia (1932-1963), nacida y muerta en USA. Polydouri, María (1902-1930), nacida y muerta en Grecia. Potocki, Jan: Polonia (1761-1815). Pozzi, Antonia: Nacida y muerta en Milán, Italia, 1912-1938; Ramos Sucre, José Antonio: Nacido en Cumaná, Venezuela, 1890, muerto en Ginebra, 1930; Roethke, Theodore: Nacido y muerto en USA; Roussel, Raymond: País, 1877, Palermo, 1933; Safo, siglo V a.C.; nacida y muerta en Lesbos, Grecia. Salgari, Emilio: Verona, 1862, muerto en Turín, 1911. Salvia, Beppe: Potenza, 1954- Roma, 1985; Antonio Rotundo, Roma, 1987; Sarréra, Danielle: (1932-1949): Nacido y muerto en Francia. Sexton, Anne (1928-1974), nacida y muerta en USA. Silberer, Herbert. Silva, José Asunción: Nacido (1865) y muerto (1896) en Bogotá, Colombia; Sola González, Alfonso: Nacido y muerto en Argentina; Szondi, Peter (1929-1971), nacido en Budapest y muerto en Berlín; Teasdale, Sara: Saint Louis, 1884, Nueva York, 1933; Thompson, Hunter S. (USA, 1938-2005) Torres Bodet, Jaime: (1902-1974). Nacido y muerto en México; Traianós, Alexis: Nacido (1944) y muerto (1980) en Grecia. Tsvietáieva, Marina (1892-1941), nacida en Moscú y muerta en Yelabuga, Rusia. Woolf, Virginia (1882-1941), nacida y muerta en Inglaterra. Yanópoulos, Periclis: Nacido en Patras, 1870, muerto en Eleusis, 1910; Yavórov, Peiu, búlgaro (1878, 1914). Zenón (Cition, Chipre, aprox. 336 – Atenas, aprox. 264). Zürn, Unica (Berlín, 1916 – París, 1970).

jueves, 28 de octubre de 2010

JORGE MARTÍNEZ MEJÍA, UNA CAUSA PERDIDA EN LA LITERATURA HONDUREÑA



Jorge Martínez Mejía






Jorge Martínez Mejía (1964). Director de la Editorial Grado Cero y Productor de la Revista de Literatura Metáfora de Honduras. Fundador del Movimiento Literario Poetas del Grado Cero, Una causa perdida. Guionista y productor de televisión. Nació en Las Vegas, Santa Bárbara, Honduras, donde inició sus estudios, destacándose por su entusiasmo por las letras y el teatro. Continuó su carrera de Literatura en el Centro Universitario Regional del Norte (ahora Universidad Nacional Autónoma en el Valle de Sula), donde dio a conocer sus primeros textos poéticos a través de boletines y suplementos literarios. Incansable animador cultural, coordinador de talleres literarios, de lectura creativa y editor, se ha dado a conocer sobre todo como poeta y ensayista. Dirige la Revista de Literatura Metáfora... Autor de Papiro (2004), Las Causas Perdidas 2009, El Mundo es un puñado de Polvo (Novela, 2009), actualmente edita Cadáveres Existenciales, texto híbrido de su experimento poético.
En Honduras no es casual que un escritor de la generación del sesenta sostenga en su voz la extraordinaria alarma de que la poesía ha muerto. Honduras es una tierra donde los movimientos literarios se manifiestan con un extraordinario retraso de llegada, por lo que la sola presencia de un escritor visionario no sea menos que visto como una presencia inaudita.

Jorge Martínez Mejía y el Movimiento Literario Poetas del Grado Cero apuestan al todo por el todo sin escatimar ni un centímetro al atrasado amaneramiento literario que, en apariencia, pareciera detenerse en un canon modernista ya desdibujado para una sociedad que cambió hace mucho tiempo y que urge de expresiones coherentes a una época en que la poesía, definitivamente, no existe; sólo la voz, la escuálida puta callejera, la moribunda que reclama un tiro de gracia para volver a nacer en las remozadas aguas de la Historia. La poesía del Grado Cero tiene carta de libertad por mérito propio, y Jorge Martínez Mejía ha tenido el valor de sacrificar su nombre para el ritual, para la ceremonia del entierro de la puta poética.
Aquí se presenta una pequeña muestra de su inagotable trabajo.



Las Causas Perdidas

El mecenas de los poetas ebrios


Me dispensé la literatura como un ladrón de la comedia humana. Hurté la ciencia y el mal en un magnífico volumen, durante una noche que tropecé con la cabeza de un viejo parecido a Baudelaire. Escribí mi primer Góngora a la orilla de un pueblo de mineros donde los niños nos hicimos hombres a los catorce años. Fui el mejor bebedor, el mecenas de los poetas ebrios, de los fumadores de marihuana. Una mujer me besó en la calle de los burdeles para asombro de la muchedumbre. Estuve encerrado en una prisión antigua y los reos me elevaron en hombros gritando mi libertad. He vivido sin retirarme y sin renunciar a mi nombre ni a mi causa. Un día volveré desde el fondo de mi tumba para tomar mi puesto.



La poesía ha muerto

De esa famosa joven melancólica no recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo como una paloma fugitiva:
La olvide sin quererlo, lentamente, como todas las cosas de la vida.
Nicanor Parra

Con esfuerzo escribo este fárrago.
A mí me tocó decir que la poesía ha muerto,
sin ambages y sin metáfora.
La pequeña difunta debió morir con sol, y sin embargo llueve,
quizás sin relación porque ha nadie le ha importado nunca la poesía.
Es mejor que haya muerto. Ya era fea, roñosa y prostituida.
Era difícil colocarla en las librerías, apestaba, era invendible,
nadie podía invertirle un céntimo.
Los bribones la usaban para sus viajes a Barcelona, México, Bogotá y Buenos Aires,
todos con ínfulas de literato, mientras la pobre puta,
la perra callejera se moría de inanición.

La poesía ha muerto, señoras y señores (Suena el teléfono. Aló Jorge, sólo queremos saber si va a venir porque hace una hora que lo estamos esperando)
La poesía murió de flaca, de falta de poetas y de musas,
murió de carencia y de puta.

Pero los bellos animales siguen existiendo, y el tren, y el camino y los filósofos
(Jorge, va a venir o no, porque ya sólo están tres muchachos
y lo estamos esperando en el taller de poesía).

En la hora que menos imaginamos sólo un pájaro canta bajo la lluvia,
y de lo único que dispongo es esta verdad aterradora:

La poesía ha muerto.



Un sepulcro sin luto

Es quieta la mañana en que la poesía, débil y miserable, ha muerto.
Oportunamente un gallo fatigado lanza su grito triste, indigente,
absurdo, apenas audible en medio del trajín.

En el pueblo, hoy hubo celebración con cielo encapotado.
Un niño recitó un poema inaudible y sin anuncio vomitó
mientras el arlequín danzaba con su pañuelo de colores.

La poesía ha muerto y es mejor.

Devastado por el olor del museo en la ciudad de Octavio Paz,
me miro los pies pequeños y mis libros escritos con cierto
manejo de la metáfora y sentido de la sombra.
Todo ha estado bien, la poesía me ha sonreído desde niña.

Mi viaje en avión, mi mujer, mi compañero poeta que no sabe nada
de poesía y sin embargo hoy leerá sus dislates transmitido por satélite.

Desde lejos me seguía, con su oficio de musa y sus ojos de invierno.
En mi infancia me dio la orfandad, y el sentido de paria en la metrópoli,
y de mi brazo roto se sostuvo. No ha sido un crimen, era necesario
que muriera, sin lágrimas, bonita, lista para un sepulcro sin luto.


Esto no es literatura, mucho menos poesía

De manera inevitable, en la ribera de mis Causas Perdidas, un poeta se ha lanzado y ha dado de bruces contra la corriente. Como sobre una rampa, sin química ni sport, el poeta me ha visto en amena charla. Yo le he divisado armónico, en éxtasis, iluminado con su canon a cuestas, terriblemente iluminado. Ha mencionado que en mi poesía algo se sale de contexto. Ya nadie me atrapa, le he respondido, estoy libre de poesía. Ahora doy clases de confort en el arte y me interesa sólo el vértigo y la destrucción. En medio de la atmósfera diluviana, el poeta me mira empequeñecer desde lo alto, y se lanza contra toda mi sangre y contra el fuego de mis Causas Perdidas. En la tromba, mis versos heroicos se aíslan en su charco, hoscos, huraños, sin perdón, y el poeta, inaudito en la novedad muda, acelera el navajazo en una de mis joyas. Ya en la soledad y después de mis magras viandas, lo he sabido. Esto no es literatura, mucho menos poesía.



Continúo en escena
A Giovanni Rodríguez, extraordinario poeta hondureño

Continúo en escena, cada vez más trivial y próximo a una verdad material en la que mi propia vida cambia. Quizás yo mismo sublimo mi pequeña historia de antihéroe y paradójicamente me acerco al desaparecimiento del poeta que soy. Aquí no hay una escenografía, un proscenio, una candileja o una tramoya de donde pendan los proyectores para alumbrar a nadie. Aquí estoy yo solo y mi verdad. La ciudad es un sueño por el que he caminado sin rumbo, un ideal que no se realiza sino en el forcejeo de quienes la habitamos. Jamás saldremos de aquí, de esta envoltura de aire enrarecido y cada quien encarnará su papel aunque no quiera. Yo soy el mito, mi utopía, y no soy arquetipo de nada, y no obstante siento mi rostro convertido en la infame figura de Jorge Martínez Mejía que intenta liberarse de mí. Lo he escogido a él porque encarna perfectamente el rostro novelesco de un poeta que renuncia a su esencia, a su sueño. Jamás será un poeta liberado, demasiado bien le queda el papel y su apasionamiento lo ubica en el límite, en el extremo favorable para su interpretación. Su vehemencia, su sacrificio cotidiano, su posibilidad para profundizar en los secretos del arte, su habilidad con el lenguaje; todo lo eleva como mi candidato preferido. Cuando me he puesto a pensar en otro que tenga su perfil, su impasibilidad, su aire guerrillero, su tesón, me he turbado con deleite. Sólo él puede renunciar a lo que ama, a su dulcísima mater. En los entreactos conversa con sus amigos y su hermano y poco a poco va tejiendo la historia de su renuncia, va construyendo su propia leyenda, sus nuevas ilusiones de salirse de la época. Y la episteme se alza en su corte sincrónico y lo cruza y lo parte en dos y la verdad le pasa por encima. Somos demasiado débiles para conocer lo que hay más allá de los grandes relatos. Somos frágiles. Como la arcilla nos humedece la historia y la leyenda y cada cual juega su papel, su acto, y exhibe los hilos del único guión posible. Mi rostro de poeta se va desdibujando en la medida en que me adentro en la intimidad de Jorge Martínez Mejía, y su fuerza racional y su juego de matarse supone que hay un hombre detrás de ese nombre. Es necesario un acto para empezar una nueva escena, un acto de conciencia, una renuncia profunda, un olvido exacto, las palabras dichas con la precisión cirujana que rompan el último hilo de la historia. En el escenario, Jorge Martínez Mejía interpreta el mimo que golpea el vaso de cristal en que sufre su encierro.

Mi pobre y fea musa

Mi más hermosa musa es la más fea de todas las musas literarias.
Renegada, apestosa, apócrifa y sin baño. Sus manos pequeñas
y arrugadas son un ramillete de hojas mustias o una pata de gato.
No hay erección cuando la veo, no es como las otras.
De no haber sido tan fea hubiera sido putita o habría muerto
tísica en cualquier esquina del barrio.

Mi pobre y fea musa. Se pone triste cada vez que la regaño.
–Bañate, le digo, hacete algo, arreglate el pelo,
untate en las uñas un color verde o negro.
¡Perdete de este cuarto!

Yo ya no quiero verla, me da asco su grueso pelo graso,
pero no es fácil alejarla; se lanzaría a un barranco.

Y quizás eso es lo que quiero. Ver como se estrella,
como se hace pedazos, pero tener que recogerla,
dar cuentas de sus cosas, guardar su retrato,
meterla en un cajón; eso sería absurdo.
No puedo, no es mi trabajo.


Todo ha conjurado
Para que la poesía muriera nos pusimos de acuerdo y fuimos cínicos, claros, impasibles. Conjuró nuestro aburrimiento de toda esa perorata sobre la belleza, quedamos hastiados de Octavio Paz, de su mayéutica seudo socrática, de su abismal cerebralidad, nos cansó también Sabines, buscamos un poco de frescura y sólo había música, baladas insufribles. El cielo tenía un encanto de basurero y las ratas y su perfume salobre seguían recordándonos las calles de un Baudelaire abuelo. Para que muriera la poesía se desvaneció el torrente de Rimbaud, las alturas de Neruda, el bramido de Vallejo. Pero ya antes nuestro desdén desangraba su cólera golpeando con el muñón la pared de las ranas y su croar hecho a base de palabras incongruentes…¿Qué putas es la poesía? ¿Una larva francesa convertida en lengua de vaca? ¿Ladrillo? ¿El fustán de una vieja que hace pan casero? ¿Una piedra mítica de Grecia? Conjuró toda esta resbalosa e insalubre caries de la palabra. Algunos confundieron el autismo de Hölderlin, se arrinconaron en los manicomios y se hartaron un mendrugo sacado del mero culo de Dios, para nada. Todo ha conjurado. Ni soy el último ni el primero, pero es menos mi albedrío cuando estoy a punto de pegarle un vergazo al cadáver de esta pobre muerta con la que me encuentro a solas.
















martes, 26 de octubre de 2010

Darío Cálix: Una muestra del Grado Cero en la poesía hondureña

Imagen de Saudek Jan



Desde el suelo


La piedrita más pequeña
sirve de excusa
para caerse.

Y ni la rama más fuerte
sirve
para detenerse.

Abajo,
aquí abajo,
la tierra misma tiene depresiones.

Aquí,
la tristeza se siembra,
y la poesía florece
a falta de flores.


Prematuro


Embarazado de letras,
voy a parir un poema
prematuro,
que morirá,
seguramente,
por falta de tetas
que lo lean.


La ciudad


La ciudad está más gris
que de costumbre,
quizás por el invierno,
quizás sea el agua o el frío
o la mugre;
quizás sean sus habitantes.

La ciudad no es nadie,
no tiene la culpa.

La ciudad, esta ciudad,
la ciudad en la que usted está,
no es más que un simple escenario
en el que montamos
una mediocre obra
donde todos somos actores,
malos actores.
(Cada quien lee
como puede
su partecita del guión
y luego se va a dormir contento
en su casita de mentiras
y sueña,
si tiene suerte.)

La ciudad es un pequeño universo
con sus respectivas paredes negras
y sus hoyos
y sus vacíos
y sus llenos
y sus estrellas.

La ciudad es poema
de un solo verso.

La ciudad no es culpable.

La ciudad ni siquiera sabe
que es ciudad.
La ciudad es cosa de hombres.


¿Querés ver a Dios?



Cuando yo tenía seis o siete años,
alguien me preguntó si quería ver a Dios
y yo conteste que sí,
que tenía muchas ganas de verlo.
Pues esa persona
-que no recuerdo quién era-,
me agarró fuerte de las sienes
y me levantó.

Todo se tornó blanco a continuación.
Aquellas manos parecían dagas
que me perforaban el cráneo
y grité y lloré
de pánico y dolor.

Desde entonces comprendo
que Dios no existe
y se me quitaron para siempre
las ganas de verlo.


Lo último que el mundo quiere es poesía


El arte es una tontería
Rimbaud

Hay que ver que los poetas
son un tipo bien especial de persona.
¿A quién diablos se le va ocurrir
juntar palabras de esa manera?

Es que no tiene sentido.
La poesía no sirve para nada.

Un carpintero hace una silla
y ahí está:
es buena, es útil,
es una silla.

La gente se quiere sentar.

Un poeta hace un poema
y… ¿y qué?
Nada. Absolutamente nada.
De todas las cosas
que el mundo quiere y necesita,
poesía debe ser la última.


Maldita seas

Maldigo el día en que todas las palabras que callé
se rebalsaron finalmente por mi mano derecha
para desembocar en algún poema sucio
de dolencias de adolescencia.

Maldigo las miradas ambiguas de Claudia,
sus falditas azules siempre arriba de la rodilla
y su escote coqueto que nunca me dejaba ver nada.
(Cómo olvidar aquel primer poema que me arrebataste,
bruja sensual hacedora de poetas de cuarta.)

Maldigo el cáncer de Rubén.
Maldigo las drogadicciones de mis tíos.
Maldigo el suicidio de mi abuelo.
Y en fin, maldigo todas esas cosas
que de pequeño me jodieron.

Maldita y bendita sea la poesía
por aprovecharse de todo eso.



Porque sí

¨If you’re going to try,
go all the way.¨
Charles Bukowski


¿Por qué tenés que escribir un poema?
Porque tenés que escribir un poema.
Porque es lo único en lo que no das pena.
Porque es lo que te sale.

Tenés que hacer un poema
y quitarte de en medio.
 Dejar que lo fusilen
y que lo violen,
que lo golpeen
y que lo toquen.
Dejar que lo humillen.
Dejarlo que llore.

Te matás por hacer un poema
y todo para que lo deshagan.
Y luego sentís como si fuera a vos,
porque es a vos.
A vos es que te joden.
Entonces te das cuenta,
que te matás sólo para que te maten.
Te matás para que te maten,
a vos y a tus poemas.
Así es, así ha sido
y así será siempre.
No hay que tener miedo,
aunque el miedo te esté comiendo.
Tenés que escribir un poema.
Tenés que hacerlo.


Escribiéndole un poema a Laura


Parece que Laura va a llorar…
Lo sé, lo siento.
Soy un pendejo
y no puedo esconderlo.

Laura está llorando…
Y no sé que hacer,
así que lloro también.

¡Y nunca me escribiste un miserable poema!,
me dice Laura,
con el último
de sus rencores.

Aquí estoy entonces,
para hacerla sentir bien,
para que ya no llore:

Querida Laura,
tus ojos de agua
se han secado
y ahora son desiertos
en los que ni siquiera un cactus
podría aparecer.

Laura querida,
extrañaré muchísimo tus tetas
y esa mano tuya
que siempre supo
cuándo, cómo y dónde.

Oh Laura, alguna vez te amé y mucho,
pero supongo que ya se me pasó.
Eres bonita y muy inteligente,
seguro encuentras algo mejor.
Se despide de ti,
preferiblemente para siempre,
este mal hombre y peor escritor,
al que nunca le dio por escribirte algo
hasta que te vio llorando.

Adiós.

Eso

Para B.

En el lecho del mar
o en el mar de tu pecho
ha de estar,
puro y virginal,
eso que no sé qué es
ni por qué o para qué lo quiero;
eso, que no por desconocer
me es extraño,
y que aun sin ser
sigue siendo;
eso que inventé como excusa
para escribirte esto.



No poesía

that's what they want:
a God damned show,
a lit billboard
in the middle of hell.
Charles Bukowski




Quieren un carnaval.
Quieren fuego, luces,
hadas, duendes,
pantomima,
magia,
metafísica,
mística,
mitos, ritos,
dioses, cruces,
muerte,
misterio.

Palabrería es lo que quieren.

Quieren un maldito acertijo
para sentirse inteligentes mientras lo resuelven.