miércoles, 19 de julio de 2017

¡Dijimos que volveríamos!







Por Jorge Martínez Mejía



LA POESÍA SIN CAPUCHA


¿Qué tipo de poeta sos?
mediano, grande, peso pluma,
miniatura, altisonante, sublime,
que tiene miles de likes en su página de facebook,
que renace por enésima vez en su poema,
recalentado,
escrito a mano,
con el culo entumecido
y escozor en el pescuezo,
que limpia el amarillo de los dientes del poema
con refrescante dentífrico y
boina de menta en la melena


¿Que tipo de traición va en tu poesía?
Visible, de argamasa
y despreciable precio
de serpiente, de cerro pelado,
de amargura y pan tostado,
de cliente satisfecho,
de pum pum en el pecho,
los domingos y los martes
ni te cases ni te embarques;
de locas y confusas
transfusiones
de pus,
de cuidado decís lo que no viene,
solo lo bello del plebeyo,
y sin embargo lo decís,
con suavidad de marquesote.
te sienta bien ser un cipote
sin ficción
sin atadura, sin pasado, ni acontecimiento,
sin suceso, sin mirada a ningún lado, solo al plato
por donde pasa
un triste gato
sin ratón,
sin documentos.


¿Qué sufrimiento troncha tu poesía?
Vivir sin condolerte
sin precipicio
del hospicio,
plácida amargura
hacerse el de a peso,
todo tieso,
sin frase
sin barriada,
ni estocada
mirar desde el balcón
la vida zalamera
desde afuera
colgada en la baranda
el toldo tonto
y hacia abajo
sofocado, sin zapato,
un parroquiano
en puro hueso del harapo
sienta en una piedra la mentira de su vida.


¿Qué clase de poeta sos?
El que arranca lo imposible
lo indecible
lo insufrible
lo incomible
lo insalubre
la choza bondadosa
la expropiada
la incendiada
la odiosa mariposa
la esposa
perseguida
atosigada
jadeante
torturada
tirada desde un puente.


¿Qué tipo de poeta sos?
El no es asunto mío
primero la danza
la balanza
con su panza
la inflación
el aniquilamiento
torcido está el derecho
si andamos solo un trecho
o dos o tres
en fin treinta o cuarenta
nos van a reventar
pagar la renta
ajuste de las cuentas
balazo en la cabeza
te cobran en la imprenta
masacre literaria,fracaso de poeta
es arrogante
sin talento
es solo cuento
pero es guapo
aunque jumento
le entrego un pergamino
al verso fino
excelso de virtud
solo viene por el vino
el abusivo
consígame un recibo
que mierda no ando lápiz
usted se equivocó,
puta, no joda,
anantes estoy vivo.





lunes, 17 de julio de 2017

lunes, 10 de julio de 2017

TRES POEMAS DE JORGE MARTÍNEZ MEJÍA



Crack, fotografía de Daniel Marenco




POSTPOETA EN EL FONDO





Ni putas ni estancos ni burdeles 
solo policías militares y cuarteles
poetas vendiendo sus papeles
la desgracia en anaqueles
me dejé morir 
mi palabra es una pasa
lo que antes fue una brasa
me inventé otra vez
me hice humano
me dejé morir y sin memoria
mi luz apenas me desangra
el inverso de mis versos
un revés
sin pies 
sin armadura
me he vuelto un ignorante
elijo no saber
retroceder
detenerme en el espejo
y ver lo que dejé
pagar el alquiler 
lavar mi taza
tomarme otro café
acomodar mi silla
y ver lo usual
me duele igual
la luna chata
el lago de los astros
que no alcanzo
tantas semanas santas
tanta factura por pagar
la poesía va nerviosa
temblorosa
la muerte va sentada
entre sus cosas
sus poemas
tienen flema
tos de fumador
un techo roto de sombrero
si cae un aguacero
del cielo pordiosero
los relojes se atascan
emergen mis palabras
osadas 
descompuestas
aplastadas
yertas
enterradas 
y no hay nada
que las haga una fiesta






ESPEJOS DE SANGRE





A la ciudad le han nacido nuevos callejones vacíos,
puentes y túneles de cemento macizo,
árboles muertos;
le ha nacido casi un millón de cadáveres 
que se pudren dos veces al día
en las más largas horas y filas del tráfico
que se hayan visto.

Le han nacido miles de perros muertos,
miles de drogadictos,
miles de oídos miedosos pegados a las puertas 
clavadas en el cemento macizo;
miles de vendedores de crack,
de cocaína,
miles de bunkers subterráneos 
ocultos debajo del cemento macizo.

A la ciudad le han nacido millones de piedras de colores
millones de recuerdos
millones de silencios 
sepultados debajo del cemento macizo.

Le han nacido muros altísimos,
torreones de concreto 
desde donde los guardias de seguridad privada 
imaginan tranvías que jamás circularán
por las bellas avenidas de cemento macizo. 

A la ciudad le han nacido bibliotecas que se descascaran,
libros de palabras enfermas,
museos que exhiben monumentales esqueletos
de ciudadanos vivos
acostumbrados al hambre y al suicidio.

Le han nacido calles, avenidas y bulevares
que son demolidos en el instante mismo en que el alcalde
corta la cinta inaugural;
y le han nacido millones de aplausos
en el extranjero,
reconocimientos formales,
certificados,
por la honrosa posición
de no ser la primera ciudad más violenta del mundo,
desde el año pasado.

Los casi un millón de cadáveres descalzos
bordean los matorrales,
saltan sobre las piedras fláccidas,
evaden el humus y la caca de los perros,
ansiosos por pisar las nuevas calles
y los puentes fundidos con cemento macizo.

Los retorcidos callejones están vacíos,
y los cadáveres 
deambulan
por las alamedas
entran y salen por espejos de sangre;
hipnotizados por la fábrica del cemento macizo.




PUTO PAÍS




Vos no venís de chinos ni de hippies ni de hindúes ni de precipitados portaviandas madrileños; ni de greñas viejas, ni de golpes en la nuca, ni de blandos occipucios y débiles espinas dorsales.

Puto país, no venís de ahí. No venís.

No te busqués en bellos naranjales rojos, ni en parras de abundantes tomates, ni en las encendidas mechas de los uvales.

Vos sos un puto país de manos anchas, de encallecidas mujeres y chamuscadas orillas de nadie.

Nadie te quiere, ni la desorbitada niña que juega, sin cabeza, con su muñeca de trapo.
Ni el mismo maíz, ni la chatarra que arrastrás como un harapo.

Sos un puto país para los cerdos, para el aguacero muerto. Ni los cuarenta y cinco mil kilómetros de viento que te arrancan cada vez que quieren de tu sillita y vas patrás, patrás, patrás, hasta caerte.

Todo te desangra las lágrimas.

Ni el control remoto de la estúpida poesía se detiene a mirar tu inútil boca fría, muerta, brutalmente asesinada y huérfana.



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JORGE MARTÍNEZ MEJÍA (Las Vegas, Santa Bárbara, Honduras, 1964). Estudió Literatura en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Es poeta, novelista y ensayista. Fundador del Movimiento Literario Poetas del Grado Cero. Dirigió la revista de Literatura Metáfora. Es director de JK Editores y dirige el Colectivo de las Letras Hondureñas (CLEH). Entre sus obras destacan Papiro, poesía (2004), Las causas perdidas, poesía (2010); Esto es la mara, jomitos, novela (2011); Los poetas del Grado Cero, novela (2017).

En su nueva propuesta poética, Jorge Martínez Mejía, renuncia voluntariamente al esteticismo literario y a la pretensión social de la denuncia. Su intención de construir una crónica de la cotidianidad individual, y de la experiencia urbana, con un lenguaje fluido en el que intenta prescindir o burlarse de las tradicionales figuras literarias, lo posicionan entre las voces más evidentes de la posmodernidad literaria hondureña del siglo XXI.




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DANIEL MARENCO: Fotógrafo brasileño, natural de São Leopoldo. Es reportero fotográgráfico del diario Da Folha de São Paulo. Egresó de la Universidad de Unisinos, en 2007. Ha trabajado para los principales diarios del país como periodista gráfico, entre ellos RBS, Diário Gaúcho y Zero Hora.






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miércoles, 21 de junio de 2017

TRES VOCES GRADO CERO, LECTURA POSTPOÉTICA












Ya los gusanos nos llenan la carne, es cierto, hace mucho estamos muertos.
Eso es lo más evidente. 
Pero es menos el tiempo ahora, y están más vivas las palabras muertas.
Es necesario morir cuantas veces sea posible
aunque no hayan respuestas 
y no quede nadie que pregunte.

Tantas veces dijimos que volveríamos
y no nos creyeron.
Hemos vuelto.
Estamos tres de seis.
No nos queda más para decir,
sino la palabra oscura, hija de la noche.





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jueves, 1 de junio de 2017

Desde abajo y a la izquierda, hay mucho pueblo dispuesto a defender a Venezuela





Desde abajo y a la izquierda, hay mucho pueblo dispuesto a defender a Venezuela



Rodolfo Walsh, cuya coherencia y rebeldía ante el poder establecido sigue alumbrando el camino de nuevos y anónimos revolucionarios y revolucionarias, despreciaba a cierto tipo de “intelectuales” que nunca le encuentran la punta al clavo. Ese tipo de gente que predica desde púlpitos que ellos y ellas mismas se construyen para sugerir que nunca llega el momento de lo que indudablemente hay que hacer, o que se devanan la sesera para descubrir los puntos débiles de tal o cual proceso revolucionario que sí se hizo, a pesar de ellos. En otras palabras, son los que prefieren ver el árbol e ignorar el bosque, y casi siempre se equivocan en sus acertijos situacionales, porque muy pocas veces (como en todo hay excepciones) se embarran los pies con los de abajo.

Algo de eso viene ocurriendo en este último tiempo con cierta “izquierda”, mayoritariamente académica, que en las actuales condiciones de embestida imperialista contra Venezuela prefieren hacerse a un costado de lo que sostiene la mayoría de la franja más humilde del pueblo de Bolívar y Hugo Chávez y lanzar por todo lo alto una nueva carga de munición gruesa contra este proceso. Y lo hacen desde la variante de resucitar, otra vez, la teoría de los dos demonios.

Como no podía ser de otra manera, este tipo de ataques, formulados en declaraciones, artículos o manifiestos cuentan con amplia difusión en medios ostensiblemente de derecha, que se regodean en contar entre las filas de los aporreadores de la Revolución Bolivariana no solo a los cómplices del golpista Capriles Radonski y al instigador de crímenes contra el pueblo, Leopoldo López, sino también a una pleyade de “izquierdistas”, entre los que figuran quienes siempre salen de la escena cuando la situación pinta borrascosa, o los que se suman a la estampida “por las dudas”, temerosos de no quedar “pegados” al eventual naufragio de un barco que en alguna lejana ocasión (cuando corrían buenos tiempos y se practicaba la solidaridad 5 estrellas) ellos mismos ayudaron a navegar y hoy tratan de hundir.

Estos “izquierdistas” propagandizados por Infobae y otros medios derechistas, acusan al gobierno de Nicolás Maduro de estar “deslegitimado y con marcados rasgos autoritarios”. Para dar más fuerza a sus denuncias se recuestan en los recovecos de la democracia burguesa, de la que se dicen cultores y defensores, y desde allí critican que el Ejecutivo venezolano “desconoce a otras ramas del poder", entre ellas la Asamblea Legislativa, invadida desde diciembre de 2015 por una banda operativa de propagadores de la violencia fascista. Esos mismos que hoy lanzan a la calle a sus cachorros, mezcla de “nenes de mamá” con lúmpenes y paramilitares colombianos, para arrasar con todo lo que huela a chavismo, golpear a mansalva a ciudadanos y ciudadanas que no se suman a sus objetivos desestabilzadores, degollar con cintas de acero a desprevenidos motoristas. En su práctica terrorista han llegado a quemar vivos a jóvenes chavistas o linchar a un ex teniente de la Guardia Militar Bolivariana.Por muchísimo menos que eso, en cualquiera de los países de donde provienen estos “intelectuales de izquierda”, no la policía sino el propio ejército ya hubiera generado, en su afán represivo, un auténtico cementerio. Sin embargo, el “autoritario” es Maduro que ha ordenado que el freno a tanta criminalidad se haga ateniéndose al Estado de derecho. Y cuando esto no ocurre, a diferencia de otros países, no se duda en detener y juzgar a quienes desde un uniforme han violado los derechos humanos.

¿Se quiere ignorar acaso que la mayoría de los muertos los ha vuelto a poner el chavismo, como ocurriera con el golpe de 2002? ¿Se trata de ocultar, desde el palabrería pseudo-izquierdista, que si en un supuesto negado, estos asesinos que hoy aspiran a volver a la Cuarta República, lograron sus objetivos, no terminarían convirtiendo a Venezuela en algo muy parecido a lo que la OTAN y sus cómplices mercenarios han hecho en Iraq, Libia, Afganistán y Siria?



Una avalancha de conquistas sociales solo comparables con las otorgada por sus hermanos revolucionarios cubanos 



Mienten descaradamente quienes atacan a una Revolución que en 17 años ha ofrecido a todo su pueblo una avalancha de conquistas sociales, solo comparables con las otorgada por sus hermanos revolucionarios cubanos.

Mienten, cuando hablan de ilegitimidad sabiendo muy bien que es uno de los procesos que más confrontaciones electorales ha tenido que atravesar, y en la gran mayoría de ellas ha salido victorioso.

Mienten cuando desde su democratismo de ocasión señalan que el Gobierno venezolano bloqueó y postergó el referéndum revocatorio, sabiendo que fue la oposición la que no cumplió con los plazos para la presentación de esa demanda y que se inventó y falsificó miles de cédulas, incluyendo una buena cantidad de muertos, para forzar lo que desde todo punto de vista era ilegal.

Mienten cuando hablan de “fallido autogolpe del ejecutivo”, cuando en realidad lo que está ocurriendo desde hace años, en forma más acentuada desde que el Comandante Hugo Chávez fuera asesinado, es una verdadera escalada golpista, que incluye todos los elementos de una guerra de cuarta generación: bloqueo económico y destrucción de una paridad racional del dinero venezolano con respecto al dólar, contrabando ilegal y masivo de gasolina y alimentos hacia Colombia con la complicidad del gobierno de Juan Manuel Santos y del paramilitar Uribe Vélez, desabastecimiento constante para afectar con la falta de alimentos y medicamentos a los sectores humildes, mientras en los barrios del Este caraqueño, donde vive la burguesía maiamera, se puede adquirir lo que no se encuentra en Catia, Petare o el barrio 23 de enero. Ni qué decir del rol jugado por el terrorismo mediático en todas estas instancias.

Mienten estos "intelectuales y académicos” cuando hablan de que a ellos les interesa la paz para detener la “violencia institucional y la callejera”, típico de la teoría de los dos demonios. No hay dos violencias, sino que por un lado hay terrorismo puro y duro, y por el otro un intento racional y medido de contrarrestarlo.

Mienten estos “pacifistas” cuando pretenden ignorar los numerosos intentos de convocatoria al diálogo realizadas por el gobierno de Maduro a una oposición, que como ocurre en Siria, lo único que le interesa es la guerra y el derrocamiento de un gobierno legítimo para construir una neocolonia norteamericana en suelo venezolano. Una vez que ello ocurra, lograrían su verdadero objetivo de tanta destrucción y muerte: recuperar para Washington todo el petróleo hoy administrado por PDVSA, así como los yacimientos minerales distribuidos profusamente en suelo venezolano.

Luis Almagro

Llama poderosamente la atención que estos mismos planteos “izquierdistas” coincidan tanto con los formulados, en clara actitud provocadora, por el secretario de la OEA, Luis Almagro e incluso con los “llamamientos humanitarios” lanzados por el Comando Sur norteamericano. Esto ocurre, porque en los tiempos que corren, donde el imperialismo está en plena ofensiva y nuestros pueblos resisten en los diversos escenarios que les permiten sus propias fuerzas, no es de izquierda levantar las propuestas de la derecha internacional, no es de izquierda oponerse a lo que la mayoría del pueblo trabajador y campesino, los estudiantes, las mujeres, los jóvenes y la gran mayoría de los colectivos sociales anhelan para Venezuela. Y esto es, defender las innumerables conquistas logradas con la Revolución chavista, apoyar al gobierno de Nicolás Maduro, fortificar aún más la unidad pueblo-fuerzas armadas (algo que la oposición quiere romper a fuerza de asesinatos selectivos contra militares) y lograr instalar un escenario definitivo de paz y no injerencia. Como ocurriera en otros tiempos, en que la Revolución cubana tuvo que tomar medidas drásticas para frenar ataques terroristas orientados por el gobierno de Estados Unidos, hoy también, como ayer, algunos “intelectuales” deciden coquetear con el diablo y atacar lo que el pueblo venezolano está dispuesto a defender hasta con su propia vida. El gran problema es que la calle del medio por la que tratan de transitar estos criticones ya no existe. Se acabaron las medias tintas, y la disyuntiva es elegir, si realmente se es de izquierda: entre la Revolución y el antiimperialismo, profundizando y ridiculizando su accionar para llegar al socialismo, o acoplarse vergonzosamente con los acólitos venezolanos de la destrucción política, económica y militar de nuestros países.

Leyendo la lista de firmantes de algunos de estos manifiestos opositores “de izquierda” duele encontrar a algunos nombres que supieron estar a la altura de las circunstancias en diferentes patriadas anticapitalistas. Solo a ellos, no a otros que nunca entendieron ni a Cuba ni a Venezuela, vale la pena pedirles que recapaciten y no sigan acercando más gasolina al fuego de la destrucción de la gesta bolivariana. No es cuestión de desentenderse del pensamiento crítico, ni mucho menos, hay diversos temas que quienes nos sentimos chavistas también debatimos sobre errores cometidos, pero con la responsabilidad de saber sobre que terreno pantanoso el Imperio ha ido instalando al proceso bolivariano. En ese sentido, es fundamental tener en cuenta una premisa que viene desde la historia de las luchas populares, se trata de que el enemigo principal quiere apoderarse de Venezuela, como antes lo hizo en Honduras, Paraguay, Brasil. Si Venezuel cae, toda la Patria Grande será afectada duramente y ya será tarde para los arrepentimientos.

Por último, constatar que todavía hay mucho pueblo y no pocos intelectuales y académicos de izquierda con mayúscula que están dispuestos a defender a Venezuela, a su gobierno y a su proceso revolucionario. Caiga quien caiga, le guste a quien le guste y cueste lo que cueste.





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sábado, 29 de abril de 2017

Evo Morales condena conspiración contra Venezuela en la OEA



Foto tomada de Google


El presidente de Bolivia, Evo Morales, condenó la conspiración en la Organización de Estados Americanos (OEA) contra Venezuela y reiteró su respaldo al gobierno democráticamente electo del país sudamericano.



Según el reporte de Prensa Latina, Evo señaló -en conferencia de prensa- que la OEA impulsa una batalla ideológica y programática para conspirar contra el gobierno de Nicolás Maduro.

El mandatario lamentó que algunos países se sumen a esa maniobra a través del secretario general del organismo hemisférico, Luis Almagro.

Indicó que desde hace varios meses Almagro impulsa una campaña para tratar de aplicar la llamada Carta Democrática contra Venezuela y separarla de la organización.

En opinión de Morales, lo que ocurre hoy en Venezuela es un intento de golpe de Estado, impulsado por Estados Unidos para adueñarse de sus recursos naturales, sobre todo del petróleo.

El jefe de Estado recordó que la OEA siempre avaló las rupturas institucionales en el continente y mencionó como ejemplo el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya en Honduras, ocurrido en 2009.

viernes, 17 de marzo de 2017

Invitación al conversatorio: Literatura infantil en Honduras, problemas y desafíos





Estimados amigos y amigas: Les invitamos a que nos acompañen el próximo jueves 30 de marzo en el CCET para compartir en un conversatorio el tema: Literatura infantil en Honduras, problemas y desafíos.

Sabemos que la Literatura infantil en nuestro país es un asunto pendiente sobre el que estamos interesados en conversar para buscar alternativas que nos orienten a mejorar las condiciones actuales. Desde la carencia de producción, limitaciones editoriales, limitado banco bibliográfico, falta de estímulos para los creadores, dificultades de difusión, concepciones erráticas sobre la lectura y la literatura infantil; en fin, un sin número de aristas que condicionan negativamente el desarrollo del hábito de la lectura en nuestros niños y niñas.

Motivados por ello, les invitamos a compartir este interesante tema en los espacios del Centro Cultural de España en Tegucigalpa, el próximo 30 de marzo a partir de las seis de la tarde.

Para JK Editores será un honor saludarles nuevamente y poner a su consideración los puntos de vista de este magnífico equipo de invitados: Eduardo Bärh, Delia Fajardo, Victor Manuel Ramos, Kalton Bruhl y Jorge Martínez Mejía.

Tendremos, además, una exquisita muestra de lo mejor de la literatura infantil producida en nuestro país hasta la fecha.



Quedan cordialmente invitados.








Tomado de www.jkeditores.blogspot.com 




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martes, 21 de febrero de 2017

"Permiso para matar"








Por Julio Escoto



“Es obvio y visible: el Partido Nacional no está dispuesto a entregar el poder en 2018, sus actuales dueños van a jugarse las cartas en noviembre y de allí la urgencia, casi desesperación, de que sean aprobadas ciertas reformas al Código Penal, particularmente la figura jurídica del terrorista, nueva acá, y la inaudita, insólita pretensión, solo vista en países con corte tiránico y autoritario, de prejuzgar la intención de un policía, agente o soldado cuando dispara a alguien y lo mata. No basta la vergüenza de que a los comicios nacionales se les identifique en el exterior con el título en mofa de “elecciones estilo Honduras”, o que seamos la “república bananera” por antonomasia, sino que ahora vamos además a consagrar la “justicia estilo Honduras”, humillante baldón.

Es el cierre o amarre de la soga, pues hay un plan. Tras que el Presidente decidiera transgredir la Constitución de la República haciéndola interpretar por un órgano de Estado no consagrado para ello, más bien cometiendo delito, se puso el proyecto en marcha: la captura y dominio de todos los entes y órganos posibles de coerción y represión, desde la Corte Suprema de Justicia a las Fuerzas Armadas, pasando por el tribunal de elecciones, para luego perfeccionar el esquema: en caso de que el fraude previsto y estructurado sea excesivamente visible y desencadene reacciones de protesta y violencia tras los comicios de noviembre, para ello estarán encordados abundantes batallones de Policía Militar ––a la que para tal se quiso constitucionalizar–– y la figuración de nuevas sanciones y penas a las que, por apariencia, se las dirige contra la delincuencia común, pero que pueden ser también perfectamente aplicadas a la insubordinación política, un derecho que otorga al ciudadano la misma Constitución en el caso de sistemas despóticos o huidos de ley, como el presente.

Y no se alegue que el pataleo es legal pues para convertir a una manifestación pacífica en terrorista bastará mañana introducir entre sus filas a unos cuantos provocadores que apedreen vitrinas y quemen autos, con lo que toda oposición quedará no solo inhabilitada sino prisionera por lustros y por ende borrada de circulación.

Ningún otro país centroamericano exhibe una ley “antiterrorista” similar, ni la limitada Nicaragua donde las pandillas son combatidas con recursos educativos, no coercitivos. EUA jamás ha legislado que a un mitin callejero, ninguno, lo tipifiquen terrorista sino que diferencia quirúrgicamente entre delito común y delito político, evitando confundir ambos.

¿Los siguientes pasos para declararnos nación hitleriana serán amputación, destierro y pena capital, conforme la pauta cariísta de 1945?… Honduras va siendo deslizada hacia el Estado militarista y policiaco, donde el ciudadano será víctima inevitable de las instituciones que creó o está a punto de crear. Cierta élite viciada se hizo dueña del Estado y sus bienes y el resultado no puede ser sino excluyente para la sociedad.

Para los nacionalistas es vital, de sobrevivencia, retener el poder, no importan los costos humano y de sangre, ya que las tropelías administrativas, actos de corrupción y entreguismo patrimonial que han protagonizado los llevaría ipso facto, en un gobierno libre, a la cárcel. Y de allí que sigan su plan, el de resistir cualquier vía democrática que modifique su statu quo y que es consentido hipócritamente por gobiernos ajenos, organismos internacionales y la propia Maccih, aunque disimulen.

Si para calzarnos la bota encima es necesaria la dictadura, les va bien. Noviembre pinta, pues, lunas de sangre. Heil dem Führer!…”

domingo, 12 de febrero de 2017

REALIZARÁN CONVERSATORIO SOBRE LA LECTURA EN EL CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA EN TEGUCIGALPA








JK Editores, en coordinación con el Centro Cultural de España en Tegucigalpa (CCET) realizarán el martes 21 de febrero el conversatorio LA LECTURA: NOCIONES CONCEPTUALES, FACTORES CLAVE EN SU APRENDIZAJE EFECTIVO Y ACCESO EN EL PAÍS A LOS MATERIALES DE LECTURA DE CALIDAD.

Participarán el Profesor José Benito Martínez, la Profesora Ligia Aguilar Domínguez, y los escritores Kalton Harol Bruhl y Jorge Martínez Mejía.

El objetivo del evento es estimular el debate sobre la lectura en el país.  Se realizará en el CCET (Centro Cultural de España en Tegucigalpa) contiguo al redondel de los artesanos a partir de las seis de la tarde. 

La entrada es gratuita. El evento promete estimular la discusión y el debate sobre uno de los temas estratégicos como contribución al mejoramiento educativo en el país.


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José Benito Martínez es profesor de Lengua y Literatura en el Departamento de Letras y Lenguas de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), donde coordina la Unidad Externa de Medición de la Calidad de la Educación (UMCE). Ha realizado estudios de Lengua y Literatura, Comunicación y Educación, Formación Pedagógica para la Educación Superior, Tecnologías aplicadas a la Educación, entre otros. Cuenta con experiencia en el campo de la formación de docentes y en la producción de materiales educativos para la enseñanza del español. 

Ligia Aguilar Domínguez es Sub Directora y Gerente Técnica del Proyecto EDUCACCIÓN que trabaja en 120 municipios de Honduras. El proyecto está diseñado para contribuir a la consecución de los objetivos de la Estrategia para la reducción de la pobreza (ERP) a través de la participación directa de las comunidades educativas. Ha ejercido como Profesora Adjunta del Programa de Posgrado en Gestión de la Educación y Enseñanza del Inglés como Lengua Extranjera. Cursos impartidos: Investigación Métodos Educativos, Calidad de Sistemas Educativos, Enseñanza de la Redacción. Sus valiosos hallazgos sobre el acceso a materiales de lectura de calidad en el país son muy relevantes. 

Kalton Harol Bruhl (Tegucigalpa, 1976) es Premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa”, 2015 y Miembro de la Academia Hondureña de la Lengua. Ha publicado los libros de relatos: El Último Vagón (Ediciones Irreverentes, España, 2013); Un Nombre para el olvido (Editorial Perseo, 2014). La Dama en el Café y otros Misterios (Editorial Perseo, 2014). Donde le dije adiós (Editorial Perseo, 2014), Sin vuelta atrás (Editorial Perseo, 2015). La novela La mente dividida (Ediciones Irreverentes, España, 2014). Sus obras han sido parcialmente traducidas al alemán y francés y aparecen en más de sesenta antologías publicadas en los últimos cinco años en distintas editoriales de España, Argentina, México y Estados Unidos. Ha recibido múltiples premios internacionales de literatura y figura entre los escritores más reconocidos de Honduras en el extranjero. Miembro del Colectivo JK Editores.

Jorge Martínez Mejía (Las Vegas Santa Bárbara, 1964). Escritor, poeta, ensayista y analista social. Es instructor de escritura creativa. Se ha desempeñado como especialista literario en procesos de capacitación docente sobre la lectura creativa y la creación literaria. Ha dirigido diferentes talleres de lectura, Arte y Literatura. Es fundador del Movimiento Literario Poetas del Grado Cero. Coordinó la producción de 43 libros de literatura infantil en diferentes departamentos del país y con distintas poblaciones culturales con el Proyecto EDUCACCIÓN. Es Editor Literario y asesor editorial. Ha publicado los libros Papiro (2004), Las causas Perdidas (2010), Esto es la mara, jomitos (2015). Miembro del Colectivo JK Editores. 


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JK EDITORES es un proyecto cultural y educativo que funciona como un colectivo voluntario con dos áreas de actuación plenamente integradas: la labor editorial, dedicadas a la elaboración de contenidos y servicios educativos, publicaciones de literatura, literatura infantil y juvenil, y la labor social que consiste en contribuir a mejorar la calidad de la educación mediante un apoyo directo a la docencia y la cultura, a través de la organización de conferencias, talleres, conversatorios, recitales y otros eventos alternativos, en coordinación con otras organizaciones e instituciones, orientados al fortalecimiento de la lectura en la población infantil y juvenil.





miércoles, 1 de febrero de 2017

ROLES DE GÉNERO EN LA MARA: La mujer como objeto masculinizado

Imagen tomada de Diario Tiempo Digital: Escapar de la violencia hacia más violencia: Cómo es la vida de las mujeres en la mara.





Por Jorge Martínez Mejía


El presente trabajo es parte de los apuntes del proceso de mi participación en el Grupo de Trabajo sobre Maras  y Pandillas, un espacio promovido por la Fundación Friedrich Ebert en Honduras para el análisis y abordaje de esta temática desde una visión progresista y respetuosa de los Derechos Humanos.

El presente texto lo preparé como un posicionamiento en ocasión de la presentación del texto presentado por Oscar Estrada sobre las mujeres en las maras en Honduras: Cambios en la Sombra: Mujeres, Maras y Pandillas ante la represión.


(Antes de comenzar la lectura, es preciso advertir que se sostiene en los fundamentos de Michel Foucault, la biopolítica como tecnología de gobierno, y los estudios de Santiago Castro-Gómez).


Siempre se ha observado que en nuestra sociedad capitalista, uno de los rasgos iniciales de la modernidad relacionados con la mujer, consiste en la androgenización o masculinización. Ejemplos evidentes, el uso del pelo corto, de pantalones, el desenfado y funcionamiento en roles tradicionalmente masculinos; en fin, una multiplicidad de representaciones masculinas como una necesidad de integración de la mujer al mundo de la modernidad capitalista de comienzos del siglo XX.

Es necesario observar que la lógica del poder tradicionalmente se ha percibido de una manera jerárquica. Yo sigo pensando que la estructura jerárquica del poder en la mara es una representación fidedigna a la estructura  jerárquica del poder colonial, pero que debe ser estudiado en más detalle.

También, siguiendo a Michel Foucault, considero que las técnicas de gobierno capitalista  no se encuentran en las instituciones del Estado, ni en el Congreso, ni en la Corte Suprema, ni en el Ejecutivo, el verdadero gobierno se ejerce en el crimen de la calle, en la desinformación de los medios, en las iglesias y en universidades. Que estas técnicas de gobierno capitalista, con toda su retórica de la modernidad, cruzan a todas las estructuras sociales y las habitan, logrando reproducir patrones idénticos al patrón colonial impuesto desde la colonia (entiéndase choque de civilizaciones a partir de 1492).

La masculinización de la mujer en la mara, sin embargo, construida sobre la base de la aceptación de pertenencia al grupo, y representada en el ritual de iniciación de doble opción: paliza o sexo colectivo, no tiene la intención de humillar o degradar a la condición de objeto per se. Sino que se orienta hacia la integración para la seguridad del colectivo. El quiebre o la fractura se da en la “elección” que hace la mujer en la preferencia de la golpiza o de sexo colectivo.

En los dos casos, es la aceptación del sacrificio como intención de pertenencia lo que constituye el poder en la mara.

En la mara, la fuerza no se encuentra en un punto jerárquicamente superior, es independiente a la estructura de mando; se encuentra en cualquier punto heterárquico (Es preciso visualizar la diferencia entre fuerza y estructura de mando).

Soportar la paliza o el sexo con el colectivo significa la selección de una mujer nuevo miembro, fuerte, capaz de resistir cualquier sacrificio por el bien del colectivo. Sin embargo, la elección de sexo con el colectivo, afianza o remarca la condición femenina, inestable como característica del varón en la mara.

La producción de castigo violento, quitar o perdonar las vidas, es un rasgo de la autoridad del soberano (véase al monarca como representación del poder colonial) o del señor feudal. Este rasgo se observa como característica retrógrada en la mara, también como una señal de autoridad. Sin embargo, infligir dolor en el ritual de iniciación es una probada de la forma de sujeción al interior del colectivo. La lealtad o fidelidad al colectivo se define en este contrato inicial. Al aceptar la condición de súbdito o miembro supeditado al colectivo, los cuerpos de los mareros, todos por igual, aportan en la construcción del poder unitario de la mara.

El rol de la mujer, entonces, será en primera instancia similar al de los demás, estar al servicio del poder colectivo. No obstante, sus características normales de feminidad serán utilizadas como atributos de camuflaje en la sociedad en general o en las tareas específicas que se le encomienden.

Es indudable que los mejores individuos miembros de la mara serán aquellos que manifiesten mayor ferocidad contra los adversarios territoriales. Los que se saben defender y son capaces de matar a los otros, los que son capaces de mostrarse más violentos frente a la población rival que representa mayor peligro para la raza, para la mara.

Todo este imaginario propio del más profundo racismo colonial, se sostiene en que la muerte del adversario significa el fortalecimiento del colectivo.

Hacia adentro del territorio propio de la mara, en su subjetividad sostenida en este crudo pensamiento colonial, la mujer que acepta el sexo con el colectivo, se centra en sus rasgos femeninos, rechazados de manera natural por el colectivo, pues a mayor femineidad, menor masculinidad, es decir, potencial de fuerza. Sin embargo, la mujer que acepta la paliza será vista con menores rasgos de femineidad, y por lo tanto, mayores rasgos de masculinidad, su aceptación es más conveniente y su imagen frente al colectivo mejor posicionada.

El comportamiento de sacrificio es el mismo, la diferencia es la matriz colonial que excluye lo femenino por considerarlo débil frente a lo masculino.

Cualquier similitud con la sociedad en general y las luchas de las mujeres que no piensan perder su femineidad a costa de su derecho a ser sujeto de sí misma ante la fuerza de una sociedad patriarcal, machista y capitalista, es pura coincidencia.



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domingo, 29 de enero de 2017

HONDURAS: EL HUMANISMO EN EL SILLÓN CALIENTE





Por Jorge Martínez Mejía



No es fácil abordar al estructuralismo de sopetón. Especialmente cuando el tema llega después de que te preguntan ¿cómo es eso de que la poesía ha muerto?

Yo estoy en el punto cero de mi pensamiento, en modo decolonización, en revisión absoluta y sospecha de toda espina de eurocentrismo. 

Pues la poesía ha muerto, es definitivo, murió de muerte natural hace mucho tiempo y los Poetas del Grado Cero le untaron los santos óleos, le dieron la extremaunción. Murió de vacío, de carencia de contenido, de urgencia de apariencia, de pasaporte a la fama, de comidilla inútil y de aplauso de pie ante la nadería, de muerte de vanguardismo, de petrificación de lo sublime; en fin, murió. Pero la muerte de la poesía apenas es un síntoma de otras muertes.

Los poetas de Comayagua olvidaron las insondables profundidades de Edilberto Cardona Bulnes y su vínculo con Heidegger, sus poemas filosóficos y sus inquietudes semióticas (la temática de Cardona Bulnes en el Jonás son filosóficas y semióticas). Pero esas inquietudes van más allá, son preocupaciones filosóficas. Los poetas de Comayagua en la actualidad abandonaron esa linea poderosa de nuestro pensamiento, de igual modo que lo malogró Leonel Alvarado con su pusilánime estudio en Vida y obra de Bulnes, el Memorioso (Editorial Universitaria, 2007).

La pobreza del debate y una Universidad (UNAH) fallida en la construcción de escenarios propicios para el crecimiento del pensamiento, la anulación del pensamiento de los estudiantes como expresión de una pedagogía colonizadora, la imposición del discurso liberal, el positivismo y el marxismo, la fragilidad de la tradición académica y su desvinculación social, la adhesión y sometimiento de las autoridades universitarias al más rancio conservadurismo representado en el Partido Nacional, la invisibilización de las cosmogonías de los pueblos originarios y la descalificación de la lucha del Movimiento Social; todo un corpus de colonialidad que se materializa en la supremacía del erudito sobre el pensador, en el aplauso inútil y la pobreza del criterio, el elogio, la lisonja y la indigencia mental.

Entonces, por primera vez sentamos en el sillón caliente al Humanismo europeo. Lo acusamos de epistemicidio de las cosmogonías indígenas de América, de ser padre del individualismo y el liberalismo, hijo de la modernidad y retórica del capitalismo.

Una excelente noche en la sede del Movimiento País. Aún se levantan ronchas y las acusaciones de eurocentrismo produce asfixiados aspavientos, señal de acorralamiento, el estertor de la agonía, primeras señales de un nacimiento.

La deconstrucción de la modernidad como discurso del capital, la visualización de la "civilización europea" como hegemonía del saber, el discurso colonial imperante en la academia, una historiografía burguesa, escondida en el materialismo histórico como producto ideológico del eurocentrismo, etc.; todo comienza a caerse y a observarse como el aparecimiento del nuevo paradigma de América Latina.

Finalmente, vale la pena preguntar ¿a qué va a votar la población hondureña en el próximo proceso electoral, sino al más crudo liberalismo versus la ranciedad de una derecha asesina?

Vivimos en oscurantismo, por eso es que se ilumina la noche en Tegucigalpa cuando en el sillón caliente se sienta al Humanismo europeo.









miércoles, 25 de enero de 2017

Marta, la de la López; así aprendí, así desaprendí, en Paradiso



Doris Melissa Cardosa, Ana María Hernández, Marta Velásquez y Rachel Ramírez


Marta Velásquez en su inolvidable testimonio de mujer política del movimiento feminista hondureño



La Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en Hondura realizó este miércoles, a partir de las seis de la tarde uno de esos raros eventos en los que la totalidad de la patria, con todo y sus ancestros y ancestras se hace presente. Se presentó el libro  Marta, la de la López; así aprendí, así desaprendí.

El evento se realizó en Paradiso, en el marco de la campaña “Defender para vivir y vivir bien”. El libro fue escrito por Virginia Marta Velázquez y Melissa Cardoza, y fue editado por la Red Nacional de Defensoras.

En un formidable llenazo, Paradiso se recargó de una estupenda vibra, inteligente, amorosa, franca, lejana y próxima, como si se tratara de una familia en la que nadie hacía falta. Las risas y las miradas cargadas de emotivo calor fraterno, dejaban circular cariñosas frases de aliento y sincera afectividad. El libro Marta, la de la López, narra la historia de lucha de una mujer, Marta Velázquez, feminista y defensora de derechos humanos, en su desdoblamiento y evolución política. “Escucharnos, recuperar nuestra palabra, reconocernos y reconocer en otras el fantástico poder de transformar el mundo”. Dijo Marta. “Este libro es un esfuerzo colectivo en el que todas y todos hemos colocado una palabra que nos hace avanzar en la lucha por la liberación de nuestros pueblos.”

En la mesa principal la acompañaban Doris Melisa Cardosa, Rachel Ramírez, Yéssica Trinidad (coordinadora de la Red), y como auditorio, un incontable número de personas venidas de distintos puntos del país.

Recuperar la palabra, dijo Yéssica, “pasa por contar lo que muchas mujeres defensoras hacen en sus territorios, no solo en los momentos de las alertas y crisis, sino contar la historia desde la mirada de las mujeres, nombrar a esas que han caminado antes y junto a nosotras y que lo siguen haciendo”.

Ana María Hernández, del Consorcio Oaxaca e integrante del Grupo Impulsor y de la comisión de autocuidado de la IM-Defensoras, también desde la mesa principal hizo una emotiva presentación de “Martita”, como cariñosamente se le conoce también a Marta Velásquez.

Melisa Cardosa, escritora y poeta hondureña, estuvo a cargo del cuidado editorial de la obra, y en su disertación indicó que “…los hilos de la construcción de la memoria pasan por el amor, por el dolor, por el sacrificio, pero sobre todo, por el compromiso de construir un mundo de libertad que a los opresores se les hará imposible destruir.”

En Tegucigalpa fue una tarde plena, de esas en las que los comerciantes cierran temprano sus establecimientos porque todo se ha consumado. Todo se ha vendido y las calles se han colmado de cierto solaz y el mismo crimen al que nos tienen acostumbrados se ha tirado atrás, se ha hecho a un lado para dejar pasar cierto aire cálido y fresco, como una lluvia recién caída en las elevadas montañas de Celaque y Merendón.


Una verdadera y única jornada amorosa como digno homenaje de las mujeres a la memoria de Daniela Manghelshots, voluntaria belga que impulsó incontables procesos de transformación política en Honduras, en las décadas de los ochentas y noventas.






LA ESPERA IMPOSIBLE EN LA POESÍA DE MURVIN ANDINO




Ilustración de Jeff Brown, Antig


 






Por Jorge Martínez Mejía




Dios continuó diciendo: «Yo soy el Dios de Israel. Pídanme lluvia en época de sequía y yo haré que llueva en abundancia. Yo soy quien forma las tormentas y quien hace que los campos produzcan.
Zacarías 9:17




El año 2009, Murvin Andino me sorprendió al pedirme que presentara su primer libro de poesía Corral de locos, un exigente conjunto de poemas que habíamos venido leyendo desde su gestación, en compañía de Gustavo Campos y Rose Arévalo, me refiero a los años 2007 y 2008; tiempo en que sospechábamos de cualquier poema y de cualquier poeta y de la poesía misma que estaba en cuarentena.

Corral de locos se abrió paso en medio de la indiferencia, la desolación y la desesperanza, pues a la sociedad de San Pedro Sula se le nota la tristeza a pesar de sus esfuerzos fiesteros.

En aquella ocasión en que presentamos Corral de locos ante un grupo reducido de lectores y hacedores de literatura, lo supimos; por más que intentamos persuadir a Murvin del error de hacer poesía, él, como si le hubieran dado la contraseña de un tesoro, se dedicó a crear con más ahínco, sumergiéndose más profundamente en sus adentros, en los insondables recovecos de su alma perdida.

Corral de locos prefiguraba los rasgos de Murvin Andino como una voz oscura, reflexiva, existencial, dolorosa y huérfana, como si se buscara a sí misma o se perdiera de tanto encontrarse. La sensación del extravío siempre ha sido la clave en la poética de Murvin Andino. En Extranjero (2011), nos sorprendió el tono confesional de un hombre que lo ha perdido todo y se percibe extraño en su propia casa, como si al dar uno, dos o tres pasos, y tornara sobre ellos, su casa, siendo la misma, era otra en la que la percepción del exilio se le abalanzaba con signos de locura. Desterrado de sí mismo, extranjero en su casa, Murvin Andino ha sabido sorprenderse de cada una de sus experiencias y nos las ha compartido con un refinado manejo del registro de sus tonos emotivos, de su reflexión existencial. En cada uno de sus libros publicados: Corral de locos (2009), Extranjero (2011) La isla dividida (2015), ha contado con el cuidado de un hacedor consiente de sus recursos. Cuidadoso del ritmo, espontáneo en los giros, profundo en la reflexión, sugerente en los tonos, persistente en la tensión, y a veces carente de organización en la estructura, como mostrándose caótico, o tocado por cierta perversión.

La estación tardía es su nueva propuesta literaria. Desde el título, el poeta nos instala en la precaria condición de estar sujetos a una fuerza inasible, invisible; arcana y próxima. Son los hilos de la existencia misma y un panorama fatal que se avecina. La estación tardía es esa fase final de la primavera en que la lluvia se retrasa y el hambre se acerca. De ahí los epígrafes de Zacarías, el profeta nacido en Babilonia, quien profetizó la traición de Judas por treinta monedas, y la ruptura en dos del Monte de los Olivos.

A través de Zacarías, Dios invita a los hombres: «Yo soy el Dios de Israel. Pídanme lluvia en época de sequía (la estación tardía) y yo haré que llueva en abundancia. Yo soy quien forma las tormentas y quien hace que los campos produzcan». (Zacarías 9:17).

Pero no se trata de la voluntad de Dios, en la obra, no es un texto religioso, solo hace alusión a la sensación repugnante de estar a la espera de la nada, a expensas de la insondable proximidad de la muerte. Por esa misma línea de pensamiento se vincula el epígrafe que abre el libro y que corresponde a una frase de Frida Kahlo: Espero alegre la salida y espero no volver jamás.  

Cuando Frida Kahlo escribió esta memorable frase en su diario personal, estaba en su lecho de agonía. Se refería al momento preciso en que tendría que abandonar este mundo, porque la proximidad de la muerte era ineludible. Pero hay en Frida suficientes razones para odiar la vida. Su existencia cargada de caídas abismales, golpes brutales, oscuras estadías, enfermedades incurables, choques con tranvías, confinamientos, traiciones y falaces expectativas. La esperanza estaba perdida.

Todo este marco alrededor de La estación tardía, nos anuncia hacia dónde va el vuelo en la lectura. Mi propuesta, mi propia lectura, es que se trata de una imposible espera. No hay recursos creíbles, al hacer el cálculo de posibilidades, para que la espera valga la pena. Y no obstante nada más hay, solo eso nos queda. Atrapados en la miserable condición humana, a ningún lugar podremos llegar con la esperanza, a menos que sea la misma cama en que habremos de caer muertos. Ese es el planteamiento general en La estación tardía

Si nos atenemos a los sustantivos clave de La estación tardía, los contenidos temáticos nos ubican en la soledad, la percepción de la maldad, la brutalidad de la noche, la pudrición de la carne, la experiencia vital del veneno, el sentimiento del odio, la sensación del vacío, la herida y la caída de la sangre, la lentitud del tiempo, la proximidad perpetua de la muerte, la experiencia absurda en la ciudad, la percepción de un destino anclado en la nada. Y contrapuesto a esta temática, con menor insistencia, la experiencia del amor, la claridad del día, la llegada de la lluvia, la canción del poema, la palabra como tabla de salvación, y la posibilidad de la vida.

En la oposición de estos contenidos temáticos, Murvin Andino fragua su propuesta poética. En el primer apartado La estación tardía, el poeta inicia su narración mostrándose él mismo, solo, acompañado apenas con su vida y las cosas comunes. Y se ubica en un futuro incierto desde el cual se mira en retrospectiva, aún joven y con energía, despertando a la fatalidad de las cosas y a la inmanente presencia del odio. El golpe continuo de los días cruzando la cotidianidad y aproximando la fatalidad de la muerte. Sin embargo, carga un frugal aprovisionamiento de amor como única arma para enfrentar el destino. De ese modo exclamará para sí mismo:

Tengo amor,
tengo sueños para un país que se acaba,
la infamia,
tengo la existencia pulida de muerte,
el odio,
el óxido radiante de los años,
la soledad,
el amor sufrido
y la necrópolis que no vencimos,
que inyectó el vacío como un veneno lento e inverso,
como un indómito relámpago. 

(La estación tardía, pág. 5)

Pero en su canto se percibe un débil yo colectivo impotente y un nosotros casi derrotado:

… la necrópolis que no vencimos,
que inyectó el vacío como un veneno lento e inverso…


(Idem)


En el primer poema reflexiona intentando descubrir el secreto que se oculta detrás de su propia experiencia pasada. En No me quiero marchar se ve a sí mismo batallando con el poema, su arma fallida, asociado a la vida como única evidencia de sus acciones. Reflexiona y cuestiona la certeza de su propia existencia. Bien se podría pensar que es posible no exista, pero se alumbra, se identifica y se percibe real, existente y portador de vida.

He intentado esconderme,
negarme a esa frontera que entendí
                                            como esencial.
He postergado el rito,
el paroxismo,
la infame ruta de cada sentimiento.

(No me quiero marchar, pág. 7)

En este intento por descubrirse a sí mismo, por evidenciar su propia existencia, se da cuenta que es posible que una criatura como él tal vez no exista o no debería existir. En esa geografía inventada, su existencia se difumina como certidumbre de lo imposible.

Sólo el insomnio me redime.
Resisto otra condena
y el desorden que amortaja espejos,
llanto, raíces;
las llagas del mundo
que fue adquiriendo mi cuerpo
en este rumbo que podría no olvidar.

(Idem)


El poeta descubre que tal vez él mismo sólo es un recuerdo, un invento que corre el riesgo de olvidar o recordar.

En el segundo apartado Estancias y despedidas, efectúa un profundo acercamiento solipsista y se ofrece con una intensa meditación que lo aproxima un poco más a la certeza de su inexistencia:

¿Quién desciende hasta su noche
y se baña tras la mirada atónita del espejo?
¿Quién despierta cada madrugada y susurra su nombre
como una sensación lunar?
¿Quién obstinado, tierno o brutal se desvanece para ella?
¿Quién asume el mando de su esperma y la reinventa
en otra luna sin pisadas tristes ni caprichos?
¿Quién repite un nombre
como verdad cíclica del amor,
quién susurra que mi soledad aguarda como un gambito,
como un alfil diestro,
como una torre que se apresta a no extrañarse en su combate?

(Etcétera, pág. 16)


El poema al que se hace referencia está dedicado a una mujer, y el poeta viaja a su propio pasado para cuestionar la validez del recuerdo. Consagra este recuerdo de aparente factura amorosa únicamente para desentrañar la autenticidad de su sentimiento poético, o lo que es lo mismo, para cuestionar si su invención del mundo tiene alguna consistencia a partir del recuerdo.
Haciendo un esfuerzo de observación sobre la relación entre sus meditaciones y la construcción del poema, puede afirmarse que hay casi una invasión del autor, es decir, de la realidad exterior al poema, que intenta escudriñar la realidad existente en el poema mismo como única realidad del poeta; es decir que hay una posible intencionalidad metapoética intentando convertirse en juez para verificar la validez de la vida.
Pero insiste en la obligada tarea de reconocerse en su propia obra, ejerciendo un mando reflexivo sobre su propia condición de existir sólo en el poema. En el poema Intento su nombre como una pasión furtiva, que dejamos ver íntegramente, lo vemos desplazarse sobre los espacios en donde podría haber dejado su cuerpo muerto:

Amotinado y sin salida,
aguardando la caricia,
el corazón impúdico
o la mirada que concluya el desencanto de la sangre.
Vertiginoso, como una noción brutal,
me desintegro,
vuelvo al polvo como quien vuelve
tras horas de incansable soledad.
Oscurecido, arcaico,
recorriendo cementerios y escenarios,
regreso atónito, rodeado de murmullos.
Me resisto a conspirar contra los fósiles
                      que preceden mi estructura.
Me resisto a continuar.
Esa etapa lúdica y frenética
me marcó con criminal obsesión.
Descubrí el amor como exacta bandera
                                             contra el miedo
o la urgencia del destino.
Amotinado y sin la voz precisa
retorno a esa edad que asumí perecedera.


(Intento su nombre como una pasión furtiva, pág. 20)


Es impresionante su descubrimiento. El poeta observa la importancia del quehacer poético y su afán creativo que lo ha absuelto del confinamiento a deambular solo, y reivindica la vida real en el poema, único lugar donde el amor se encuentra consigo mismo, amotinado frente a la realidad exterior.

En el tercer y último apartado, se preocupa por el legado de su experiencia poética, y se abre frente a la experiencia adversa con mejores instrumentos, con mayor disposición, dueño de sus falencias, particularmente de su miedo, que finalmente ha dominado, lo mismo que las visiones nefastas de una vida caída en desgracia.
En Necrópolis dirá:


Qué es lo humano, me digo,
y comienzo otra vez a desplegar esa verdad,
las infamias vitales y esenciales.
Comienza otra vez ese bullicio
incendiando las raíces del mundo.
Se revierte la ciudad,
se detiene la sangre,
volvemos exactos y convulsos.
El sueño acaba
y la realidad dispara a la sien
su cartón, su jeringa, su dosis de odio
y se cae otra vez en el estrecho círculo.

(Necrópolis, pág. 29)


Pero ya no existe la sensación del miedo, solo su presencia, también persiste la destrucción como insignia de la nefasta vida. Ya aquí el poeta puede circular o rondar por los meandros de las ciudades, mirar en el cielo la luna enfermiza y vigilarla. Ya ha superado la estación del miedo. Hay una perceptible aceptación del mal en la vida cotidiana.

Tengo preguntas y visiones,
el tiempo consumido
y otros demonios de ternura inalcanzable.
Tengo la cordura,
el anfitrión maligno que comparto.
Sin embargo, he contenido el fuego,
la condición de vagabundo,
mis erratas comunes y dolientes.
He conocido el ciclo de la noche
para despreciar el amor,
las canciones de veneno irregular.


(Te estoy hablando a ti, pág. 30)


Es notorio que en el título de este poema, el poeta haga la flexión y se revierta hacia sí mismo, como desde el interior del poema, hacia la realidad exterior.
La profundidad de esta tercera parte, no radica en la sensación de la experiencia existencial dolorida, sino más bien, en la aceptación de una realidad circundante que el poeta ya ha asimilado y está dispuesto a ofrecerle frente, sin lamentaciones. Ahora cuestiona su entorno y se cuestiona a sí mismo en la palabra, se siente dueño de sus argumentos como poeta y como hombre. Ya ha conocido su mundo interior, está despreocupado y se observa con mejores condiciones para abordar su propia subjetividad en el poema.
Es esa línea de mayor capacidad para vislumbrar con mejores facultades y pericias al entrar y salir de su propia existencia y la de otras realidades, la que hace de La estación tardía, un libro con cierre magnífico y brillante.


Busco un camino,
acortar el alarido de batallas anteriores,
el espacio donde aguardan
los hijos finitos de la muerte
e intento no caer de nuevo en ese vicio de creer,
de acostumbrarme,
de llorar,
de morir.


(Nadie termina su canción, pág. 33)


En uno de los últimos poemas dirá:

Intento una canción
o la mujer sentimental que me desande.
Llegar fugaz bajo la lluvia
hasta el hogar perdido y reinventarme.


(Intento una canción, pág. 39)


Hay una cartografía en La estación tardía, una ruta por la cual se puede navegar en sus páginas percibiendo un hilo conductor que va desde la desolación y la desesperanza, como norte existencial, hacia una aceptación de la condición inmanente al ser, es decir, una aceptación de la condición de muerte, como parte de la vida. Este sentido es muy poético porque nos lleva en un oleaje existencial, concebido en sus acepciones más desesperadas e inhóspitas, hasta el encuentro con un puerto perdido, nuestro propio cuerpo o nuestra propia cama.


Detrás,
desorientando la orilla supersónica,
está ella en su letargo,
concluyendo la materia con la fuerza brutal
                                   que poseen los muertos.


(Asciende el sol, pág. 41)

Un cierre perfecto en esta línea cartográfica de La estación tardía lo constituye el último poema de la colección:

 


En el valle de las sombras de muerte


“Vas a morir como un ganglio de luz que se ha vuelto loco…”
Papasquiaro


Se puede enarbolar el miedo,
disipar ansias,
soportar ofensas y otros horóscopos.
Se puede negar el mal,
el fuego que dispara gritos en infinidad de sentimientos.
Se puede una voraz infamia,
un cuerpo lívido
o una catástrofe de medidas sentimentales,
los senderos recorridos para no ceder la oscuridad
u otras atrocidades inhumanas. 
Se esconde la maldad, se asume,
se incita a no entender ese marasmo,
ni esos gigantes necios que arrebatan la sangre,
la médula del ser
y la canción de la vida. 
Acá el enemigo contundente,
los huesos que asoman como flores
geográficamente antiguas
y se vive de miedo o de artificios de la fe,
de ese Cristo terrestre y lacrimógeno
de mirada incoherente
que no extrañamos ni exigimos
en el valle de las sombras de muerte.






Imagen de Jorge Martínez Mejía, Murvin Andino, poeta hondureño



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Murvin Andino Jiménez (San Pedro Sula, 1979). Poeta, narrador, editor, investigador literario, Licenciado en Letras con orientación en Literatura por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula. Parte de su obra poética y narrativa ha sido publicada en revistas literarias de Honduras, México, Nicaragua, Colombia y Brasil. Ha publicado los libros de poesía Corral de locos (2009), Extranjero (2011), La isla dividida (2015). Para el 2017 prepara La estación tardía. Es catedrático de humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Algunos trabajos suyos han sido traducidos al portugués y al inglés.