lunes, 31 de octubre de 2011

El mundo es un puñado de polvo. Unas palabras





Por Omar Pinto


En los últimos tiempos, compitiendo con los medios audiovisuales de comunicación masiva, la literatura ha intentado con variadas estrategias ampliar su radio de acción para alcanzar un destinatario cultural evasivo y escéptico.
Los cambios más notorios del discurso literario se verifican, por una parte, en el nivel compositivo, con la incorporación de una serie de procedimientos que vinculan la literatura a formas provenientes de campos culturales afines. Así, por ejemplo, la vigorización  de los rasgos como el humor, la parodia o la ironía, el uso creciente de recursos cinematográficos o elementos tomados del canto popular o el folclore, los aportes de la antropología y, en general, de las ciencias sociales, la apelación a las técnicas del collage, el folletín y la novela detectivesca, son algunas de las vertientes que integran hoy en día el repertorio cada vez más diversificado de la literatura de América Latina.

Pero el discurso literario responde asimismo, concomitantemente, a requerimientos que se sitúan en el nivel de las necesidades expresivas de los diversos sectores que componen la sociedad civil. En este sentido la literatura ha recogido el impacto de una serie de hechos que afectan la dinámica social o resiste el autoritarismo produciendo, a nivel literario, formas representativas de la lucha popular que reavivan modalidades tales como la crónica, el diario, la biografía, etc.

Por otro lado, minorías sexuales, ideológicas o raciales penetran a su vez los modelos institucionalizados de representación literaria, incorporando perspectivas y modalidades expresivas que dan lugar a un discurso transgresivo e innovador que desafía las formas canónicas y muchos de los supuestos ideológicos de la novela burguesa, romántica o realista.

En otras palabras, los cambios del nivel literario responden aunque, no mecánicamente a la activación de sectores sociales tradicionalmente marginados de los centros de poder y apenas participativos, en muchos casos, en los procesos de decisión política y cultural. La presencia social y la concomitante definición de su perfil ideológico en relación a las demás fuerzas sociales impulsa el proceso de apropiación y difusión cultural que tradicionalmente sirvieron como reproductores de valores hegemónicos y fueron considerados privativos de ”la alta cultura”. Los modelos de la lírica, el drama y la narrativa burguesa se hacen así, en muchos casos, portavoces de un discurso reivindicativo, documentalista, “artesanal”, a través del cual se identifica un determinado agente social, se exhibe una problemática específica, se canalizan reclamos, frustraciones y expectativas, articulando de una manera nueva ficción e historia, imaginación y verdad.

De este modo,  la literatura ha visto estallar sus fronteras genéricas y las restricciones canónicas han ido cediendo para dar  cabida a una producción que ha desafiado una y otra vez, las clasificaciones existentes, Sin que esto implique un juicio definitivo sobre los grados y efectos reales de este proceso que algunos califican como de democratización cultural. Puede afirmarse que los cambios operados han logrado por lo menos proponer un cuerpo heterodoxo alternativo con respecto al constituido por los grandes nombres de nuestra historiografía literaria, dejando en evidencia los criterios excluyentes de selección y clasificación en que se han basado tradicionalmente esas historias, repertorios del gusto dominante  de nuestras  burguesías  ilustradas.

La producción actual, después del golpe de junio de dos mil nueve, incorpora voces problemáticas y estructuras textuales que exigen aproximaciones críticas amplias e innovadoras. Nos enfrenta, en definitiva, a un problema de conocimiento que pone en suspenso categorías epistemiológicas, surgidas dentro del marco de la historiografía liberal y consagradas disciplinariamente junto a los materiales que constituían su objeto de estudio, por el positivismo.

“El mundo es un puñado de polvo” es una forma de producción literaria que se define por la fuente referencial del discurso poético. El texto crea una narrativa que interioriza al lector de los pormenores de una intrahistoria en la que se interrelacionan “vidas mínimas” en acciones que confluyen y se entrelazan hasta dar lugar a hechos significativos de trascendencia colectiva. En este libro, Jorge Martínez Mejía, con técnica novelística, proporciona al lector una visión íntima de lo visto, oído y estudiado, donde los aspectos más sutiles y valiosos de las relaciones, en este caso, interpersonales, familiares, se ponen al descubierto.

El libro de Martínez no apela a la representatividad de un sujeto que confirme, con las particularidades de una historia previsible, una experiencia colectiva ya normativizada. Busca más bien, llenar los vacíos de conocimiento histórico y  antropológico de un sector de la sociedad hondureña que combina excepcionalmente diversas líneas de un protagonismo social que permite demostrar algunas claves desde una privilegiada perspectiva de actor legítimo
El modelo discursivo confesional aparece redimensionado, donde la narración en primera persona busca transmitir un efecto de inmediatismo  que aumenta la verosimilitud. De hecho, Martínez indica que su objetivo es la transmisión no la “poiesis”. Es obvio, sin embargo, que la misma factura del texto dramatiza (camufla y manipula) la presencia autoral, creando una multifacética (literaria) simbiosis entre informante y entrevistados.

“El mundo es un puñado de polvo”, es una historia que involucra, hace visibles y les confiere un significado preciso a las pandillas, para desde ellos y a través de ellos, comenzar un principio de orientación en el horizonte.  Un libro articulado en torno a tres ejes fundamentales:
Un narrador en primera persona, es decir, un narrador testigo.

Un narrador testigo protagonista también de la historia narrada.
Una historia narrada cuya función consiste en desplegar ante el lector determinadas formas  de vida social y cultural definidas como prácticas de vida cotidiana y en una dimensión principal, por el modo específico de su inserción de poder dominante en la sociedad de que se trata.
La textualidad del libro de Martínez identifica, como se ve, el género discursivo del relato que el lector se prepara a leer: donde alguien con sus propias palabras (y sobre la base de sus propias experiencias o investigaciones), hace el relato y el retrato de una vida que no es la suya sino la de otro.

Sin duda alguna, el relato de Martínez es de origen oral y, además, es un relato “editado” por otro (como los son casi todos los que han ido construyendo el cuerpo de la narración testimonial de Latino América). Este libro invita al lector a leer como testimonio no solo la palabra dicha (su



forma, su contenido) sino también la identidad de quien la dice y, justamente la palabra que se nos dirige desde las páginas del mismo ofrece un narrador personaje y una narración que por sí mismas, por su propia forma o modo de presentarse instalan el paisaje de una ruina generalizada, ruina del sujeto, ruina del sistema cruel de la sociedad en que vivimos. Pero esta ruina no se cierra sobre sí misma, sigue siendo: desde su paisaje textual roto y desolado, por entre restos y fragmentos o a través de los intersticios, se abren a su lectura ricas figuras de sentido que no son sino figuras de una verdad de gran calidad iluminadora desde el punto de vista del saber sobre el mundo cultural y cotidiano moderno que habitamos; ellas le permiten al lector acceder a una imagen desgarradora del estado actual de la literatura moderna entendida como escritura de la lucidez del deseo utópico.

Los sujetos que Martínez enuncia presentan un rasgo esencial de identidad que lo pone en una relación de singularidad absoluta, y de ruptura total con los sujetos de los otros libros que tímidamente hablan de ello: se trata de un marero el que enuncia, sin embargo, comparte con otros rasgos de identidad social y alguna condiciones de enunciación. Es, por lo tanto, un excluido, un exclusión que comienza por darse bajo la forma de una marginalidad y de pobreza extrema: vive en las afueras, en los “bordos”, cinturones de miseria, habitando espacios imposibles de llamar casas, con su abuela, casi al aire libre, con utensilios básicos.

Desde el punto de vista del habla, un delirio el de Jorge Martínez a nivel sintagmático: las palabras elegidas son correctas en sí mismas, como formas léxicas, pero las combina  de acuerdo a un código a primera vista “salvaje”, una frontera en vacíos planos, entre ellos el plano del relato, la continuidad temporal da paso a la fragmentación y a la espacialidad de la vida cotidiana regida por la racionalidad burguesa, por la lógica de la mercancía.

Leer, pues, “El mundo es un puñado de polvo”, puesto en circulación  como libro literario por un autor de literatura, y destinado a receptores de literatura, y hacer la lectura en un momento de la historia de la modernidad como el nuestro, es tener, como lectores, el privilegio de participar en el despliegue inducido de una figura más de la verdad: la de que la auténtica literatura, hoy acosada por la seducción ya casi pornográfica del best seller, de la estética de la mercancía, es la que asume en plenitud la lengua del vulgo, y que este vulgo tal vez sea no sólo el único lenguaje verdadero, sino, por eso mismo, el lugar desde donde podemos empezar a articular una nueva verdad, la de otros relaciones humanas y sociales, una que rompa la lógica de la mercancía, de la racionalización de la vida cotidiana, de la estética disolvente (en términos éticos) del puro espectáculo.

Como forma híbrida, encabalgada entre historia y literatura, entre realidad e imaginación, “ El mundo es un puñado de polvo”, como testimonio, guarda un margen importante para la intervención del escritor, ese tercero incluido entre lector y personaje que es  al mismo tiempo narrador primario, actor parcial, testigo de parte.  Este libro testimonial, es pues, resultado de sucesivas reelaboraciones superpuestas en las que las subjetividades de autor y personajes se confunden como en ningún otro subgénero de la narrativa.


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Omar Pinto, nació en Trujillo, Colón el 29 de junio de 1952. Hijo de Alma Ordóñez y Armando Pinto, ya fallecidos. Estudió Literatura en La UNAH-VS. Su dedicación es el dibujo crítico y político y atender la Librería Caminante en la ciudad de San Pedro Sula.

Pájaro relojero: ¿Qué pasa con la poesía hondureña?


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El primer leñazo fue en la reseña dedicada a Cuerpo plural, antología de la poesía hispanoamericana contemporánea, donde se consignan poemas de 58 autores reunidos por Gustavo Guerrero y al hablar del representante nacional el juicio era lapidario:“Tiene Cuerpo plural algunos nombres que son casi obligados para entender la poesía en español de los últimos años (Antonio José Ponte, Fabián Casas, Damaris Calderón, Germán Carrasco, Luis Felipe Fabre) y otros que por la escasa difusión de su obra era casi imposible haber leído antes; entre estos últimos, hay lo mismo decepciones (el hondureño Fabricio Estrada) que hallazgos importantes (el dominicano Frank Báez). No sorprende encontrar más poetas (y con más textos cada uno) de Chile, Perú y Argentina, países cuya lírica se adelantó, en cierto modo, al cambio de paradigma.”Pero hasta ahora nos enteramos de la existencia de otra "llamada de atención" al leer la reseña “Nadie es Darío pero Rubén no es todo” -en la que Benjamín Prado (en la página 11 del número 936 del suplemento cultural Babelia, del diario El País) comenta la antología Pájaro relojero, Poetas centroamericanos (Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, Barcelona, 2009, 880 páginas)- y percatarnos de que los autores en su mayoría son nicaragüenses (7) acompañados por cuatro guatemaltecos y dos salvadoreños, mientras que “del resto de países no hay ningún autor seleccionado, aunque sí se citen en el prólogo a algunas primeras espadas de Honduras, Costa Rica, donde hubo un interesante movimiento de vanguardia, y Panamá”.Esta antología fue preparada por el poeta ecuatoriano Mario Campaña, quien reside en Barcelona desde 1992, y preocupa que no se haya incluido a ninguno de los poetas hondureños más representativos de la vanguardia. Esta lamentable omisión se ve magnificada porque aunque Campaña apuesta casi siempre por algunos nombres incuestionables, en algún momento su selección es francamente decepcionante, como es el caso de la guatemalteca Isabel de los Ángeles Ruano, una poeta más bien mediocre. Sin embargo, más allá de las veleidades del antólogo, no debemos dejar de leer entre líneas al reseñista Prado cuando enumera entre las características comunes de los poetas escogidos: “Y aún hay un tercer puente que une a gran parte de los poetas que forman Pájaro relojero, que es el lenguaje, que casi siempre es directo, y hasta utilitario en los peores casos, pero casi nunca es vulgar: hay una fineza de fondo que, en muchos casos, salva los versos del papel cambiante de las octavillas propagandísticas para meterlos en el territorio seguro de la literatura”. O sea que en nuestro tiempo, los poetas centroamericanos aun vacilan ante el abismo insondable del panfleto; este parece ser un lugar común visitado por representantes de distintas generaciones y, quizás aquí, debiera buscarse la respuesta a la pregunta planteada al inicio.Pájaro relojero: ¿Qué pasa con la poesía hondureña?




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domingo, 30 de octubre de 2011

INSCRITO LIBRE PARA LA REFUNDACIÓN DE HONDURAS











Tegucigalpa, 30 oct (PL)

El expresidente hondureño Manuel Zelaya (2006-2009) inscribió hoy al Partido Libertad y Refundación (PLR) en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) con el respaldo de 80 mil firmas de posibles votantes en los comicios de 2013.

  Unos cinco mil simpatizantes del exmandatario y del Frente Nacional de Resistencia Popular -organizado contra el golpe de Estado que lo sacó del poder- rodearon la sede de la instancia rectora del proceso electoral durante el alistamiento de la fuerza política opositora.

Este es un "día histórico", pues quedó inscrito el "partido del pueblo" con el respaldo de 80 mil personas habilitadas para votar, concordaron miembros del Frente.

El PLR cumplió con los requerimientos establecidos por el TSE para su matrícula y superó casi el doble las 43 mil firmas exigidas, conforme a la última votación de las elecciones de noviembre de 2009, en las que logró imponerse el gobernante Porfirio Lobo.

Zelaya entregó los formularios de quienes apoyan la inscripción de su partido, así como los estatutos, ideario y símbolos, incluyendo una bandera rojo y negra, refiere el diario El Heraldo.

"Tengan confianza, hoy comienza una nueva era política", manifestó, antes de ingresar a la edificación.

La Constitución de la República prohíbe la reelección, por lo que dirigentes del movimiento de resistencia expresaron en reiteradas ocasiones que tal vez postulen a la esposa de Zelaya, Xiomara Castro. Durante los días posteriores al golpe y expulsión del mandatario, Castro participó en múltiples acciones de protesta con el pueblo y desafió de forma abierta las amenazas y persecución de que era objeto junto a su familia.

El presidente del TSE, Enrique Ortez, aseguró este domingo que las firmas "van a ser procesadas, el día de hoy, con toda la legalidad, toda la transparencia y toda la credibilidad".

viernes, 28 de octubre de 2011

HOMENAJE a Rafael Murillo Selva



Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula
Departamento de Letras de la UNAH-VS
Dirección Regional de Cultura
Consejo Regional de Cultura Norte A
Comunidad de Hacedores de Cultura del Valle de Sula
...
tienen el honor de invitarle al
HOMENAJE

a Rafael Murillo Selva, en reconocimiento a la pasión y talento desplegados a lo
largo de medio siglo de carrera artística.

Lugar: Auditorio del Edificio V de la UNAH-VS,
viernes 28 de octubre de 2011
5:00 p. m.



En el evento se presentará la obra Teatro, comunidad, liberación e interculturalidad del escritor e investigador costarricense Adriano Corrales Arias, 
un estudio de la trayectoria teatral de Rafael Murillo Selva.

jueves, 27 de octubre de 2011

Poff: una gran primera novela de Darío Cálix



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Por Jorge Martínez Mejía




POFF es una novela “trifurficada” (sé que existes, estúpida palabra, yo soy tu padre) en tres puntos de arquitectura: Un diario de pesadillas, una bitácora literaria perturbada, y un apetitoso bosquejo erótico. El conjunto nos revela las turbaciones que aquejan a un narrador, a un joven escritor, Santiago García, en el proceso de construcción de la misma novela que leemos. Las herramientas que utiliza Darío están ahí, al alcance de todos, el sueño, el humor, la ironía, la música, los garabatos, el desenfado, la simpatía del juego. Sin embargo estas herramientas en sus manos no se orientan a mostrarnos a un autor pretencioso, sino al jugador experimental de las letras, al poeta que descubre, no un camino, sino miles de posibilidades de decisión en el que, quizás nuestra misma lectura sea equívoca, pero es nuestra propia decisión. La estética que subyace en POFF es una que reclama el derecho a la expresión propia del autor, a su ensayo y ejercicio como derecho de libertad en la literatura, y eso es lo que produce un encanto avasallador… POFF es una novela joven, juvenil, pero madura y seria en el sentido de lo que implica el juego, la risa, la desacralización.

Lo mejor del texto se encuentra en las penúltimas páginas, y al igual que otras novelas recientemente publicadas en la región como Los Inacabados y El mundo es un puñado de polvo, se observa cierta rotura o fragmentación del discurso narrativo sostenido con mayor insistencia en cierto onirismo como herramienta clave, lo mismo que la irrupción de determinada fantasía literaria a la manera de un frustrado diario autobiográfico en el que la intencionalidad principal, el asesinato de Charles Bukowski, se ve malogrado por la honesta reflexión de que no se puede matar aquello que se ama, pero se puede matar, matándose…despojándose sin piedad del propio ego literario. Es en esta franqueza en la que la realidad invade el escrito como brasa de realidad lúdica. El onirismo en la novela no deja de mostrar una insistente intencionalidad estética, es decir, en la mayoría de las pesadillas se evidencia el símbolo de la belleza como objeto de deseo, ya sea bajo la forma de una mujer que duerme, o deja ver su dorso desnudo, o se ofrecen libros dulces, o algunas conversaciones sobre literatura con Charles Bukoswki. Las irrupciones de realidad son esporádicas, la mayor parte del tiempo de la novela transcurre en espacios oníricos que encajan perfectamente con los fragmentos de fantasía literaria y los recortes de realidad erótica, creando un dinámico collage bajo la forma de una desquiciada bitácora en la que el personaje principal, el narrador, nos cuenta con desenfado, con lenguaje rico y desenvuelto, sus experiencias líricas. Rica, interesante, inteligente, cargada de humor y argumentos maduros, POFF es sin duda una gran primera novela de Darío Cálix.




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DARÍO CÁLIX: CÓMO UN KAMIKASE

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Ni lo intentes


Por Darío Cálix


De POFF


11


                             Como un kamikase coma
la única manera en la que pude dejar de escribir como Bukowski
fue dejando de escribir punto
Espacio
           Impreciso
como un kamikase
tan sólo pude matarlo en mí mismo punto
Matándome a mi mismo punto
Espacio
          La explosíón en el mar coma
las cabezas de los marineros dando contra los techos de los
camarotes punto punto punto




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miércoles, 26 de octubre de 2011

Poff o la muerte de Bukowski

Portada de POFF, la más reciente novela hondureña


Por Giovanni Rodríguez


Tomado de http://www.mimalapalabrahn.blogspot.com/




“Considerado y elegante hasta en el último momento, mi abuelo puso el colchón de su cama en el suelo para que su sangre no hiciera tanto reguero”. Así suena Poff, la primera novela de Darío Cálix, de la que dejo una reseña a continuación:

¿Podría resumir el contenido de Poff? Debía intentarlo y lo hice para el texto de la contraportada del libro, en el que se lee: “Darío Cálix ha decidido imaginar a otro joven llamado Santiago García, quien realiza un inventario minucioso de sus pesadillas con el objeto quizá de identificar la materia de la que está hecho. Y en este proceso de auto identificación, el personaje Santiago pasa gradualmente de preguntarse por sí mismo como individuo a preguntarse por sí mismo como creador de ficciones, en un ejercicio de escritura paródica que apunta a Bukowski (para matarlo) y a una nueva generación de lectores”.

¿Es justo y efectivo este resumen? Sí y no. Sí, porque satisface la curiosidad de esos lectores que para comprar un libro se dejan llevar por lo que dice la contraportada. Y no, porque no es posible resumir una obra que no se construye sobre la base de un argumento sino sobre la base de una voluntad de estilo, aunque esta voluntad de estilo no sea del todo premeditada sino tan sólo la inocente y torrencial escritura de su autor.

Y la que evidencia esta opera prima de Darío Cálix, aún siendo una obra que podríamos considerar púber, es una voluntad transgresora que podría estar emparentada con la de la obra de uno de los primeros ídolos literarios de Cálix (y además personaje en este libro): Charles Bukowski, pero prefiero citar a otros autores si de relacionarla estilísticamente se trata, aunque para efectos de esta reseña sólo cite a uno de ellos. Porque Poff no es sólo el “sonido” que puede percibirse del desprendimiento de una parte de Bukowski en estas páginas sino también el sonido que produce la caída hacia atrás del autor cuando se da cuenta de que en su obra no debía imitar disciplinadamente a su ídolo sino más bien parársele enfrente para retarlo. Es de esta manera como logra escribir una parodia de sí mismo como autor: asegurándose de que lo suyo hacia Bukowski ya no sea devoción sino feliz y carcajeante sepultura.

Aunque nacido en 1987, lo cual supondría pertenecer a la generación iPod, escuchar reguetón y ser fan de Crepúsculo, Santiago es un espíritu más bien instalado en una época anterior, una época que sin embargo reedita constantemente en compañía de sus amigos, cuando se reúnen a escuchar a Lou Reed, a John Cale y a Leonard Cohen o a ver documentales sobre Bob Dylan.

En Dublinesca, la novela de Enrique Vila-Matas, el narrador dice en determinado momento: “Después de todo, la vida es un grave y ameno recorrido por los más diversos funerales”. La cita, aplicada a este libro de Darío Cálix, resumiría muy bien su poética, porque después de todo, ¿qué es Poff sino un recorrido, a veces grave y a veces ameno, por el funeral que su protagonista le dedica a su ídolo Bukowski? Y puede aplicarse la cita también a un tipo de narrativa que, con ironía y en clave de parodia, responde a la narrativa de corte realista, que a estas alturas se nos antoja inútilmente seria y en algunos casos forzada y hasta pedante.

Poff es una alegre autopsia de una juventud rebelde y sin embargo culta, ubicada en la cola del Sistema pero también librepensadora, regida por los principios del hedonismo e igualmente afectada por las pequeñas calamidades cotidianas. No será difícil que se convierta en una obra de culto entre estos jóvenes, pero, considerando su frescura, su desparpajo y su ambición estilística, también dará de qué hablar entre aquellos lectores todavía acostumbrados a las propuestas de las anteriores generaciones de la narrativa hondureña.


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martes, 25 de octubre de 2011

Henri Michaux: Nosotros

Murakami



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Por Henri Michaux


NOSOTROS


En nuestra vida, nada fue recto
Recto para nosotros
En nuestra vida, nada se consumó hasta el fondo
Hasta el fondo como para nosotros

Pero tomar el vacío entre mis manos
Cazar la liebre, cazar al oso
Golpear valientemente al oso
Ser despojado de todo, haciendo transpirar nuestro propio corazón
Arrojado al desierto, obligado a reunir su ganado,
un hueso por aquí, un diente por allá, a lo lejos un cuerno
Eso es para nosotros

Y decir que las siete vacas gordas nacen en este momento
Nacen, pero nosotros no las ordeñaremos
Los cuatro caballos alados acaban de nacer
Han nacido, sólo sueñan con volar
Nos da pena retenerlos. Llegarán casi hasta las estrellas esos animales
Pero no nos transportarán a nosotros
Para nosotros los caminos de topo, de alacrán
Además, hemos llegado a las puertas de la Ciudad,
De la ciudad-importante
Estamos ahí, no hay duda. Es ella. Es ella de verdad.
Todo lo que sufrimos para llegar… y para partir
Desatarse con lentitud, fraudulentamente, los brazos en la espalda…

Pero no somos nosotros los que entraremos
Son jóvenes qué-me-miras todos verdes, muy altivos quienes entrarán
Pero nosotros no entraremos
Tampoco iremos más allá. ¡Stop! No más allá
Entrar, cantar, triunfar, no, no, no es para nosotros.




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lunes, 24 de octubre de 2011

POFF EN EL MUSEO: 27 de octubre, 7:00 p.m.



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viernes, 21 de octubre de 2011

El asesinato de Gadafi y la hipocresía de Occidente: La Jornada de México

 

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Editorial de La Jornada (México) : el asesinato de Gadafi y la hipocresía de Occidente



Viernes 21 de octubre de 2011.


El asesinato de Muamar el Gadafi, perpetrado ayer en su natal Sirte, marca el triunfo definitivo de la revuelta que empezó en Libia hace ocho meses y que fue desvirtuada, poco después de su inicio, por una masiva intervención militar de las potencias occidentales en la nación norafricana.

Lo que habría sido una insurrección popular democratizadora fue convertida en una incursión de saqueo neocolonial, alentada por la ambición de Estados Unidos y Europa ante los enormes recursos energéticos del territorio sirio, en un nuevo mercado de armamento y, presumiblemente, en una vasta oportunidad para los negocios de reconstrucción, a la manera de los realizados tras la invasión y destrucción de Iraq, cuyos contratos beneficiaron a las empresas y consultoras del entorno del ex presidente George W. Bush.

Por otra parte, está por verse si el heterogéneo Consejo Nacional de Transición (CNT) es capaz de reconstruir Libia, de gobernar con moderación, legalidad y soberanía, así como de emprender cambios reales en el país.

En otro sentido, la exhibición del cadáver del antiguo hombre fuerte de Libia en los medios occidentales, así como la omisión de que su muerte y la de muchos de sus hombres cercanos fueron homicidios injustificables, exhibe una vez más la doble moral de las democracias occidentales, las cuales siguen haciendo redituables negocios con sátrapas del mundo árabe no menos impresentables que Gadafi, como los monarcas de Marruecos, Arabia Saudita y los emiratos petroleros del Golfo Pérsico.

Asimismo, al festejar el suceso, Estados Unidos y Europa omiten el hecho de que, hasta hace menos de un año, Kadafi era recibido con cordialidad extrema por Barack Obama, José Luis Rodríguez Zapatero, Nicolas Sarkozy y Silvio Berlusconi, y que hay señalamientos sobre el financiamiento de las campañas políticas de los dos últimos por parte del régimen depuesto.

Con tales antecedentes, es claro que el fin de la era de Gadafi en la intervenida nación del Magreb no necesariamente representa un paso hacia la democracia, la paz y el desarrollo en Libia. Por lo pronto, el asesinato del gobernante es una expresión de barbarie y de hipocresía.

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Poeta marroquí de visita en Honduras


Shimón al Salgadi, poeta marroquí


En una inusual visita, el poeta marroquí, Gustalhib Shimón al Salgadi, se encuentra de paso por tierras hondureñas con el propósito de ofrecer una serie de recitales y una conferencia sobre la vida nocturna en Marrakech. Sobre este tema, siendo tan alejado de las costumbres latinoamericanas, el poeta ha indicado que "...sólo los mareos y las oníricas prisiones de uno mismo, del sueño, la fantasía, la imaginación y sus cuervos; pueden igualar el mundo de la poesía, o una sola noche en Marrakech".

Originario de Marrakech, Portugal,  y con un renocido premio nacional de poesía, al Salgadi ha dictado conferencias en Meknes, Agadir y Tánger; lo mismo que en Sao Pablo, Buenos Aires y México. Su paso por el Caribe y Centro América obedece a su interés particular en conocer al Movimiento Literario Poetas del Grado Cero, cuya resonancia parece haber llegado hasta la península marroquí.

A continuación uno de sus poemas reconocidos y llevado a la música por Cheb Caleb:

Me levanto y te revuelvo
No te despiertas como de costumbre
Sobre ti vuelvo a montar la sábana
Tengo miedo para que tengas frío como de costumbre
Mi mano acaricia tu pubis
Casi a pesar mío como de costumbre
Pero tú me das la espalda
Como de costumbre

Y luego, me visto muy rápidamente
Salgo del cuarto como de costumbre
A solas bebo mi café
Estoy atrasado como de costumbre
Sin ruido dejo la casa
Todo es gris fuera como de costumbre
Tengo frío, levanto mi cuello
Como de costumbre

Frank Miller llevó una de estas escenas escritas por al Salgadi a su famosa y siniestra cinta Sin City.

Sin embargo en Honduras son muy poco conocidas, tanto la ciudad de Marrakech como su poesía, por lo que el poeta considera que su visita dejará al menos unos versos para recordar las noches del domingo, cuando las juergas son sólo eso, memorias de la felicidad de la verga.

Aquí un fragmento de Bicicleta sola, uno de sus poemas:


 Bicicleta sola


Añoraba tu culo en el bar
tus nalgas inflamadas
y tu espalda caliente.

Vamos, querida, vamos al bar,
ir solo me da miedo.

Y yo me iba al bar en mi bicicleta, sola,
loca y sola raspando las paredes de la ciudad
mugrienta,
                     de la sucia Marrakech.
Debajo de los criques y las altas banderas
anduve soñando esfínteres azules,
esfínteres graciosos y elocuentes,
fieles a los dedos,
fieles a todo...
fieles a sus vergas;
atados
a su culo espléndido.

Todos buscábamos el bar a esa hora de la noche,
rosábamos las mesas,
los suaves manteles, dejábamos caer las copas
o nos besábamos
como furiosos insectos.

Una tarde subida de tono, con los cigarros burdos
y las hadas verdes
bajamos a la orilla de la playa de ese viejo
bar El bucanero,
ahí conocí el ardor de la sed
y el vértice
soberano
de tus piernas.

Una lámpara, un farol triste
iluminaba El bucanero.
Entre las rendijas del bambú
salieron las reinas,
las putas sodomitas,
las locas de lentejuela,
las cornejas,
la catedral hundida
y el rostro del maldito bucanero.

Mi biccleta sola,
como una puta virgen
chillaba su soledad
bajo el farol.


Los recitales serán ofrecidos en La Maison Maya los días 27, 28 y 29 de octubre de 2011.
Se espera una nutrida concurrencia.



Gadafi es el guía de todos nosotros: Mandela



“Gadafi es el guía de todos nosotros. Ningún dirigente africano tendrá nunca su estatura, su aura y su prestancia. Es un constructor; cuando miro lo que este hombre ha hecho de su país a pesar de las tormentas occidentales disfrazadas de misiles que han matado niños, no ha abandonado, no ha tenido miedo.

Este hombre es seguramente un hombre de Dios. Hace falta tutear a Dios para tener ese dominio.

Ha hecho de Libia un país próspero, no endeudado y que ha invertido en las economías del África negra.”
 

nelson mandela

jueves, 20 de octubre de 2011

domingo, 16 de octubre de 2011

NUEVAS NARRACIONES EN HONDURAS




En la imagen de Karen Valladares, las portadas de la nueva propuesta narrativa en Honduras

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LAS EDITORIALES GRADO CERO, ORBIS Y LA HERMANDAD DE LA UVA HAN LANZADO AL MERCADO NACIONAL DEL LIBRO tres muevas propuestas narrativas de los autores Jorge Martínez Mejía, Dennis Arita y Darío Cálix respectivamente. Se trata de los títulos El mundo es un puñado de polvo, Música del desierto y Poff.

Estos libros se encuentran en todas las librerías del país. Para envíos al extranjero pueden contactarse al correo electrónico: barriolibre@gmail.com

viernes, 14 de octubre de 2011

Poema de Papasquiaro con fotos de los Poetas del Grado Cero y epígrafe navideño

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"Aquellos diciembres, aquellos diciembres
que nunca volverán"...




De Papasquiaro

QUIÉN SINO TÚ

Sigo vivo nada más por ti / poesía desgreñada
revólver menstruante
ronroneo escupelunas
asfalto de plasma
licuadito de semen
molcajete tiernísimo
madreadora de leyes
microbús al vacío
carterista de almas
Sólo a ti te he visto nadar en el piso
Sólo a ti te he visto rajarle el hocico a los aires
Tu mirada de atole de arroz & tamal calientito
me ha jalado imantado puesto en órbita
/ con mi boca de vértigo explorando tu clítoris púrpura /
tu voz bailadora : tus gestos de trompo
Me he graduado en tus besos de risa
En tu vientre he aprendido a deshuesar al veneno
                                    & a montar mis bisontes
Ayer pantano / hoy pradera
como huazontle capeado & manglar salto en boca
                                   me ha crecido el silencio
Me he arrancado la mente / he chupado sus charcos
Sus acociles : sus lirios : sus chinampas en fuga
                  me han secuestrado hasta el vuelo
En cada gota de mí / en cada pocillo / en cada tejita
es tu sombra solar: tu fuego avispado el rumor que se oye
la maraca el güiro el violín de entusiasmo que mi aliento
                                                                    proyecta
milotebaldíodesuerte/elcabelloconquelazosaltolacuerda
pego la roña / tejo mis filos: mi guirnalda de puentes /
                               mi apuesta de flotantes sentidos
A toda pezuña de liebre / a todo pulmón en cubeta
& al pulso: al pulso-resorte & rentoy de todo ser-estallido
                                             & todo cabalgar-fumarola.











jueves, 13 de octubre de 2011

POFF: SORPRESA EN LAS LETRAS HONDUREÑAS



Fragmento de Poff:

Por Darío Cálix

 
Sobre mi escritorio yace el inicio de una novela que nunca voy a terminar. Se trataba de un intento de asesinato contra Charles Bukowski, el escritor. Un asesinato literario, claro está. Iba a ser yo matando a mi papá literario, Bukowski. Pero no fácilmente puede matar uno a su papá. Y mucho menos cuando se es un “escritor novato” como yo. Un escritor joven, un mal escritor. Escribí 18 ó 20 cuartillas y sencillamente caí en la cuenta de que estaba apuntando más allá de mi rango. Entonces llegó la hora de bajar el arma, de devolvérsela a papá y de pedirle perdón.

“Perdón, papá Bukowski, perdón”.

“Ok, mierda. Y no vuelvas a hacer eso”.

No es cosa fácil matar a papá, no cuando uno lo quiere tanto. Cuando uno se siente tan cómodo en él, como si se estuviese en uno mismo. Cuando parece tan natural ser como papá. Cuando se te pega el ritmo y te sentís bien con él, porque ni siquiera sentís que se te ha pegado nada, que vos te has pegado a papá, a su ritmo. No es cosa fácil cuando no te das cuenta, hasta que viene alguien y te lo dice y te lo señala y sí, ahí está, es cierto. Vaya vaya vaya…

Y de pronto tenés un problema enorme. Lo que tenés que hacer es agarrar todo eso y amarrarlo y soltarlo, me dijo un amigo, haciendo como que agarraba, amarraba y soltaba un globo hacia el cielo. Yo me quedé viendo el globo imaginario y pensé: no será nada fácil.

Y de pronto ha pasado un año o dos y el problema no ha sido solucionado. Te decepcionás terriblemente de vos mismo y cada vez escribís menos. Para qué seguir escribiendo poemas como otro, no tiene sentido. Añorás el inocente principio, cuando escribías todos los días sobre todo y nada ni a nadie habías leído. Cuando todavía desconocías las palabras poema y poesía. Cuando el mar de mierda de la literatura no te había seducido todavía con el canto de un par de sirenas enloquecidas. Añorás el inocente principio, la imbecilidad y la ignorancia, sólo para después sentirte patético. Cada vez escribís menos y la posibilidad de no volver a hacerlo te mata. De verdad pensás que eso te mata, pero a medida que pasa el tiempo, la vida y la literatura misma te enseñan que esas son tonterías de niño. Entonces empezás a considerar seriamente la posibilidad de dejar de escribir y comprendés, al fin, que seguís pensando como niño tonto y que cuando en realidad tengás algo sobre qué escribir lo vas a escribir porque sos un jodido escritor al fin y al cabo.Soy un jodido escritor al fin y al cabo. Si se me ocurre escribir una novela, la escribo, y si fallo en escribirla, entonces escribo sobre eso, sobre el fracaso. Porque soy un jodido escritor al fin y al cabo, cada vez que tenga algo sobre qué escribir lo escribiré. Y el fracaso, amigos míos, es definitivamente algo. Pero ¿y si en el escribir sobre el fracaso también se fracasa? Pues bueno, supongo que en ese caso soy solamente un jodido.

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DARÍO CÁLIX (San Pedro Sula, Cortés, 1988) Estudia la Carrera de Letras en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula (UNAH-VS). Miembro fundador del Movimiento Literario Poetas del Grado Cero. En el año 2007 apareció publicado en la antología de poesía Sociedad Anónima, Paíspoesible. Su célebre cuento "El hombre que conoció al famoso Agustín Fernández Mallo", le valió la felicitación pública y el aplauso unánime de los escritores de la región norte de Honduras. Ha sido antologado en "Del Parnaso a la Maison" (Nagg y Nell, 2011), Cuarta Dimensión de la tarde (Nagg y Nell, 2011). Miembro del Grupo Literario La hermandad de la UVA. Poff es su primera novela y la que abre la producción de la Editorial La hermandad de la UVA.  

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miércoles, 12 de octubre de 2011

La oligarquía asesina no entiende de humanismos...


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sábado, 8 de octubre de 2011

El mundo es un puñado de polvo: la ternura del horror

En la imagen de Karen Valladares, la escritora Jéssica Sánchez, Jorge Martínez Mejía y el sociólogo Sergio Bahr, durante la presentación de El mundo es un puñado de polvo, en Tegucigalpa


Por Jéssica Sánchez


Todo mundo tiene derecho a reinventarse, a construirnos una imagen que combine aquello que deseamos ser, con lo que somos, una aleación de realidad y utopía. Sin embargo, en esta vida, mucho más en estos aciagos tiempos de violencia y muerte, es difícil lograrlo. Esta búsqueda es en parte lo que buscamos aquellos que estamos vinculados al arte o en este caso a las letras. Eso es lo que Jorge Martínez Mejía en primera instancia nos presenta en este libro de la Editorial Grado Cero: El mundo es un puñado de polvo.

La novela inicia con un prólogo escrito por Sonofelet Bergua de la Vega que no tiene nada que envidiar a los exhaustivos prefacios con que nos deleitan académicos noveles o experimentados nacionales o extranjeros sobre un determinado libro que se ha convertido, claro está, en un requisito necesario para validar desde afuera lo que no vemos desde adentro: nuestra propia palabra. Es así como Jorge irrumpe en el escenario de la novela hondureña, con la ironía y el sarcasmo de una generación de escritores y artistas oriundos de la costa norte del país, que trasgreden incluso el acto de nombrarse a sí mismos.

Esta novela dividida en tres capítulos descendentes: El payaso, El rana y Junior nos lanza a un abismo donde la vida y la muerte se convierten en los ejes centrales y antagónicos que vibran en las voces de sus personajes, chicos del barrio, chicos del pueblo venidos al barrio, chicos migrantes, niños con vida de hombres.
Quiero decir que esta novela es un gesto de ternura, de ternura propia y ajena. Una ternura con la que el autor logra envolvernos aún desde el horror que nos produce la lectura de los textos. Porque es un horror cercano, el del barrio, el del vecino, el que vive a nuestro lado aunque finjamos no darnos cuenta. Contar, narrar esa realidad sin excesivo dramatismo, pero partiendo de voces desgarradas con las que nos identificamos, es en sí un logro. Tal vez por eso se lee de un tirón porque la muerte no logra arrebatar la presencia de la vitalidad de sus personajes, de su contexto y de su lucha por la vida. La oscuridad manifiesta en los relatos que conforman este libro esconde un halo de luz en las palabras, ejercicio literario donde confluyen estética y realidad.

Desde la voz de los personajes, miembros de maras los unos, abuelas, hermanas y madres las otras, la propia muerte se presenta en los recuerdos de las mujeres que tratan inútilmente de levantar y defender la vida de esos hombres que dependen de ellas. Los padres ausentes o retratados como machos violentos son parte del engranaje de estas historias. Las madres que luchan por la vida, solas y los hombres que huyen de ellas, como si nada.

Estos relatos son un grito marginal y potente. Relatos salidos de las calles, en ámbitos netamente urbanos, que sin embargo arrastran las raíces de la ruralidad. Es decir, complejos retratos que muestran un mundo globalizado y por ende muy humano, lleno de violencia y muerte, como en el texto El Lenquita:

“Sus gritos se perdieron en medio de un reggaetón que salía por las persianas de la casa de al lado, y se elevaba alto, alto, muy alto, llevándose los gritos de El Lenquita, que lloraba mirándose la herida del estomago y su mano destrozada, Mamaíta, perdón, mamaíta. Yo perdí la llave y me voy…!Ayyyy, mamaíta! ¡hijos de puta, animales, me hicieron mierda, mamaíta!” 

Estos son pues, los relatos del migrante que traspasa las fronteras de su propio mundo hacia ese otro en el que se ve arrojado de repente. Cantinas, hoteluchos, prostitutas y borrachos conforman el escenario que se abre ante los ojos de estos hombres. Las maras como expresión de esa cultura, la expresión violenta del pobrerío, quizás la única forma de rebeldía con la que se enfrenta a una sociedad enferma y demandante. La hoja roja, el recuerdo de la madre, infaltable y vital ante la mortalidad violenta:

“Mi madre me dolía para siempre, desde antes de averiguar que era el dolor que sentía. Yo adoraba a mi madre enferma, aunque su pelo ya no era el mismo, ni sus dedos tenían la elegancia de antes. Para mí, mi madre era un amor doloroso que no cesaba de aguijonearme, cada día, reclamándome”.

Esos barrios sampedranos donde el contacto con las maras es cotidiano y real, presente. Esos barrios donde tuve el privilegio de vivir y sobrevivir, donde también Jorge vivió, ese barrio Cabañas, tan profundamente nuestro, tan lleno de horror y de ternura, donde la bala, la puñalada, el chimbazo eran tan ciertos como el desayuno o la cena. Las peleas entre maras que no nos eran entonces, desconocidas:

“Los barrio pobre se fueron haciendo a un lado mientras cruzaban los brazos y mostraban las enormes letras que los identificaban. Hacían una b y una p con los dedos y gritaban ¡Mueran mierdas secas!, Hoy es el día”. 

Otro elemento de esa cotidianeidad, son las experiencias de abuso y violencia sexual como parte del deber ser en las maras, como lo muestra el texto El Sapito. Las iniciaciones la golpiza, el consumo de drogas, las actividades delictivas, la relación con las madres forman parte de esta “familia” de esta colectividad que retrata Jorge en su libro.

La mirada de esas mujeres que los acompañan en los márgenes de la miseria no deja de ser fuerza en medio del duelo y la tristeza cercana. Impotentes ven como la tierra se une y el cielo cae sobre ellas, rumiando la futilidad de la vida:

“Nadie reparaba en el ahora, nadie lo miraba caer al precipicio horizontal de la calle, nadie miraba a su abuela introduciendo su mano en una olla abollada, raspando la miseria, ni colocar el florero viejo con sus flores artificiales, ni su cansancio, ni su angustia, ni su corazón sobresaltado pensando en el nieto ya hecho un hombre y destinado a la muerte. La abuela sentada en la cama vieja, en la misma cama que muriera su hija, mirando el retrato del nieto que estaba a punto de ser empujado por el viento”.

La novela se convierte en un texto donde el horror consigue escandalizarnos de tan normal que resulta. Es, más allá de un texto literario sobre las maras en Honduras, una radiografía literaria de nuestra sociedad, de lo que somos y como vivimos. A diario vemos noticias donde cuerpos de jóvenes hombres y mujeres son encontrados asesinados y esta realidad no consigue asombrarnos lo suficiente. Lo tomamos como parte del cuerpo de este gran pueblo donde vivimos, de todos los pueblos de Centroamérica.

A pesar de todo, ellos, ellas, los integrantes de las maras y quienes viven y respiran alrededor de esta comuna, logran sobrevivir desde esta ternura que vemos reflejada en el libro, que en suma habla de esa otra vida que a veces pretendemos ignorar. Jorge ha conseguido hacernos parte de esta colectividad desgarradora, de este grito humano que palpita, persistente entre nosotros.





Tegucigalpa, Octubre de 2011


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Jéssica Sánchez (Lima, Perú, 1974) Nacionalidad hondureña/ peruana. Licenciada en Letras, con una maestría en Estudios de Género. Ha trabajado con organizaciones de mujeres y ha realizado investigaciones para organismos internacionales como la OIT y el BID.

Medalla de plata en los Juegos Florales de Santa Rosa de Copán, 2002. Es miembro de la Red de escritoras latinoamericanas. Ha trabajado en producción y distribución de la revista Letras de la UNAH- VS, (1995-2001). Coordinadora del Consejo Editorial “Capiro” (2000-2002). Diseño y montaje de la campaña radial sobre Derechos Humanos de las Mujeres en Honduras (1996-1999). Tiene algunos trabajos publicados en: Antología de poemas. Mujeres poetas en el país de las nubes. México D.F. (2001-2003). Coproductora de La llorona: Agenda de mujeres hondureñas (1995). Ha publicado trabajos en Ciencias Sociales. Compiló la Antología de cuentistas hondureñas (Letra Negra, 2005). Acaba de publicar su libro de relatos Infinito cercano (2011).

viernes, 7 de octubre de 2011

El mundo es un puñado de polvo, en Tegucigalpa





En el salón principal del Centro de Cultura Española en Tegucigalpa (CCET) se llevó a cabo la presentación de El mundo es un puñado de polvo, del escritor hondureño Jorge Martínez Mejía. Ante un auditorio de al meno 70 personas, el autor presentó a sus acompañantes, el sociólogo Sergio Bahr y a la escritora Jéssica Sánchez quienes mostraron la obra desde diferentes enfoques. 

El local, uno de los mejor acondicionados de la ciudad capital, albergaba una magnífica exposición de arte grafiti que permitía un marco visual urbano muy adecuado para la obra en mención. Jorge Martínez Mejía leyó algunos de los capítulos de su novela después de presentada por Bahr y Sánchez. Los textos fueron aplaudidos por el auditorio y dieron paso a un interactivo conversatorio que se orientó particularmente a las implicaciones sociales de la obra, su calidad literaria y la necesidad de proyectar la vida urbana en el arte contemporáneo de Honduras.

Al evento se hicieron presentes algunos escritores reconocidos como José Luis Quesada, Nelson Echenique, Juan Carlos Caffoll, Divina Alvarenga, Karen Valladares y Natalie Roque.

El evento fue cubierto por algunos medios de televisión, radio y prensa.

A continuación algunas gráficas de la autoría de Karen Valladares.